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Rincón gallina: River cumplió y quiere seguir en la pelea

River venció a Rafaela en el Monumental por 2 a 0 y quedó a 1 punto del líder Estudiantes que lo espera el Miércoles en La Plata.

El equipo de Ramón Díaz cumplió con el deber de ganarle a un equipo mediocre. A River no le sobró nada, sufrió en un algunos pasajes del partido y lo salvaron los palos en dos oportunidades. El partido que jugaron los 11 del riojano fue correcto, en la gente se notó conformidad por la victoria pero nada más. Pareciera que de a poco las cosas vuelven a ser como antes en Nuñez donde esta clase de victorias no se festejaban tanto. 

La polémica frase de Ramón Díaz tuvo repercusiones inmediatas en los medios de comunicación y redes sociales. ¨Agradecemos a toda la gente, principalmente a los ¨Borrachos del Tablón¨ que fueron los que motivaron a todos¨, declaró el técnico al término del partido. En Twitter comenzaron a ¨volar¨ comentarios de desaprobación por la declaración por parte de hinchas y periodistas, donde el tema que se destacó fue que las barras bravas son lo peor del fútbol argentino, por ser violentos y no ser legítimos hinchas del club.

El primer tiempo pudo haber sido para cualquiera de los dos equipos, Fernando Cavenaghi y Carlos Carbonero desperdiciaron dos goles  y Atlético de Rafaela tuvo la mala fortuna de impactar dos tiros en los palos. El medio campo y la defensa Millonaria estuvieron muy atentos a la hora de presionar y marcar, recuperando muchos balones y obligando a los santafesinos a cometer pases imprecisos. El entretiempo llegó con el marcador en cero pero fue un resultado parcial mentiroso.


En el segundo tiempo River arrancó atacando y dominando la pelota. Jonathan Fabbro, Gutiérrez y Carbonero eran quiénes comandaban los ataques, Cavenaghi no sobresalía y perdía algunas pelotas ¨fáciles¨, sin embargo, el primer gol llegó luego de que él mismo peinara el esférico luego de un córner para que Carbonero la empujara contra la red. Leonel Vangioni y Augusto Solari atacaron constantemente y Matías Kranevitter de tarea sacrificada hizo los relevos correctamente. El dueño de la pelota y organización del juego fue Fabbro.

Cuando la noche venía siendo suficientemente mala para Cavenaghi, el capitán se hizo cargo del penal que le cometió el arquero Esteban Conde a Teófilo. El colombiano pidió ejecutar el disparo desde los 11 pasos pero el nueve no se lo dio. Cavenaghi remató arriba a la izquierda del arquero y el remate impacto contra el travesaño. En la siguiente jugada la cara de Fernando fue enfocada con un primerísimo primer plano y sus gestos lo dijeron todo, ya nada peor podría salir para el delantero en una tarde noche de mucho frío. A los 40 del segundo tiempo el nueve fue sustituido por ¨Keko¨ Villalva a quién la gente lo venía pidiendo desde el entretiempo. De todos modos mientras se retiraba de la cancha, el habitual grito ¨Cavegol, Cavegol¨ se hizo sentir.

El segundo gol llegó en el cese del partido con un centro de Carbonero y una definición violenta de Gutiérrez. En las tribunas la gente cantaba pero no con la euforia de los partidos claves. Conformes pero con los pies sobre la tierra volvieron a sus casas.


River jugó 7 puntos, cumplió con su tarea y le regalo al homenajeado Amadeo Carrizo un triunfo necesario y obligatorio.

Lo mejor de River: Jonathan Fabbro se hizo dueño del equipo. Manejó la pelota, asistió a sus compañeros y en varios momentos ayudó a defender.

Lo peor de River: La frase inoportuna de Ramón Díaz y la mala de noche de Fernando Cavenaghi, quién además de errar el penal fue impreciso y erró un gol de esos que es más difícil fallarlos que hacerlos.

El dato curioso: Jugaron los 4 arqueros. Chichizola entró por Barovero lesionado y Marinelli reemplazó al expulsado Conde en Rafaela.

La perlita: El frío homenaje a Amadeo Carrizo. Un tango de fondo dedicado al legendario arquero, un grupo de jóvenes vestidos como él en sus épocas como jugador, una placa y el canto de los hinchas que pedía Oscar González Oro que no fue. El ¨Amadeo, Amade¨ no logró hacer notar su presencia. El tiempo pasa aún para Amadeo. 

El video: El joven Carlos Bianchi hablando luego de cortarle a Carrizo la racha de 769 minutos sin recibir goles. Record aún no superado. A deleitarse.

El lado oscuro de la leyenda: El apodo de ¨Gallina¨ empieza luego de perder con Peñarol  la final de la Copa Libertadores de 1966. Era el tercer partido, el desquite, se jugaba en Santiago de Chile. River ganaba 2 a 0 y tras un remate del equipo charrúa, Amadeo Carrizo la para de pecho y sobra la situación. Luego de ese momento, el elenco uruguayo se vio con el orgullo dañado y revirtió la situación para ponerse 4 a 2 y quedarse con aquella edición de la Copa.

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20 de junio de 2018 | 10:53
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