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Messi e Iniesta determinan las sonrisas del Barcelona

Sus desempeños mitigan toda deficiencia. El argentino ha marcado 20 goles en los 18 partidos que jugó este año.

Con 32 años cargando sobre sus espaldas y una carrera que comenzaba a intuir el crepúsculo, Muhammad Ali se plantaba en Kinshasa en octubre de 1974 como aspirante para corromper el paso del tiempo, para tumbar a un rival, George Foreman, ocho años menor que él y que parecía destinado a fijar un ciclo triunfal. Bramaba Ali: "¿Qué voy a hacer esta noche?". "¡Vas a bailar, Muhammad, vas a bailar!", le respondía su entrenador, Angelo Dundee. Y otra vez, como una letanía: "¿Qué voy a hacer esta noche?". Y aún más fuerte era la respuesta: "Bailar Muhammad, ¡vas a bailar!". El resto de la historia ya la conocen. Ali resistió los golpes sin torcer el gesto, sin abandonar un solo momento la tentación de la amenaza. Incluso amagó con derrumbarse ante el violento e implacable castigo de Foreman. "¡Estás haciendo que te maten!", le gritaba Dundee. Hasta que en el octavo asalto un fulminante ataque de Ali, con la derecha cruzada disfrazada de tiro de gracia, sostendría su leyenda.

La mitología del deporte viene cargada con historias como ésta. Como la de Ali, enterrado en vida. Siempre demasiado pronto. Como la del Barcelona, que sigue revolviéndose contra ese destino que viene marcado desde su metafórica caída frente al Bayern, pero todavía capaz de detener las aspiraciones de equipos más jóvenes y hambrientos, los mismos que opositan a iniciar su propio ciclo triunfal.

Pero Messi e Iniesta se han propuesto bailar. Lo hicieron contra el City. Contra Osasuna. Y también contra el Real Madrid, equipo que afrontaba el duelo con una doble motivación. Y quizá la más importante no fuera sentenciar el campeonato, sino escenificar el fin del tiempo azulgrana.

Pues bien, Messi se embolsó un hat trick -el segundo de su carrera frente al Real Madrid-, y dejó atrás los récords goleadores de otro par de leyendas (Di Stéfano y Hugo Sánchez). Lleva marcados el azulgrana 20 goles en los 17 partidos disputados este 2014, agujereando redes en nueve de sus diez últimos encuentros. Síntoma de que tanto su cuerpo como su cabeza vuelven a responder a las exigencias de un equipo indescifrable sin su pantocrátor ofensivo. Y con la fase final del Mundial como verdadero fin de trayecto al curso.

En cuanto a Iniesta, el Barcelona ya sabe dónde cargar el juego en esas fases de control en las que Xavi no asume el protagonismo de antaño. El manchego, que viene de sufrir una de esas experiencias personales que marcan para siempre, se ha venido arriba en el momento capital, incluyendo además al Bernabéu en esa lista de estadios donde firmó goles para la historia, como Stamford Bridge o el Soccer City.

Tras el espectacular resultado obtenido en Madrid, el Barcelona gana mucho más tiempo del previsto. Porque el presidente Josep Maria Bartomeu, exultante en el vuelo de regreso a Barcelona y dispuesto a ofrecer carantoñas a todo el que se le acercara, quizá vio cómo se cerraba de repente la posibilidad de que el entorno le arrastrara a unas elecciones el próximo mes de junio. Y a nadie escapa que esa reinvención prevista de cara a la próxima temporada, en la que marcharán referentes como Valdés o Puyol y en la que futbolistas como Alves o incluso Mascherano lucirán en el escaparate, siempre será más tranquila con trofeos en la vitrina.

La noche madrileña ofreció suficientes evidencias a las que, ni la dirección deportiva del discutido Andoni Zubizarreta, ni una junta directiva que tendrá que abrir la caja de caudales de par en par, podrán dar otra vez la espalda. Porque las carencias en la zona defensiva, endémicas desde hace ya cuatro años y que llevarán a la junta a apostar por el fichaje de dos centrales, siguen obligando al equipo a ejercicios de heroísmo por parte de sus futbolistas franquicia. Mascherano, condenado a jugar en una posición contranatural desde el primer día, volvió a ser un juguete roto en estático. Mientras que Alves, penalizado por la escasez de ayudas de Xavi y, sobre todo, de Neymar, no pudo más que pedir perdón.

Pocas salidas exigentes

De los 14 disputados este curso en el Camp Nou, el Barcelona ha ganado 13 y sólo ha perdido uno, frente al Valencia en un partido inexplicable (2-3). La fiabilidad azulgrana en casa (con 53 goles a favor y sólo 10 en contra) contrasta con las habituales dificultades a domicilio, con tres derrotas y tres empates durante esta temporada. Así, no queda más remedio que atender a las salidas. La más peliaguda debería ser la próxima, la de Cornellà frente al combativo Espanyol de Javier Aguirre. Entre las visitas a Granada y Elche quedará la de Villarreal, menos fiero que hace unos meses.


La calma llega al palco


Josep María Bartomeu tiene motivos suficientes para exhibir sonrisa. El triunfo en el Bernabéu, además de devolver a su equipo a la pelea por el título, ha calmado a un 'entorno' que ya estaba multiplicando las reuniones ante la posibilidad de que pudiera forzarse una convocatoria de elecciones. De hecho, algunos de los opositores a la poltrona habían venido celebrando cenas y reuniones en los últimos días por si una caída en Madrid aceleraba los comicios. Bartomeu, que por ahora ha logrado escapar de la borrasca, espera reforzar su gobierno con una victoria que la junta prevé clara en el referéndum de la reforma del estadio.


El desgaste de la Champions


Si bien el calendario liguero del Barcelona no ofrece motivos para el pesimismo en la hinchada azulgrana, el cruce de cuartos de final de Champions frente al Atlético podría corromper la senda. El equipo de Gerardo Martino no ha sido capaz esta temporada de imponerse a los rojiblancos en ninguno de los tres partidos disputados esta temporada, con dos empates en la Supercopa y otro más en la Liga (aún quedará el duelo que cierra el campeonato en el Camp Nou). El duelo continental reclamará un esfuerzo físico y psíquico que obligará a los técnicos a gestionar muy bien los esfuerzos.




Fuente: El Mundo.
http://www.elmundo.es/deportes/2014/03/25/53314edd22601d03098b456c.html

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17 de julio de 2018 | 10:48
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