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Romero habló de su falta de continuidad

A 104 días del debut en el Mundial, el arquero de la Selección argentina está confiado y se siente respaldado por Sabella.

Hace nueve días cumplió 27 años. Lleva más de 10 entreverado con la selección. Es el cuarto arquero argentino con mayor cantidad de presencias, detrás de Fillol, Abbondanzieri y Goycochea; fue campeón juvenil sub 20, en Canadá 2007, y un año después se colgó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Pekín; ya atajó en un Mundial. Pero cuando restan 104 días para el debut de la Argentina en la Copa del Mundo de Brasil, Sergio Romero es mirado de reojo. La falta de continuidad en Mónaco, donde participa sólo en los partidos de la Copa de Francia, es la razón que agiganta las dudas en un puesto en el que la experiencia y el rodaje es lo que da confianza. Se toma el presente con calma, no se desespera por la realidad futbolística, se recuesta en su familia -su mujer, Eliana, y sus hijas Jazmín y Chloé- y se encomienda al Gauchito Gil, una tradición que heredó de Ramón, su padre, cuando con críticas y cuestionamientos lo pretenden doblegar. "No me preocupa la falta de continuidad, eso le puede preocupar a la gente. Yo estoy muy tranquilo, sé el laburo que vengo haciendo, cómo me vengo entrenando en el club, como llego a la selección. Si la gente está ansiosa, yo estoy tranquilo y esperando si el entrenador me va a hacer jugar el miércoles [por pasado mañana], o si tendré que apoyar, aportar mi granito de arena desde afuera", confiesa este misionero, con voz serena y firme. En una jornada gris y lluviosa, en una ciudad donde conviven los palacios y el lujo con los últimos resabios de la cruel dictadura que lideró Nicolae Ceausescu, Romero fue el primer futbolista en arribar al hotel Athenee Hilton Palace, a la espera del partido con Rumania, el último que disputará la Argentina, antes que el director técnico Alejandro Sabella entregue la lista con los nombres que jugarán el Mundial.

-¿Es un mito que el arquero necesita continuidad?

-No, cuando el arquero más ataja más se hace, crece. La realidad también marca que un arquero se hace a los 28 o 29 años, porque hizo una trayectoria, vivió situaciones, pero ahora hay muy buenos y de jerarquía con menos edad. Si uno está tranquilo, tiene la cabeza tranquila y se entrena como lo tiene que hacer, si lo que circula no lo afecta, uno puede responder sin estar jugando en su club.

-¿Te arrepentís de haber dejado Sampdoria?

-No es que me haya ido de Sampdoria por un tema de continuidad, el entrenador Delio Rossi me dijo que me quedase tranquilo porque yo iba a jugar de titular. Tenía la confianza de que iba a jugar el campeonato con Sampdoria, pero había otros intereses que no querían que yo siguiera. Para evitar el conflicto, entrar en una disputa, preferí probar suerte en Mónaco, llevar a mi familia a otra ciudad y estar tranquilos. Llegué a un grupo armado, de jugadores de una gran calidad humana, pero como eran las últimas semanas del mercado de pases sabía que tendría que esperar mi oportunidad. Juego la Copa de Francia y estoy muy bien.

-¿No es poco para un arquero de selección?

-Me entreno de lunes a sábado en un alto nivel, con intensidad, para estar bien en lo físico y también de la cabeza, y con la ilusión de que el domingo voy a jugar, que mi nombre va a estar en la planilla de los titulares. Claro que en estos dos meses y medio que faltan para el Mundial me gustaría tener la oportunidad en Mónaco, porque así despejaría las dudas de que uno no está bien.

-¿Temés perder la titularidad en la selección?

-Cuando uno viene a la selección quiere jugar, pero somos conscientes que acá se viene a aportar, excepto uno o dos que son insustituibles y que nadie los discutirá jamás. Y nosotros somos los que estamos más contentos de que esas personas sean indiscutibles, porque si a Messi, que es el mejor del mundo, le va bien, significa que a todos seguramente nos irá bien. Somos casi una familia, porque somos más que amigos acá adentro. Por eso lo bueno es venir, compartir y sacar los partidos adelante. En mi puesto, que el entrenador brinde confianza y tranquilidad es importante, pero nosotros, incluyo a Mariano [Andújar] y Agustín [Orion], no nos podemos dormir y tenemos que mantener ese cosquilleo de querer estar en todas las listas.

-¿Cuánto representa para vos que el grupo te conozca desde hace años?

-Influye mucho, porque desde el cuerpo técnico hasta el cocinero es un grupo que hace mucho tiempo que viene junto. La fuerza que tengo en la cabeza es muy grande. Lo de afuera no me afecta, estoy tranquilo y quiero seguir trabajando para agradecerles al cuerpo técnico y a mis compañeros la confianza que me brindan.

-Mucho se ha dicho sobre la diferencia de potencial entre el ataque y la defensa. ¿Hay tiempo para corregir esa falta de balance?

-Nunca se puede poner en la misma balanza el ataque al resto de las líneas. Es la realidad, Argentina en ofensiva tiene a jugadores que son de otro nivel: contra Messi, el mejor del mundo, y a quienes mejor lo acompañan, nosotros siempre vamos a quedar expuestos. Nos acomodaremos para que la Argentina no sufra tanto atrás y despliegue su fútbol de ataque. Hay que limar cosas que nos faltan, y para eso será buena la preparación, donde estaremos con más tiempo para trabajar.

Fuente: www.canchallena.com

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16 de agosto de 2018 | 23:04
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