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Un enorme Del Potro no pudo con un imbatible Djokovic

El tandilense, en un partido de más de cuatro horas de juego, cayó ante el serbio en cinco sets y de esta forma se despide de Wimbledon.

El serbio Novak Djokovic frustró hoy las ilusiones del argentino Juan Martín del Potro y en una batalla de enorme nivel avanzó a la final del torneo de tenis de Wimbledon.

Número uno del mundo, Djokovic se impuso 7-5, 4-6, 7-6 (7-2), 6-7 (6-8) y 6-3 en 4:43 horas de juego y el domingo buscará su segundo título en el All England Club ante el ganador del duelo que juegan a continuación el británico Andy Murray y el polaco Jerzy Janowicz.

Del Potro no pudo emular así a Gabriela Sabatini y David Nalbandian, los únicos argentinos en alcanzar el duelo decisivo en el certamen más tradicional del tenis, un escenario donde por ejemplo Guillermo Vilas nunca pudo superar los cuartos de final.

El argentino quedó además a las puertas de su segunda final de Grand Slam, tras su conquista del Abierto de Estados Unidos en 2009, mientras que Djokovic irá en busca de su séptimo título grande.

La cálida y soleada jornada en Londres recibía hoy en el primer turno de la cancha central a dos de los jugadores que mejor nivel habían mostrado en el torneo. Así lo reflejaban las estadísticas, porque era la primera vez en la historia de Wimbledon que se cruzaban dos semifinalistas que no habían perdido un set en todo el certamen.

Desde el inicio, Djokovic apostó a mover a Del Potro con ángulos cerrados, contrapiés y drops para hacerlo subir a la red.

El serbio dominaba desde el fondo y mantenía su servicio con mayor facilidad ante un Del Potro que resistía pese al bajo porcentaje de primeros servicios: apenas el 51 por ciento en el primer parcial.

El número ocho del mundo no estaba tan fino como en el partido de cuartos ante el español David Ferrer, pero tras salvar una oportunidad de quiebre en el quinto game parecía que podría llevar el set a un tie-break.

Sin embargo, el número uno del mundo sacó su mejor tenis en el 5-6. Convertido en una gacela, Djokovic comenzó a atajar con agilidad todos los cañonazos del argentino y tras dos genialidades y dos errores de Del Potro se llevaba el primer capítulo en 55 minutos.

Era el primer set que perdía el argentino en el torneo y también la primera vez que le quebraban el servicio desde la segunda ronda.

"Come on boy" (vamos muchacho), alentaba un hincha británico al argentino. Pero el segundo set comenzó aún más cuesta arriba para Del Potro.

El serbio tendría cuatro oportunidades de quiebre en el quinto juego y parecía inclinar definitivamente el partido a su favor. Pero tras dos aces, una gran volea y una pelota enganchada de Djokovic, el argentino ganaría un juego clave.

Porque Del Potro a partir de entonces se transformó. El argentino soltó su brazo, comenzó a pegarle durísimo y quebró de inmediato en cero para 4-3. El número ocho del ranking festejaba efusivo, alzaba los brazos y pedía el aliento del público.

Del Potro estaba más vivo que nunca, y pese a tener que levantar un punto de quiebre al game siguiente, se llevaba la segunda manga con un saque ganador.

Tras 1:39, todo estaba como al comienzo. Y el tercer set depararía aún más paridad.

El argentino mostraba ya el gran nivel que había exhibido en todo el torneo. Sus golpes fluían fulminantes, pero Djokovic, fuerte mentalmente, resistía y salvaba un punto de quiebre en el cuarto juego y luego otros dos en el sexto.

El serbio pegaba entonces un grito de aliento y en su banco apretaban el puño. La definición del tercer set se angostaba y a los pocos minutos el número uno se colocaba 4-5 y 0-30 con el saque de Del Potro.

El set estaba a dos puntos de Djokovic, pero el argentino reaccionó con un tenis furioso que despertaba los aplausos de la leyenda sueca Stefan Edberg en el palco real. Y de toda la catedral del tenis, porque los siguientes games serían los mejores del partido.

Pegando como en sus mejores tiempo, Del Potro desplegaba toda su potencia en cada impacto ante un Djokovic que corría y defendía con la elasticidad de un gimnasta.

El nivel era altísimo, pero el argentino caería entonces en una desconcentración. Tras un par de errores, el serbio se colocaba 0-40 y con tres puntos para set.

El argentino salvaba los tres con un tenis sublime y forzaba el tie-break. Parecía que se avecinaba una definición para el infarto, pero el argentino, cansado, cometía varios errores y el serbio se imponía con un claro 7-2.

Tras un tercer set formidable, ambos bajaron la intensidad y el partido entró en una meseta en la que hasta se permitieron mantener un inusual y amigable diálogo cara a cara tras un peloteo que llevó a Del Potro al otro lado de la red.

Sin opciones de quiebre, cada uno mantuvo su saque hasta el séptimo juego, cuando Djokovic rompió el servicio de un agotado Del Potro para ponerse 4-3.

El argentino parecía en la lona, pero se levantó y con gran revés paralelo quebró al game siguiente. Llegarían así a un nuevo tie-break, donde un colosal Del Potro levantaría dos puntos para partido y forzaría el quinto y decisivo set ante el delirio de un público que presenciaba ya un encuentro épico.

Del Potro estaba a un parcial de la gloria, pero el quinto set sería tan luchado como los anteriores. El argentino desperdiciaba una opción de quiebre en el cuarto juego y Djokovic haría lo propio en el siguiente.

El partido se jugaba ya con la cabeza y el corazón. Agotado, Del Potro seguía dando batalla, pero Djokovic quebraba para 5-3 y esta vez ya no dejaría pasar la oportunidad.

Con un revés ganador, Djokovic se llevaba el partido en su tercer match point y tras abrazar a Del Potro en la red, se golpeaba el pecho y lanzaba un alarido, demostrando por qué en el tenis hoy él es el que manda.

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