“En las escuelas, cada uno vive en su mundo y desprecia al que vive en otro”

Dos alumnos secundarios, un universitario y una directora de escuela media dialogaron sobre la violencia en las escuelas.

La apuesta fue escuchar a quienes generalmente son mala noticia, para que cuenten cómo ven las cosas, por qué pasan, cuál es su origen y, si se animaban, a proponer salidas, formas de afrontarlo y soluciones. Y se animaron a todo.

Amalia Vergara es la directora del nivel secundario de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz y tiene a su cargo  la formación de 1.350 alumnos. Mauricio Manubens tiene 22 años, estudia Arquitectura y en su último año de secundaria fue elegido por sus pares de Mendoza primero, y luego por estudiantes de todo el país, presidente del Parlamento de Jóvenes por la Paz y la Solidaridad. Matías Caballero y Noelia Delpir son estudiantes de Segundo año. Matías del Bellas Artes y Noelia del Normal. Todos, cruzaron opiniones y puntos de vista sobre el problema que más vemos, pero que tal vez no sea el más importante: la violencia en las escuelas.

Los chicos se animaron a hablar primero y la docente aguardó, respetuosa y táctica. Pero al final coincidieron en el diagnóstico y aportaron miradas novedosas e interesantes sobre el tema.

Fue una hora de charla, café de por medio, cuyos puntos más jugosos y productivos repasamos aquí. La idea (la nuestra que coincidió con la de los participantes) es mirar hacia delante. Para poder hacer, hace falta un diagnóstico. Y aquí tratamos de acercarnos a uno para nada académico, pero con mucho valor vivencial.

- ¿Dónde nace la violencia?- arrancamos el encuentro, luego de las presentaciones.

Matías: Yo creo que viene de la calle, no se genera dentro de la escuela sino que entran con esa violencia que es del contexto en el que viven muchos chicos.

- ¿Te referís al tipo de barrio…?

Noelia, alumna: Es el reflejo de lo que pasa en la casa más que nada. En familias que resuelven las cosas violentamente se aprende a que es así como hay que actuar y así actúan.

Matías, alumno: Hay chicos que viven violencia extrema en zonas donde se resuelven las cosas a los tiros.

Amalia, la directora: Para hablar del origen yo creo que hay que enfocarse en las

insatisfacciones de muchos de los que protagonizan actos de violencia y a las posibilidad o imposibilidad de que satisfagan esa situación. Esto, en un mundo consumista. Aquí entran a tallar muchas cuestiones, como el abandono de los padres, lo que se aprende en la calle…

Mauricio, del Parlamento de Jóvenes:  Yo creo que hay una frase que cabe justo aquí y es la que más o menos dice que “cuando se la única herramienta con la que se cuenta es un martillo, todos los problemas te parecen clavos”. El de los enfrentamientos en las escuelas es un tema tan viejo como la humanidad y hay que ver qué pasa hoy, si es que lo estamos mirando mucho y más de cerca o es que no les estamos dando las herramientas adecuadas para enfrentar el problema.

Sobre estereotipos, tribus y mundos en conflicto

Muchos analistas han indicado cuáles son los factores que facilitan que la agresividad se desate en las aulas. Entre ellas, indican el sufrimiento del sometimiento familiar, la falta de expectativas y el aprendizaje de disvalores.

El punto de encuentro entre el egresado, los estudiantes y la docente estuvo en un factor novedoso: la necesidad de agruparse por preferencias que fomenta la segregación del distinto y, de allí, a la búsqueda de su “eliminación”.

Se planteó que los jóvenes se van agrupando por cuestiones que les resultan un factor común: el rock o la cumbia, la ropa, el fútbol, las preferencias sexuales, el consumo o no de drogas, los barrios, etc.

Cuando no se logra una identificación plena, se busca sobresalir, ser visto por el resto. “Puede ser un llamado de atención por falta de afecto u otra cosa”, analizó la directora, Amalia. Matías contó un caso real: “un chico cuya familia no tiene cultura de violencia y mucho menos, armas en su casa, cayó a la escuela con un revolver; no quería matar a nadie, pero hasta ese momento nadie le estaba dando bolilla. Y se hizo ver, negativamente, pero “existió”, fue “su momento”, contó. Por su parte, Mauricio aportó que “la violencia muchas veces se da al revés, cuando hay por ejemplo armas en la casa y el pibe la usa para resolver sus problemas”.

- Entonces, ¿hay algo así como tribus?, ¿así funcionan las disparidades y enfrentamientos en la escuela? ¿No tiene nada que ver lo que se aprende en la casa, entonces?

Matías: Los jóvenes somos muy intolerantes y discriminadores, no gusta mucho mezclarse y eso crea un odio entre grupos que se juntan por diferentes cosas.

Amalia: Yo no le percibo así, sino que creo otro factor determinante el uso de drogas o alcohol y, cuando le falta, reaccionan de un modo muy diferente al resto, están propensos a reaccionar mal. Eso les produce un desequilibrio diferente al de los chicos que no consumen drogas tóxicas.

- ¿Pero es más o menos general esa observación? ¿Hay droga en las escuelas?

Amalia: Hay un estudio que hizo el Instituto Gino Germani en 5 escuelas de Mendoza y así lo indica. Nosotros tenemos como detectarlos. Son los chicos más irascibles o chicos depresivos, como ausentes. Con esos indicadores, lo asistimos individualmente. Pero todo esto es cuando aparece el momento en que se detecta.

Noelia: A veces los mismos chicos lo andan diciendo: “Yo me drogo”. Para mi, lo que pasa es que cada uno vive en su mundo y desprecia al que vive en otro. El mundo de la droga, el mundo del alcohol…como que dicen “vos no sos nadie porque no estás en ésta”. Y buscan mostrarse de una manera o de otra con violencia, a veces para identificarse más fuertemente, para decir de algún modo que “pertenecen” a algo…

Amalia: …Y también deben aprender a decir “no”. Cuando se los discrimina, cuando se fomentan peleas por la pertenencia al “Tomba” o a “La Lepra”, por ejemplo.

Noelia: Es como un todos contra todos.

Matías: Y ojo, que también se da entre docentes y directivos. En las escuelas hay como un clima de combate, como una búsqueda de pelearse por cualquier cosa y al final, los jóvenes a los que se nos acusa de todo lo malo, somos víctima de ese clima violento que hay.

Expresarse, para sacarlo todo afuera

Hay escuelas que no tienen casos de violencia. Nuestros entrevistados coinciden en que son aquellas en que hay deporte y arte. En definitiva –concluimos nosotros- las escuelas en donde además de enseñar y aprender se dan canales y espacios de expresividad, más allá de las exigencias.

Noelia contó que “a veces se tienen problemas que a los familiares no pueden captar o solucionar y hace falta que se pueda expresar en algún lado y el lugar en donde uno se siente más cómodo es en la escuela. Matías coincidió, pero agregó que “cuando no encontrás justamente a quién te escuche, no hay autocontrol, tiene que reventar por algún lado. A eso –identificó- le terminan llamando violencia escolar”.

Preguntamos: “¿hay chicos que están mejor en la escuela que en su casa?”

“Si, claro, es muy común”, fueron las respuestas pronunciadas a coro.

- ¿Y cómo piensan que puede prevenirse, atajarse o afrontarse estas situaciones de conflicto antes de que revienten?

Mauricio: Yo pregunto ¿por qué en algunas escuelas se dan casos de violencia y en otros

ninguno? ¿No será que tiene mucho que ver con las posibilidades de expresión que encuentren o no los chicos? Me parece que andan mejor las escuelas que saben generar espacios de ocio o recreativos…

Matías, del Bellas Artes: En mi escuela pasa eso, están las herramientas a mano. Uno expresa todo lo que tiene que expresar con el arte de por medio…Y eso es bueno. Es muy bueno.

Noelia: Eso es indudable, es lo que hace falta.

Amalia, la directora: Yo creo que debemos involucrarnos directamente en transformar esos climas de conflicto de los que hablaba Matías y Mauricio en climas de armonía. Enseñando que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia, para evitar las represalias y ataques frente a un mundo excluyente y consumista. Creo que los chicos necesitan saber con claridad que la escuela está interesada por ellos.

Mauricio: …Y si los chicos no participan, hay que crearles cosas para que participen, para que sean escuchados. Hay que instigarlos a participar. Esa es la salida.

Esas son las salidas propuestas. Algunas, están en práctica y dan resultados, pero no ocupan los espacios de “último momento”,  porque esos momentos no son lo suficientemente graves o morbosos como para conmover a la sociedad.

Aquí quedaron expuestos los problemas emergentes, la tarea pendiente y que tal vez no sea una misión fácil de cumplir para un solo sector.

Una selección de las palabras clave que fueron pronunciadas y que quedan latentes, que representan la agenda abierta, puede ser: familia, discriminación, estereotipos, escuchar, revientan, mundos, tribus, insatisfechos, droga, alcohol, diálogo.

Opiniones (7)
20 de julio de 2018 | 15:06
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20 de julio de 2018 | 15:06
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  1. Quiero hacer un aporte humilde,desde mi experiencia como docente y también como persona,"roles" que obviamente solo se pueden separar a los efectos de "análisis". Primero,no hay adolescentes violentos o adultos pacifistas.No es una cuestión generacional, creo que es una condición del ser humano.Lo que sucede es que los adultos "Intelectualizamos" todo, por eso muchas veces no "nos vamos a las manos".Creo que los adolescentes actúan más visceralmente en ocasiones porque no miden,no cuantifican los daños o los efectos de sus hechos.Esto no es bueno ni malo en sí mismo,por caer en categorías maniqueas. Pasa que somos nostálgicos y pretendemos que la juventud de ahora sea como la de los '60, o la de los `70 y que canalice su "furia libertaria y reinvindicativa" de la misma forma y con los mismos ideales que en aquella època. Pero todos sabemos que esto no es posible,porque estamos viviendo en un contexto histórico absolutamene diferente,a todo nivel,desde lo mundial hasta lo familiar. Cuando leo que los chicos dicen que en las escuelas donde hacen arte, deportes, o "se expresan" no hay violencia, en cierto modo me da gracia,porque no es nada nuevo,ellos que tienen toda la fuerza creadora vírgen recrean un modelo viejo y que sigue siendo individualista. Creo que deberíamos "inventar" entre todos, grandes,chicos y medianos ,nuevas formas de integrarnos,la escuela es un espacio más que no debiera estar desencajada de lo que pasa en la "realidad". No nos olvidemos que el Doctor Jekill y Míster Hyde eran uno solo.
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  2. Excelente nota. Y creo que da para debatir mucho más. Interpreto que en general se habla de escuelas públicas. Creo que hay que tener en cuenta los distintos niveles socio-económicos y hacer un paralelismo en donde seguramente encontraremos puntos en común: haya plata o no en la familia podemos observar falta de diálogo y poca presencia de padres en ambos casos. Donde hay medios económicos las falencias se tapan con celulares, internet, salidas permanentes y poco diálogo. Donde no hay dinero generalmene hay padres ausentes que trabajan todo el día y los chicos aprenden de lo que tengan a mano: tv violenta, calle, etc. Sabemos los padres dialogar con nuestros hijos sobre lo que sienten o esperan tanto de ellos como de nosotros? Somos ejemplo o estamos más inseguros que ellos? Sabemos de ellos algo más que las notas que traen en los exámenes? Es dificil penetrar el universo de un adolescente, pero como padres y respetando sus espacios creo que tenemos la obligación de buscar la forma de llegar a ellos para ayudarlos.
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  3. Primero, creo que el objeto y sujeto de la nota estan generalizados en sus juicios, cuando en realidad existen otros entornos sociales que no así, por eso el título de la nota no debiera decir en las escuelas. Y para agregar creo que los vínculos sociales están degradados y desvalorizados, y generan un ser individualista y egoista. Por eso todas las actividades que generen vínculos a la vida, con vida; son imprecindibles en nuestra educación. Y esto es un concepto general. Un abrazo. Mario
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  4. pero le faltó mas gente de barrio
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  5. Vivimos en un mundo violento que se potencia desde los medios masivos de comunicación, y actualmente con los avanzes tecnologicos mas aún. En los colegios los primero que tienen que ser convocados son los padres y con un equipo interdiciplinario descubrir el por que el niño o el adolescente desata su ira en el colegio. Segundo una herramienta muy importnte que pocos la usan es el arte como expresión ahi descubriremos el por que de su conducta. Para eso el gobierno debe aumentar mas las partidas de dinero para contratar profesionales y trabajar en equipo. es decir padres, docentes, directivos y alumnos. entre todos tienen que confeccionar los acuerdos de convivencia. También hay que escuchar el alumno que problema tiene, los municipios tienen que visitar las viviendas de los chicos para ver si pueden ayudar a sus padres que pueden estar en conflictos de distintas naturaleza. La escuela esta dejando de ser el segundo hogar de los chicos, por son como los padres abandonicos, salvo algunas expeciones donde el docente, el celador y los directivos se compromenten a trabajar con los chicos. Propongo que una vez por mes los padres sean alumnos y se pongan en lugar del hijo para ver en que pueden mejorar las relaciones sociales. el debate esta abierto. TODOS DEBEN PARTICIPAR.
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  6. 1. La decisión de vivir en una sociedad democrática y de adoptar el paradigma de los niños como sujetos de derecho (Constitución de 1994 y Ley 26061) deben reflejarse de manera concreta en la vida cotidiana de las escuelas. Porque no puede enseñarse la democracia como contenido conceptual de la curricula desde una organización institucional autocrática. Para ello no sólo es necesario apoyar y fortalecer la existencia de Centros de Estudiantes sino darles participación efectiva en algunos niveles de toma de decisiones. Esta participación genera corresponsabilidades y compromisos que además de constituir pilares de la convivencia escolar, son un aporte fundamental a la calidad institucional de la escuela. Lejos de reconocer la pérdida de la autoridad de los docentes, estas formas de participación generan nuevas formas de autoridad, más adecuadas a las circunstancias.
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  7. Creo que hace falta juntar varios temas más para analizar y debatir la violencia en las escuelas no se agota, lamentabloemente
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