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¿Quién no quiere a José Mourinho?

El DT del Real Madrid asegura que "hay gente" que no le quiere en el club e inmediatamente surgen las sospechas.

José Mourinho asegura que "hay gente" que no le quiere en el Real Madrid e inmediatamente surgen las sospechas: ¿El club? ¿La hinchada? ¿Los jugadores? ¿la prensa? ¿Todos?

El Real Madrid quedó eliminado el martes de la Liga de Campeones, pero en la conferencia de prensa, Mourinho no dedicó más de un minuto a analizar esa circunstancia: empleó casi todo su tiempo en enviar mensajes cifrados sobre un futuro que cada vez parece más alejado del club blanco.

La frase estelar fue: "Quiero estar donde me quieran". Y a partir de ese momento comenzó el tiempo de la especulación, algo vinculado al portugués casi desde que llegó al Real Madrid, hace tres temporadas, tal es su destreza en el uso de la insinuación.

No parece que sea el club y sus dirigentes quienes no quieran a Mourinho. De hecho, en la conferencia de prensa del martes Mourinho calificó a su presidente, Florentino Pérez, como "un amigo".


Además, el mandatario blanco afirma en los pocos actos públicos a los que acude que "Mourinho es el mejor entrenador del mundo". Y ya se sabe que el Real Madrid es uno de los clubes más "presidencialistas" del mundo, en el que Pérez decide prácticamente todo, incluyendo entrenadores.

Sobre el papel que cumple la hinchada en esta "caza de brujas" tampoco parecen existir dudas si se atiende a lo que sucedió antes del partido ante el Borussia Dortmund. Cuando se anunció el nombre de Mourinho en el estadio, la afición estalló en un aplauso estruendoso, casi unánime, a la altura de dos o tres de las estrellas del equipo.

Mucho más evidente es la responsabilidad que atribuye Mourinho a la prensa española, a la que no aguanta casi desde que llegó al Real Madrid.

"En España hay personas que me odian y muchos están aquí, en esta sala de prensa", dijo el martes Mourinho.

Pero, en cualquier caso, los periodistas siempre fueron un asunto menor para Mourinho y no parece que la prensa pueda influir en una decisión tan ruidosa como dejar o no el Real Madrid.

Y finalmente quedan los futbolistas, seguramente el asunto más controvertido y discutido de toda esa complicada ecuación.

Mourinho siempre presumió de marcharse de cada club "rodeado de amigos" y en ese vínculo afectivo siempre incluyó a los futbolistas.

Ocurrió en el Porto, en el Chelsea y en el Inter de Milán. Y se cargó de razones para pensar así porque no pocos futbolistas (Deco, Didier Drogba, Frank Lampard, Wesley Sneijder, Marco Materazzi...) siempre hablaron maravillas de él.

Pero en el Real Madrid no encontró ese apoyo incondicional, esa "barra brava" en el vestuario que actúa casi como un cortejo para el entrenador portugués.

No es ningún secreto que con Iker Casillas no cruza más palabras que saludos corteses. "Tenemos una relación profesional", dijeron ambas partes la pasada semana.

Ese desafecto provocó no sólo la suplencia de Casillas desde enero, sino una impensable división entre la hinchada, con partidarios y detractores de quien hasta hace poco fue el gran ídolo del madridismo.

En la misma cara de la moneda está Sergio Ramos, otro futbolista que probó su ración de banquillo a comienzos de temporada en el partido de Liga de Campeones ante el Manchester City, algo nunca suficientemente aclarado.

El internacional español siempre habla ante la prensa después de cada partido y no se caracteriza precisamente por elogiar a Mourinho en sus intervenciones.

Llamó la atención cómo después de la eliminación ante el Borussia Dortmund, Ramos se fundió en un emocionado abrazo con Casillas, lágrimas incluidas.

Cristiano Ronaldo completa el trío de auténticos "pesos pesados" del vestuario del Real Madrid. Y resulta que la gran estrella blanca pasó de ser un fiel de Mourinho en sus primeros tiempos a apartarse de su idolatría de forma más que notoria.

Así se pudo comprobar el martes, cuando le preguntaron por el futuro de Mourinho: "No me importa si sigue o no Mourinho, me importa el Real Madrid y yo".

En ese contexto, otra frase del técnico portugués cobra especial relevancia: "Yo sé que en Inglaterra me aman, especialmente un club".

Por todas esas circunstancias, pocos dan hoy un euro por que Mourinho siga en el Real Madrid a pesar de tener un contrato firmado hasta 2016.

De paso, es muy probable que esta circunstancia ayude a que Cristiano Ronaldo renueve por el Real Madrid y que tanto Casillas como Ramos prolonguen casi eternamente su vínculo con el club blanco.

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25 de abril de 2018 | 19:30
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