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Messi y la gente: un amor que ya es incondicional

El Crack pudo cambiar su relación con los hinchas a fuerza de geniales actuaciones. Hoy la devoción del público es total.

No importa si brilla con su juego o si pasa desapercibido, si convierte un nuevo `hat trick` (tres goles) o no genera situaciones de peligro, o si con su gambeta desparrama rivales por el camino o apenas camina por entre los defensores rivales a la espera de que le llegue el balón. Nada de eso importa.

La devoción por el mejor jugador del mundo es unánime y total, ya nadie lo discute sino que sólo se lo disfruta. Es más, la inmensa mayoría, amén de algunos contados hinchas que pasan los 40 años, prácticamente ya no extraña al gran Diego Armando Maradona.

Esta noche, en un colmado Monumental, al que Messi y la Selección regresaron después de nueve meses (el último partido fue el 4-0 a Ecuador del 2 de junio de 2012, por la 5ta. fecha de las Eliminatorias, pues luego Argentina jugó en Córdoba y Mendoza), la demostración de cariño para con el crack fue total y constante.

Ya en el ingreso al estadio, en cualquiera de los cuatro sectores o bandejas, podían divisarse infinidad de camisetas `albicelestes` con la `10` y el nombre Messi inscripto arriba. También, sobre todo en los más chicos, las casacas del Barcelona con el mismo número y nombre, se repitieron por doquier.

Es más, en una primera consulta, hombres y mujeres, jóvenes y grandes, respondían que su decisión de asistir a la cancha de River fue más para ver en acción al joven de 25 años y apenas 1,69 metros que al combinado argentino, que por cierto tiene muchas chances de garantizarse pronto el pasaje para el Mundial de Brasil 2014.

Y si bien los primeros cánticos fueron el ya clásico "olé, olé, olé, olé, Messi, Messi", la primera gran ovación llegó cuando se anunció la formación inicial que dispuso el entrenador Alejandro Sabella.

Javier Mascherano, Fernando Gago y Gonzalo Higuaín fueron de los más aplaudidos, pero al momento de nombrar al astro del Barcelona, las tribunas literalmente estallaron en aplausos y gritos.

También las banderas tuvieron su papel preponderante: "Hacé Lio Messi", "Messiento enamorado", "D10S y el Messias" u otra con los dibujos de Maradona y Messi con la 10 en la espalda, adornaron las tribunas del Monumental, pero quizá la que más llamó la atención fue la que decía "Gracias Doña Tota y Mamá Celia", en clara alusión a las progenitoras del `Pelusa`, ya fallecida, y de la `Pulga`.

El momento del reconocimiento que le hizo la Asociación del Fútbol Argentino por el cuarto Balón de Oro consecutivo que ganó como mejor jugador del mundo fue la primera oportunidad de que los simpatizantes le expresaran su amor cara a cara.

Y las ovaciones y los cánticos hacia su persona sonaron ensordecedores para los presentes, a lo que Messi, tímido como siempre, agradeció saludando con su brazo en alto y una sonrisa bien amplia en su rostro.

Después, tras el pitazo inicial, cada vez que el rosarino tomó contacto con el balón en su partido número 78 con el seleccionado mayor (32 goles con el de hoy) el murmullo fue in crescendo y el público siguió cada uno de sus arranques levantándose de sus asientos conforme avanzaba metros en el campo de juego.

La habilitación para Higuaín en el gol inicial, una jugada sensacional por la derecha para eludir a un rival y otros regateos de tres cuartos de cancha hacia adelante, motivaron los cánticos más fuertes de la noche hasta que llegó la conquista de tiro penal.

En ese momento, apareció una canción que se convirtió en hit: "Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano, de Lionel Messi, todos la vuelta vamos a dar".

Y por si fuera poco, y por si tantos aplausos no le bastaran, el genio del Barcelona hizo toda la jugada del tercer tanto, obra de Higuaín, pero la gente, instantes después de culminar el grito de gol, le dedicó los mayores aplausos a la `Pulga`.

Tuvo otros arranques, y más y más, que encendieron la alegría de la gente, silenciosa durante prácticamente todo el partido, salvo las veces que Messi les regaló su juego.

Y así, apenas culminó el cotejo, la ovación cayó rotunda para el equipo, pero el grito con el que se fueron los jugadores al vestuario fue con el hit de moda, ese que habla de que "de la mano de Lionel Messi, todos la vuelta vamos a dar", hablando lógicamente de la ilusión de cara al Mundial de Brasil 2014.

Es que los `albicelestes` saben que ese joven rosarino que brilla en el mundo es la clave para soñar con conquistar la tercera corona ecuménica, esa que no se gana desde México 1986, justo en los tiempos de otro genio, crack y figura, del anterior `10`, del gran Diego Maradona, quien al igual que Messi ahora, llegó a esa cita en su mejor momento.

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19 de abril de 2018 | 19:01
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