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Comunicado a la UAR

Sr. Presidente
Unión Argentina de Rugby
Presente
 
De mi consideración:
Me dirijo a Ud. y por su intermedio al Consejo Directivo de la institución que Ud. preside, con el objeto de contestar en legal tiempo y forma el traslado conferido por la Comisión de Legales en fecha 13 de Marzo ppdo., con los argumentos y fundamentos que a continuación de desarrollan:
1.- Tanto la presente como la lista de candidatos presentada en fecha 6 de Marzo de 2013, son presentadas por mí, en mi carácter de apoderado designado por las uniones que se encuentran representadas en la misma, circunstancia que a la fecha no ha sido negada por nadie, ni controvertida de manera alguna.-
2.- Aclarado ello, debo manifestar inicialmente respecto de la presentación del sr. Ascúa en su presentación de fecha 13 de Marzo, que no me consta de manera alguna que se encuentre facultado para empresa de tamaña gravedad como lo es la impugnación de una lista de candidatos en elecciones de una institución señera como la Unión Argentina de Rugby; empresa que por otra parte le otorga probablemente al mencionado, el raro privilegio de ser el primero en la historia de dicha institución en cometer semejante desatino en ciento catorce años de existencia.-
Sin perjuicio de ello, se advierte que el Dr Ascúa realiza la impugnación en su calidad de apoderado de la lista que encabeza el Presidente de la U.R.S.J. Guillermo Quevedo y en tal carácter cuestiona absolutamente todo, interpretando unilateralmente lo que estima conducente. Es "aparentemente" muy minucioso en el análisis de detalles diversos a los que aplica su "particular" criterio, que sencillamente es distinto al de otros "particulares".
3.- Yendo ahora a los fundamentos concretos de la impugnación presentada, deberá ser mencionado, que todos y cada uno de los argumentos vertidos, obedecen pura y exclusivamente a la interpretación caprichosa y parcial del sr. Ascúa, quien evidencia desconocer asimismo los usos y costumbres inveterados que han sido de rigor a lo largo de la historia de los actos asamblearios de esta institución, y también obedecen inevitablemente a una voluntad y decisión política de escudarse en cuestiones formales para proscribir las decisiones soberanas de las Uniones en elegir libremente a quienes los representen en el Consejo Directivo de la Unión Argentina de Rugby.-
Haré mención en primer término al cúmulo de informalidades que sr. Ascúa enumera como defectos de forma, valga la redundancia, tanto en la nota de presentación como en la documentación adjunta a la misma, y en honor a la brevedad y la economía, lo haré en forma global.-
La representación por parte del suscripto de la Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires surge claramente de la mención debajo de su firma en la presentación del día 6 de Marzo, y de ninguna manera se encuentra exigida en el mencionado art.33 del Estatuto vigente, ninguna fórmula sacramental específica.-
Dice el Dr. Ascúa que la lista mí presentada no refiere el nombre de la Unión, conforme según él lo exige el art. 33 del Estatuto. FALSO. El art. 33 no dice en ninguna parte que se exige como referencia, que "la lista se presenta en nombre de una Unión". Lo que el art. 33 expresa es que las listas "podrán ser presentadas por cualquier Unión" lo cual evidentemente no es lo mismo, ya que se trata sin lugar a dudas de un acto facultativo y no imperativo (podrán), y los requisitos de validez o "exigencias" que deben reunir son los de los incisos a, b y c, que nada mencionan de aquella referencia.
Ergo, de ningún modo es necesario referir nada, ni presentar papeles membretados de una Unión, ni sellos, ni nada por el estilo, que no son exigencias de validez, por lo que la sola mención aclaratoria debajo de la firma constituye indicativo suficiente de quien la presenta y en representación de que unión.-
Debo asimismo sostener que el Estatuto NO EXIGE de manera alguna que las firmas estén certificadas, indubitadas o de otra forma; o que se acredite la procedencia del documento o que deben ser originales, ni ninguna exigencia como las que insinúa el sr. Ascúa. Más aún, ni siquiera exige que deban estar acompañadas de sellos aclaratorios, etc... A todo evento, las listas gozan de presunción de legitimidad y si el oponente electoral, como sucede en éste caso, tiene alguna duda, sospecha o lo que le plazca, deberá probarla y destrozar aquella presunción, de otra forma, no pasa de ser una mera e inatendible opinión personal.-
A mayor abundamiento se adjuntan en seis (6) fojas, ejemplares de diversos consejeros oportunamente propuestos, y también aceptaciones de cargos (entre ellos de los actuales consejeros Manuel Galindo, Carlos Barbieri, Héctor Horrisberger) inclusive de la propia unión que el sr. Ascúa actualmente preside, que palmariamente acreditan que la exigencia de la manifestación de la pertenencia a determinada lista, solo anida en la imaginación del impugnante.-
4.- Arribado al argumento puntual de la extemporaneidad de la presentación de la lista, denuncia el Dr. Ascua que la presentación es extemporánea y para ello cuenta los plazos legales inversamente a como debió hacerlo. Dice el impugnante que "En tal sentido vale consignar que el sistema empleado por nuestro Código Civil (CC) excluye del cómputo el día del nacimiento o vencimiento de la obligación".
Esto no es así. Para el cómputo del plazo el Código Civil excluye expresamente el día de la notificación o el día inicial, es decir, según el artículo 24 el plazo empieza a correr desde la medianoche del día siguiente. Pero no excluye el día del vencimiento, al contrario, el día del vencimiento -valga la redundancia- es el día en que el plazo vence, es decir el día en que debe cumplirse la obligación. Ello puede ser advertido en la práctica cotidiana. Si por ejemplo el plazo para apelar una resolución judicial es de cinco días y la notificación se produce un día viernes, el plazo empieza correr el lunes siguiente y vence al quinto día, es decir, el viernes y no el jueves, que sería el cuarto día.
En el supuesto que nos ocupa, en que los plazos se cuentan hacia atrás, debe entenderse que el día del vencimiento es precisamente el día 20, y no el día 19 como se pretende en el escrito de impugnación.-
"El vencimiento de un plazo cierto se produce a las 24 horas de la fecha establecida, o el del último día del plazo si el término es fijado en meses o años (art. 25 del Código Civil)" (PIZARRO - VALLESPINOS, "Obligaciones", Hamurabi, Bs.As., 1999, vol. 1, pag. 276).-
Asimismo el artículo 27 del Código es también sumamente claro ya que dice que: "Todos los plazos serán continuos y completos, debiendo siempre terminar en la medianoche del último día; y así los actos que deben ejecutarse en o dentro de cierto plazo, valen si se ejecutan antes de la media noche, en que termina el último día del plazo".
Podría interpretarse que el plazo empieza a correr hacia atrás desde el día 26, y tal interpretación podría bien ser perfectamente lógica y razonable, pero aún cuando el impugnante tuviera razón y el plazo empezara a correr hacia atrás desde el día 25, los veinte días corridos se cumplirían el día 6 y el plazo expiraría a la cero hora de ese día 6. Por lo tanto, desde cualquier ángulo que se mire la cuestión, la presentación fue hecha en término, razón por la que la impugnación en cuanto a este fundamento carece de sustento fáctico y legal, y debe ser rechazada sin más.-
5.- Dice el Dr. Ascua que la lista no está completa con todos los cargos a cubrirse y que los candidatos no están numerados. El argumento no conmueve y además, se da de narices con las modalidades adoptadas en anteriores elecciones, en donde las listas presentadas dejaban algún espacio, para que el sector eventualmente opositor proponga candidatos para mantener los mismos lugares (en éste caso Bs. As., para que renueve o ratifique los mismos lugares que tenía), para todo lo cual basta remitirse a anteriores elecciones, cuyos antecedentes se encuentran en poder de la U.A.R..- Sin perjuicio de ello, debe destacarse que el sistema de lista incompleta, establecido por el art.32 de nuestro estatuto, o de voto restringido, es aquel por el cual el elector tiene la posibilidad de no votar por la lista que se le ofrece, sino por las dos terceras partes de los candidatos, siendo elegidos los que obtengan mayor número de votos, cualquiera sea la lista a la que pertenezcan, asegurándose, así la representación de la minoría, fortaleciendo este sistema el bipartidismo.-
En el supuesto de nuestro estatuto, que lo establece en forma mixta, es decir un sistema de lista incompleta, pero que no admite tachaduras, ni sustitución de candidatos, ni alteración en el orden de los mismos, ningún perjuicio causa el hecho de que la lista ofrezca una cantidad de candidatos mínima que asegure su participación democrática, y no su proscripción por no "completar" todos los casilleros, y que permita dar cumplimiento con el sistema de elección que el mismo establece. Por ende, sin perjuicio, no hay acción.-
Luego, tampoco es causal de rechazo, nulidad u objeción que los candidatos no estén expresamente y por escrito numerados, es decir Juan Nº 1, Pedro Nº 2, Marcelo Nº 3, etc., porque el propio orden en que son propuestos -obviamente- da la numeración asignada en la lista al candidato y así corre dentro de la lista y más luego cuando ésta, se armoniza con otras.-
6.- Por último, pero no por ello menos importante, sino todo lo contrario, debo decir el Estatuto omite conformar una Junta Electoral en forma previa a la elección, que se encargue por ejemplo de interpretar normas y decidir impugnaciones. La única referencia estatutaria está en el art. 33 in fine que dice: "El Consejo Directivo, por vía de reglamentación, podrá precisar las formas que deberán cumplimentar las listas para su oficialización y la eventual actuación de una Junta Electoral". Esta reglamentación no EXISTE, razón por la cual debemos ir al Estatuto y antecedentes relacionados dentro de la misma institución. TAMPOCO EXISTE la Junta Electoral, que aunque podría ser permanente o ad-hoc (es decir para un fin determinado como es la asamblea), no podría ser ex-nunc (desde ahora), sino que debió ser conformada previamente.
Entonces si no hay Junta Electoral, me pregunto y les pregunto: ¿Quién resolverá las objeciones, disputas o las incidencias que surgidas a raíz del proceso y acto eleccionario deban resolverse? El propio Consejo?, IMPOSIBLE, porque el Estatuto no lo autoriza y además porque existen dentro del mismo, consejeros que están postulados en la lista que impugna a la otra, por lo que se constituirían en Juez y parte. Además, se debe tener presente que el art. 34 in fine del Estatuto refiere que el miembro del Consejo Directivo que se encuentre en ejercicio de su cargo para postularse como candidato en las elecciones, salvo el supuesto de su finalización, deberá renunciar al mismo con carácter previo a la presentación de su candidatura.- Pues bien, suponiendo que ésta renuncia hubiera ocurrido (cosa que desconozco) o no fuera el supuesto en cuestión, serían los restantes miembros del H.C.D. quienes deberían decidir acerca de la impugnación y de las disputas entre pares con quienes son solidariamente responsables de los actos pasados u ocurridos.
Pero además, el Consejo Directivo, en su amplia mayoría ya tiene posición tomada apoyando a la lista encabezada por Quevedo, que fue promovida y auspiciada por el propio CD, conforme expresiones del mismo, expuestas en cuanto medio existe, confluyendo algunos de ellos incluso como candidatos o presentantes de la misma. Del mismo modo para los consejeros que hoy integran el consejo, y son candidatos en esta lista impugnada. En consecuencia no son ninguno de ellos independientes e imparciales para resolver ninguna impugnación, por el evidente conflicto de intereses que los afecta a todos.-
Por todo ello es que formalmente RECUSO CON CAUSA a los miembros del Consejo Directivo de la Unión Argentina de Rugby, para el supuesto que ellos fueran los que pretendan decidir, lo cual nadie sabe porque no está previsto en nuestro estatuto y si bien el Consejo tiene facultad para dictar reglamentos, el Estatuto no menciona su facultad para actuar como órgano de decisión electoral.
A todo evento, y dado que el trámite de recusación no está previsto en los Estatutos, deberá apelarse a otras normas como el art. 18 de la Constitución Nacional y el inclaudicable derecho de defensa consagrado en el mismo, para dar curso a esta recusación.-
En última instancia, y para el improbable caso que el Consejo Directivo decida tomar partido en la resolución la presente impugnación y rechazar la misma, dejo desde ya planteada formal apelación ante la próxima Asamblea Ordinaria a celebrarse el día 26 de Marzo de 2013, ello de conformidad con lo dispuesto por el art.45 del Estatuto de la Unión Argentina de Rugby, haciendo expresa reserva de acudir a los órganos judiciales pertinentes para el supuesto de no arribarse a una solución razonable en el marco del procedimiento de la impugnación de lista que aquí se ventila.-
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24 de junio de 2018 | 18:35
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