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Barcelona y una noche gélida que rompió el encanto

El 3-1 logrado por el Real Madrid tuvo un efecto congelador en el Barça, un muñeco de trapo vapuleado por el equipo de José Mourinho.

Fría comenzó la noche en el Camp Nou y gélida acabó para el Barcelona, por más que el termómetro marcara la misma temperatura que cuando los dirigidos por Jordi Roura saltaron a la cancha.

El 3-1 logrado por el Real Madrid tuvo un efecto congelador en el Barça, un muñeco de trapo vapuleado por el equipo de José Mourinho.



Más que la eliminación de la Copa del rey, sorpendió el modo. Una derrota humillante e inapelable que para el equipo blanco tuvo sabor a revancha de aquel 5-0 festejado por el equipo de Pep Guardiola, hace algo más de dos años, en el primer clásico del curso 2010-11.

Ni siquiera el postrero gol de Jordi Alba, el de la honra, tuvo un efecto terapéutico. Para entonces, buena parte de la parroquia azulgrana ya había abandonado el Camp Nou, frustrada y preocupada.

Acudió al estadio en busca de un Barça épico y se encontró a un equipo plano, sin fuerza y ánimo competitivo. Y a un entrenador paralizado.

Incluso la grada le dictó el cambio a Roura, relevo circunstancial de Tito Vilanova. Pero para cuando saltó al campo David Villa, requerido reiteradamente, la hinchada ya había perdido la esperanza y la fe.

No hubo silbidos contra el equipo, algo prácticamente desterrado del Camp Nou desde la era de Josep Guardiola, pero la decepción era indisimulable.

Los forzados gritos de ánimo y aplausos de los hinchas tras el tercer gol del Real Madrid casi sonaron a conjuro ante la próxima visita del Milan, en la Liga de Campeones, otra eliminatoria cuesta arriba tras el 0-2 de la ida. Una nueva prueba de ánimo para un Barcelona que parece haber roto el encanto.

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20 de julio de 2018 | 21:37
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