Tropezar dos veces con la misma piedra, un error que sólo comete el humano

El hombre es el único animal capaz de reincidir en errores, situaciones que lo lastiman y hacen daño. Por qué repetimos patrones como mandatos y hasta elegimos parejas similares.

No es por falta de inteligencia o incapacidad, el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Es decir, que somos la única especie que recae varias veces en los mismos errores y al parecer, esto es porque todos nacemos con un “plan de vida o argumento”.
 
Como si se tratara de una película, nuestro argumento nos da un contexto y una estructura que como toda estructura rígida “muchas veces nos impide movernos con autonomía y libertad”.
 
Para saber más sobre este tema, la licenciada Elsa E. Álvarez (MN 944), directora del Instituto de Psicología Argentino (Inepa) puso negro sobre blanco.
 
¿Existe una serie de patrones que el ser humano tiende a repetir a lo largo de su vida?
 
El común denominador de varias situaciones parecidas es uno. El cambio y la transformación en nosotros mismos es el vehículo que nos lleva a vivenciar experiencias similares. El cambio es cambio y es lo que nos permite realidades diferentes y por lo tanto consecuencias diferentes para nuestras vidas.
 
Cuando somos conscientes de la repetición de los patrones de conducta, podemos romper antiguos moldes y empezar a corregirlos por nuevos que sean más beneficiosos para la vida que queremos llevar en la actualidad.
 
En cuanto a la pareja, ¿qué hay de cierto en que siempre elegimos “el mismo tipo de” hombres/mujeres?
 
Muchas veces nos es difícil desprender los modelos incorporados en la infancia, de los modelos de pareja de nuestros padres, como así también de qué es ser hombre o mujer en nuestro grupo familiar. Y qué características tiene cada uno de estos sexos para nuestra familia y cultura.
 
¿Cuántas veces vimos en nuestra pareja patrones de comunicación o de vínculo parecidos o similares a la pareja de nuestros padres?
 
¿Por qué sucede esto? Porque ya desde antes de nacer recibimos influencias de nuestros padres y de nuestros ancestros de cómo debemos actuar frente a determinadas situaciones, cómo debemos ser y qué pareja sería conveniente para nosotros. Esto forma nuestro sistema de creencias de cómo es el mundo y de cómo debemos comportarnos y con quién nos debemos relacionar. De esta forma nuestras elecciones de pareja estarán teñidas de estas creencias, muchas veces limitantes para nuestra vida de relación, no permitiéndonos “ver” en un abanico de posibilidades aquellas personas diferentes.
 
Todo esto que aprendimos en nuestra infancia es modificable, “abrirnos a ver” aquellos hombres/mujeres diferentes a los que estamos acostumbrados a ver y sobre todas las cosas creyendo que existen, ya que sólo en nuestro interior existen hombres o mujeres de tal características, ya que en el mundo exterior hay un universo infinito de posibilidades diferentes a las que siempre solemos elegir.
 
¿Cómo influyen los mandatos familiares en este proceso?
 
La familia es fundamental en la vida de todo ser humano, ya que es nuestro primer contacto con el mundo. Por ende es en donde aprendemos a mirarnos y a mirar el mundo.
 
La familia es un sistema en donde es “funcional” que cada uno de sus integrantes tenga un rol, formando un equilibrio. Muchas veces la “funcionalidad” del sistema familiar va en detrimento del bien estar de sus miembros y exige un nuevo orden más sano para todos.
 
Los mandatos familiares son los pilares que construyen nuestro argumento. Es decir son mensajes verbales o no verbales recibidos por nuestros padres o sustitutos de manera no consciente que determinan nuestra conducta futura.
 
Entonces no sólo podemos observar hijos que repiten la historia de sus padres sino también que repiten la historia de antepasados que no conocieron. Esta transmisión es realizada en forma no consciente de generación en generación.
 
¿Cómo se puede quebrar el legado familiar de, por ejemplo, el hijo del doctor “debe” ser doctor?
 
Cuando uno siente en su interior “debo ser tal cosa”, ya estamos siendo lo que otros esperan de nosotros y no lo que queremos auténticamente para nuestras vidas.
 
Desde ya que todos somos influidos por nuestra historia, nuestras experiencias y nuestra familia pero lo importante es lograr ser quien queremos ser. ¿Y cómo se logra esto? Comenzando a descubrir nuestro argumento, nuestros mandatos y comenzar a decidir y re decidir qué vida queremos para nosotros independientemente de los que nuestros padres desean o quieren para nosotros. Comenzar a actuar con autonomía y libertad. Poder tomar las cosas positivas que nos brindaron nuestros padres y poder rechazar aquellas que no son tan funcionales para nuestra vida actual. Rechazar el “deber ser” por el “elijo ser”. Esto implica un desarrollo importante en la personalidad, en la parte adulta, ya que requerirá de asertividad en las decisiones para su futuro.
 
¿De qué modo podemos trabajar para quebrar los patrones negativos que repetimos y resolver las mismas situaciones, pero de modo diferente?
 
Comenzar a darnos cuenta de lo que nos está sucediendo, ya que el poder hacerlo consciente es el primer paso del cambio.
 
Generar conductas nuevas nos lleva a obtener diferentes resultados. Cuando “tropezamos con la misma piedra” es porque transitamos el mismo camino. Recorrer caminos nuevos nos ayuda a obtener consecuencias distintas.
 
Cursos para poner estos conceptos en práctica
 
Quiero pero no puedo
 
Conseguir un trabajo, tener una pareja, decir lo que siento……quiero, pero no  puedo. Cómo lograr aquello que tanto queremos pero no logramos obtener. Cuáles son los obstáculos que me traban. Cómo desarmar las propias estructuras, las críticas internas y la constante búsqueda de aprobación del otro. Un espacio donde identificar las falsas creencias que nos limitan y nos impide avanzar.
 
El poder de la autoestima
 
La mirada de los otros y aprender a poner límites. Cómo confrontar descalificaciones y críticas. Cómo influye en nuestras elecciones y decisiones. La forma en que nos miramos determina las cosas que nos suceden. Aprender a decir “no” y poner límites.
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22 de mayo de 2018 | 18:52
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