Presión de la Casa Rosada para dejar solo a De la Sota

Los urgentes llamados de la Casa Rosada desactivaron una gran reunión de gobernadores en el Estadio Mario Alberto Kempes.

La presidenta Cristina Kirchner hizo telefonear a cada mandatario para vaciar la convocatoria del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, que había invitado a los 24 gobernadores a ver anoche, junto a él, el partido entre las selecciones de Argentina y Paraguay por las eliminatorias de la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014.

Finalmente, el único que concurrió fue el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Las razones son obvias: no hay diálogo entre el Gobierno y Macri. Los demás se excusaron durante la semana.

Con esa prohibición, Cristina Kirchner evitó una fotografía simbólica de De la Sota con sus pares, que se hubiera interpretado en Balcarce 50 como una conspiración opositora. La Presidenta lo aprendió de su fallecido esposo, el ex presidente Néstor Kirchner: nunca dejará que se conforme una liga de gobernadores que pueda condicionar a la Casa Rosada en el reparto de los recursos fiscales.

El propio Kirchner sabía de esos menesteres: cuando era mandatario de Santa Cruz lideraba a sus pares bajo la bandera del respeto irrestricto del federalismo fiscal ante los gobiernos, sucesores de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde.

Cristina Kirchner no aceptaría semejante mensaje de independencia. De hecho, De la Sota le reclama a la Nación una deuda con la caja previsional cordobesa de $ 1040 millones, de 2011, y exigirá que el Tesoro le devuelva a Córdoba el 15% de la coparticipación que le retiene para la Anses desde el pacto fiscal de 1992.

Según confiaron a LA NACION en la Casa Rosada, los llamados a los gobernadores partieron de los despachos del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

En línea con la nueva máxima cristinista - "Hay que temerle sólo a Dios y a mí un poquito", según el discurso presidencial de anteayer-, el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, debió acatar a último momento la directiva de no compartir el palco con De la Sota.

Pero el mandatario jujeño preguntó si sus ministros podían usar las plateas que les había reservado. Recibió una negativa tajante: "Nadie. No puede ir nadie a Córdoba". Tras un crimen en Humahuaca, Fellner debió ocuparse de urgencias mayores.
Ironías y promesas

Uno de los funcionarios de la Casa Rosada sorprendió al gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, con más ironía: "Si querés te mando un televisor de 78 pulgadas, pero ni se te ocurra ir a Córdoba". Parrilli también convenció de lo mismo al chubutense, Martín Buzzi.

A mitad de semana, había trascendido que el mandatario Daniel Scioli iba a ir al estadio. El gobierno nacional tenía la misma información. Desde La Plata negaron que lo hubiera evaluado siquiera, máxime tras el agravamiento de las inundaciones en el centro de la provincia.

En la Casa Rosada recordaron el malestar que causó la foto de Scioli el día en que, en enero último, se juntó a jugar al fútbol con Macri y luego con el jefe de la CGT, Hugo Moyano. Y hasta vincularon esta tensión futbolística con el mensaje que la Presidenta envió a los gobernadores anteayer, especialmente al de Santa Cruz, Daniel Peralta.

Lo cierto es que varios mandatarios intentaron explicar que sólo querían ver el partido, sin alinearse políticamente con nadie. Pero el permiso no llegó.

Fuente: lanacion.com.ar
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21 de julio de 2018 | 09:12
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21 de julio de 2018 | 09:12
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