Jóvenes K: diez en rosca política, desaprobados en trabajo legislativo

Presentaron pocos proyectos y en su propio bloque les temen.

El creciente protagonismo de La Cámpora en el Gobierno y en polémicas acciones de proselitismo como el que hacen en las escuelas tiene su contrapartida en la mínima visibilidad de los diputados de esa agrupación en el Congreso. Nueve meses después del recambio legislativo, la cantidad de proyectos presentados e intervenciones en los debates generan cuestionamientos de la oposición y también de legisladores oficialistas, por lo bajo, para no sufrir represalias.

Andrés Larroque, secretario general de la corriente que responde a Máximo Kirchner, no presentó hasta ahora ningún proyecto de ley ni una mera declaración. Eduardo “Wado” De Pedro, otro peso pesado de los jóvenes K, impulsó una ley: reforma el pago de quienes generan residuos peligrosos. El historial de Mayra Mendoza –ex radical, pareja de José Ottavis, referente de La Cámporta bonaerense– indica apenas dos proyectos de resolución; uno expresa “beneplácito” por el pago del Boden 2012 y otro repudia la agresión al equipo del programa oficialista Duro de Domar durante un cacerolazo.

Horacio Pietragalla, secretario de Derechos Humanos de la agrupación, es el más activo : promovió dos leyes (programa para consumidores problemáticos y el Día de Lucha contra la trata) y ocho resoluciones por temas de escasa trascendencia . La pampeana María Luz Alonso pidió una ley de boleto universitario; Anabel Fernández Sagasti impulsó la expropiación de un centro de detención clandestino en Mendoza; y el santafesino Marcos Cleri, declarar a Las Parejas como “capital nacional de la PyME agroindustrial”. Como Larroque, el tucumano Walter Santillán no presentó proyectos.

Pero además, a diferencia de las controversias que generan con su militancia fuera del Congreso, en los debates en el recinto casi no cobraron notoriedad. El único discurso con repercusión fue el de Larroque por YPF, cuando cargó contra Mauricio Macri y Elisa Carrió, y les endilgó a los opositores “arrodillarse ante las corporaciones”.

 En las comisiones tampoco participan de las discusiones: se limitan a asistir con puntualidad para dar quórum y firmar los dictámenes. Aunque algunos integrantes del Frente para la Victoria les atribuyen otra función. “Son los vigilantes de la Casa de Gobierno, los oídos y los ojos de Cristina en el Congreso, fundamentalmente con nosotros. A alguien se le escapa una crítica y al minuto están pasando el parte”, contó un diputado kichnerista.

En el tercer piso del Palacio, en el despacho que ocupó Néstor Kirchner en su paso por el Congreso, armaron la Sala de la Juventud: el martes hubo allí una reunión de la que participaron funcionarios de primera línea. Se trata de cónclaves ajenos a las cuestiones legislativas: los principales proyectos del Ejecutivo los impulsan los diputados más experimentados.

“El Congreso es una casa política, pero el trabajo del legislador es hacer leyes . Parece que para los diputados de La Cámpora no es un objetivo primordial”, cuestionó Gerardo Milman, del FAP. “Si se mide por la oralidad, su actividad es baja, casi nula. En todo caso son gritos o insultos , al estilo Kunkel. No tienen agenda parlamentaria propia ni llevan adelante la de Cristina”, criticó la macrista Laura Alonso. “No faltan, están siempre, son soldaditos como se dice, pero casi no tienen tareas legislativas”, dijo otro oficialista por lo bajo.

Fuente: clarin.com
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21 de julio de 2018 | 01:05
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