La Justicia rusa condena a las Pussy Riot por su “gamberrismo”

Las tres integrantes del grupo punk femenino han recibido el apoyo de figuras como McCartney. A las artistas se las juzga por cantar contra Putin en una catedral de Moscú.

Las integrantes del grupo punk Pussy Riot han sido halladas culpables de un acto de "hooliganismo" por dar un concierto en una catedral de Moscú, según la sentencia dictada este viernes. Según la condena, el grupo de rock efectuó "un acto criminal" y mostraron una "total falta de respeto" por haber dado un concierto en una catedral en Moscú. La jueza Marina Soryva no ha aclarado la pena impuesta. El fiscal ha pedido tres años de cárcel.
 
En vísperas de la sentencia, Las tres integrantes del grupo Pussy Riot,- Nadia Tolokónnikova (22 años), Yekaterina Samutsevich (30 años) y María Alejina (24 años)-, han recibido el apoyo de famosos del espectáculo y de activistas en diferentes partes del mundo, desde Helsinki a Viena pasando por Londres, Nueva York o Kiev.

 



Un grupo de manifestantes a favor de las Pussy Riot, frente al juzgado de Moscú donde se ha dictado sentencia. / LIONEL BONAVENTURE (AFP)

El ex Beatle Paul McCartney había sido el último en sumarse a la lista de figuras solidarias, que incluye a Madonna, Sting, Patti Smith, Red Hot Chili Peppers, Faith no More e incluso a Yoko Ono, la viuda de John Lennon. En su página de web, McCartney ha dirigido una carta a las integrantes del grupo. “Queridas Nadia, Katia y Masha, escribo para apoyaros en este momento difícil. Quiero que sepáis que espero que las autoridades rusas observarán el principio de libertad de palabra para todos los ciudadanos de vuestro país y no os castigarán por vuestra protesta”, dijo el cantante, que defendió la libertad de expresión en el mundo civilizado mientras ésta no dañe a nadie.
 
Tras pedirles a las Pussy Riot que “sean fuertes”, McCartney asegura: “yo y muchos otros como yo creemos en la libertad de palabra y haremos todo lo que podamos para apoyaros a vosotras y la idea de libertad artística”. “Os deseo suerte”, concluye.
 
Las Pussy Riot, que habían realizado algunas performances en Moscú, penetraron en la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa el 21 de febrero.Tras encaramarse al altar del templo intentaron cantar unas coplas contra Vladímir Putin, por entonces candidato a la presidencia de Rusia, en la que denunciaban su estrecha relación con los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa. Las integrantes del grupo, cinco en total, iban vestidas con trajes chillones y enmascaradas con gorras de lana a modo de pasamontañas. Tres de ellas fueron detenidas a principios de marzo y -pese a que dos tienen hijos de corta edad- permanecen en prisión desde entonces. Se las acusa de gamberrismo basado en el odio religioso, un delito por el que se las puede condenar a un máximo de siete años de prisión. Mientras tanto, un videoclip con el montaje de una actuación de las Pussy Riot ha dado la vuelta al mundo al igual que las coplas con el estribillo: “Madre de Dios echa a Putin”.
 
El proceso contra las Pussy Riot se inició a fines de julio. Las acusadas aseguran que su acción fue política y que no pretendían ofender a los fieles. Sin embargo, varios empleados de la Catedral, entre ellos la responsable de la limpieza, un sacristán y un miembro del servicio de seguridad, afirman haberse sentido gravemente agraviados en sus sentimientos religiosos. La fiscalía, que redactó un acta con conceptos no tipificados en el código penal como “blasfemia” y “atentado contra lo sagrado”, les pide tres años de prisión.
 
La juez que lleva el caso, Marina Syrova, ha recibido protección policial ante la posibilidad de que pueda ser víctima de un ataque. El caso ha dividido a la sociedad rusa y muchos intelectuales, con independencia de sus creencias, han firmado peticiones para que liberen a las chicas. En abril, el patriarca Kiril sacó a la calle a decenas de miles de personas en un acto en el que se condenó la acción de las Pussy Riot.
 
El escritor Grigori Chjartishvili, que firma sus novelas históricas policiacas con el seudónimo de Boris Akunin, ha exhortado a sus conciudadanos a acudir el viernes al juzgado del barrio de Jamovnichestky de Moscú en solidaridad con las Pussy Riot.
 
Por su parte, el defensor del Pueblo de Rusia, Vladímir Lukin, dijo ayer que había hablado del tema con Vladímir Putin en una conversación privada y que éste le “había escuchado”. Representantes de la oficina del defensor del Pueblo han asistido a las sesiones del juicio, que ha transcurrido de forma muy acelerada y sin que las acusadas tuvieran tiempo de leer los ocho tomos de la acusación. Hasta los musulmanes rusos han reaccionado después de que Putin los involucrara en el asunto al decir que si las chicas hubieran profanado algún lugar sagrado musulmán, “no hubieran tenido tiempo siquiera de protegerlas”. Si las chicas hubieran cantado su oración punk en una mezquita “las hubieran dejado ir con Dios”, dijo el imam de la mezquita de Al Dzhuma de Vólogda, Nail Mustafin, en una entrevista con Moskovski Komsomolets. El imam afirmó que no se sorprendería si a las Pussy Riot las condenaran a ser quemadas en la hoguera por herejes en la Plaza Roja.

Fuente: elpais.com

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24 de mayo de 2018 | 13:06
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