No les creo: este premio es una trampa

La llamada me despertó a las 7 de la mañana de anteayer. Un amigo que trabaja en la Casa Rosada acababa de leer lo del premio que me dio la SIP por estas columnas de los sábados y no podía creerlo. "Carlos, es el fin. Fuiste." Carlos Reymundo Roberts en La Nación.

"Tenía razón. A mí me pasó lo mismo cuando el miércoles a la tardecita recibí el mail de la SIP con la noticia. Mi primera reacción fue exactamente ésa: era el fin. Después de casi dos años de hacer buena letra como militante K, de convencer a todo el mundo de que me quedaba menos liberalismo que a Boudou y de jurar por la memoria de Néstor que no me iba a hacer eco de ninguno de los casos de corrupción que me entero casi a diario, esta maldita distinción venía a echar todo por tierra".

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26 de mayo de 2018 | 17:21
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