El campeón que ahora debe cumplir con su madre

En la preparación hacia sus primeros Juegos, el correntino tuvo que dejar los estudios de Ciencias Agropecuarias. Pero, con el oro en sus manos, le prometió a su madre retomarlos y recibirse. Perfil de un chico que conoció el olimpismo por Camau Espínola.

Tenía siete años cuando dejó el fútbol para meterse en el taekwondo. Su objetivo, en ese entonces, era uno bien claro: estar cerca de su hermano Mauro, dos años mayor que él, que practicaba este deporte atraído por la pasión de su padre por las artes marciales. Hoy, casi 20 años después, Sebastián Crismanich se dio el gran gusto de ganar un oro en sus primeros Juegos Olímpicos. Sin embargo, ya piensa en el futuro. ¿Río 2016, la próxima cita olímpica? No. Recibirse en la carrera de Ciencias Agropecuarias para cumplir el sueño de su mamá.

"Esta medalla se la doy a mi mamá, ella es la encargada de ponerlo todo en la vitrina. Esto va para ella y para decirle 'mamá, ya cumplí mi objetivo, ahora me queda cumplir el tuyo, que es recibirme'. Ella me dijo 'traeme la medalla de oro así cumplís tus objetivos y después cumplí los míos que es que te recibas'", contó el correntino, que se estableció en Córdoba para entrenarse y, además, comenzó a estudiar en la Universidad Nacional de Córdoba, estudios que debió dejar de lado este año para poder dedicarse de lleno a su preparación olímpica.

No hubo reproches cuando Crismanich decidió relegar la carrera para enfocarse en Londres 2012. Cómo va a haber reproches de sus padres, quienes hicieron todo lo que estuvo a su alcance para que no sólo llegara a estos Juegos Olímpicos, sino y fundamentalmente a cada torneo donde ganó experiencia en su carrera deportiva. "Mi familia lo hacía todo sin que yo sepa, vendió todo, hizo mucho esfuerzo para que nosotros (él y su hermano) pudiéramos viajar a competir y para soñar con ese nivel y soñar en el día de mañana en ser olímpico. Yo pensaba desde tan chico porqué no ser campeón de los Juegos Olímpicos. Con esa motivación me desperté cada día a entrenar, aunque no podía más, nunca falté a un entrenamiento, es porque buscaba este sueño que hoy cumplí", contó el correntino.

Pero su deseo de ser olímpico no arrancó en Córdoba; tampoco cuando comenzó a hacer taekwondo. Es más, en ese momento, ni sabía lo que era un Juego Olímpico. Hasta que un día, en Corrientes, vio a Carlos Camau Espínola con su medalla de plata en la clase Mistral de yachting, tras su participación en Atlanta 96. "Cuando empecé con el taekwondo lo primero que dije fue 'yo quiero ser campeón mundial'. Le pregunté a mi entrenador si yo podía ser campeón mundial y el me dijo 'sí, por qué no, si vos siempre entrenás duro'. Pero un día, a la edad de 9 o 10 años, vi a Camau que caía en Corrientes con una de sus medallas. Ahí conocí por primera vez lo que era un Juego Olímpico", contó.

"Entonces, le pregunté a mi papá: '¿Qué es eso del Juego Oímpico'. Y me dijo 'es como un Mundial pero de todos los deportes, es mejor que ser campeón mundial'. Y recuerdo que fue la primera vez que lo vi a Camau con una medalla olímpica y nos sacamos una foto mi hermano, mi papá y yo con él. Y entonces dije 'yo quiero ser como Camau Espínola' y realmente ahí empecé a soñar con ser un medallista de oro olímpico y no aflojé. Fue el objetivo principal de mi vida y hoy lo estoy cumpliendo con 25 años", agregó. Por eso, en su regreso dejó en claro qué le gustaría hacer cuando vea al ex medallista olímpico y actual intendente de la capital correntina: "Darle un abrazo y decirle gracias por ser mi inspiración".

Una inspiración que hoy llegó a su punto máximo: al de igualar (e incluso conseguir lo que Camau no, la medalla dorada) al ídolo. "Todavía no caí. La verdad es que no puedo explicarlo. Hace muchos años, cuando pensaba en venir a un Juego Olímpico, ver la bandera allá arriba, esperar que suene el himno y yo con un metal colgando en mi pecho, me agarraban escalofríos y me temblaban las piernas. Pero es más de lo que soñé y esperé. Voy a disfrutarlo por un largo tiempo", cerró Crismanich, con ganas de "pasear en autobomba" por todo Corrientes y abrazarse con ellos: su "primer y principal equipo". "Gracias a mis padres lo logré todo, quiero llegar y compartirlo con ellos. No veo la hora de hacerlo". Un campeón que va por más, afuera del tatami.

Fuente: clarin.com
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26 de mayo de 2018 | 00:17
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26 de mayo de 2018 | 00:17
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