Las viudas de Múnich '72 acusan a Rogge de antisemita

Las recriminaciones no podrían ser más duras: las viudas de las víctimas del atentado ocurrido durante los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 acusan al Comité Olímpico Internacional (COI) de antisemitismo.

"Los 11 miembros de la familia olímpica han sido abandonados. Los discriminan sólo porque son israelíes y judíos", dijo el lunes por la noche Ankie Spitzer, de 66 años, viuda del entrenador de esgrima asesinado André Spitzer.

El COI, junto con su presidente Jacques Rogge, es "ciego y sordo" a las demandas de Israel. Sólo piensan en el poder y el dinero, dijo Spitzer ante el aplauso de muchos de los presentes en una casi abarrotada sala Guildhall de Londres.

Hace dos semanas, en un gesto sin precedentes, Rogge celebró un minuto de silencio por las víctimas israelíes en la villa olímpica de Londres que no parece ser suficiente.

El moderador de la noche, el actor Chaim Topol, calificó al presidente del COI como un luchador incansable en favor de la inclusión de Israel, ubicado geográficamente en Asia, en el círculo de los Comités Olímpicos de Europa.

También en Atenas 2004 Rogge fue el primer presidente del COI en organizar una ceremonia en memoria de los israelíes asesinados.

Pero todo eso no satisface a las viudas de las víctimas.

Hoy, el COI, respondió de manera cerrada a la crítica: "Se ha dicho todo".

"Su negativa (...) viola los ideales olímpicos de hermandad, de amistad y paz. Sólo pone de manifiesto que es gente esclava del protocolo, cuyo camino es el de la negación y el rechazo", dijo Ilana Romano, viuda de un levantador de pesas asesinado en Múnich.

Rogge soportó las críticas en el venerable Guildhall de Londres, que también había sido elegido recientemente por la reina Isabel II como una de las sedes de las celebraciones de su 60 aniversario en el trono. Era el contexto apropiado para recordar a las 11 víctimas israelíes del ataque del 4 de septiembre de 1972 en Múnich.

El primer ministro británico, David Cameron, y su vicejefe de gobierno, Nick Clegg, fueron dos de los 700 invitados.

Todos mostraron su solidaridad con Israel y consideraron que el asesinato de Múnich fue un ataque contra el espíritu olímpico de solidaridad. Además recalcaron el apoyo en su lucha contra el terrorismo y la seguridad de su ciudadanos

El alcalde de Londres, Boris Johnson, y el ministro británico de Deportes, Jeremy Hunt, estaban entre los que encendieron las 11 velas en recuerdo de los atletas asesinados.

Por primera vez, Rogge había mantenido un minuto de silencio durante la ceremonia de llegada del equipo israelí a la villa olímpica de Londres.

El secuestro por parte de terroristas palestinos en 1972 también ocurrió en la villa olímpica en Múnich. André Spitzer, el marido de la holandesa Ankie, llevaba sólo unas pocas horas en su habitación cuando los terroristas se lo llevaron como rehén y posteriormente lo asesinaron.

En Israel, incluso 40 años después aún está muy presente el duelo por los acontecimientos de Múnich. La ministra de Deportes israelí, Limor Livnat, incluso hizo un paralelismo entre Auschwitz y Múnich. Hay indicios de que los terroristas palestinos recibieron apoyo de neonazis alemanes.

"Queremos un minuto de silencio no en el cuarto de atrás, sino en la ceremonia de apertura", reclamó Ankie Spitzer. "Nuestros hombres no fueron asesinados en Lausana, sino en los Juegos Olímpicos", dijo Romano Ilane.

El COI rechazó una ceremonia en honor de las víctimas durante la apertura de Londres 2012 con el argumento de que la política debía quedar fuera de los Juegos Olímpicos.

La lucha de las viudas continúa. "No nos damos por vencidas", afirmó Ankie Spitzer ya antes se la inauguración de Londres. Y hay mucha gente que las apoya. Más de 110.000 personas han firmado ya una petición, incluyendo el presidente estadounidense, Barack Obama.
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25 de mayo de 2018 | 23:47
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