"Hubiese sido muy difícil decidir no ser oftalmólogo"

Roger, hijo del destacado Robert Zaldivar y nieto del eminente ex decano de la UNCuyo, es inteligente, carismático y le sobran juventud y atractivo. Continuando la dinastía profesional de su familia afirma que, su padre es mejor cirujano pero él tiene la habilidad de transmitir más. Es familiero, deportista y ama a sus rottwillers. ¡Es uno de los jóvenes más prometedores del país!

Sin chaqueta de médico, de impecable blazer y camisa, con sus 27 años y altísimos 1. 87 m, me llevó a recorrer cada rincón del Instituto, que conozco pero a fin de acompañarlo, era toda una novedad. ¿Cómo no tener doce años menos o convertirme en uno de esos perrazos suyos para recibir sus palmaditas?… ¡concentración, señora periodista!, me dije paseando por los pasillos mientras él, caballero y juguetón, saludaba con abrazos y sin reservas a toda compañera que se cruzara en el camino…¡Concentración, chicas, ustedes también!, parecía ser el mensaje telepático, o ¡paciencia! porque el bombonazo está decidido a ser un super profesional, le sobra, y hoy vive un romance total con ese desafío.

Estoy en un momento muy bueno, de mucho crecimiento, de crisis positiva, cosas nuevas, muchos frentes. Con el managment médico del Instituto, como gerente, que me lleva bastante tiempo, ya son 27 los médicos que trabajan aquí. En cuanto a la Fundación, hago de soporte continuo. Por otro lado, seguimos desarrollando nuevo instrumental, algo muy interesante, que nos apasiona tanto a mi padre como a mí, y es tipo un hobby. Ahora, por ejemplo, estamos haciendo un pupilómetro muy novedoso, para medir la dinámica de la pupila, muy importante para todos los tratamientos oftalmológicos. También viajo bastante como consultor.

A un año de concluir la residencia, Roger es consultor científico de Technolas Perfect Vision (Alemania), la compañía de láser más importante del mundo; de Visiometries (EE.UU) con sede en Barcelona y de Tracey Tech (EE.UU.).

¿En qué consiste esta tarea, porqué te eligieron?


Primero creo que está el hecho de haber participado junto con mi padre en el refinamiento de estas tecnologías y de su evolución. Estamos implicados como desarrolladores, tenemos todo el know how de las técnicas y la tarea de consultoría científica tiene que ver con capacitar a médicos que recién están comenzando a usarlas, por ejemplo, dentro de poco viajo a Perú a acompañar a un médico estadounidense a operar con una nueva tecnología”. Comenta Roger y admite con franca humildad que, también su oratoria en inglés y su buena performance en público, han sido importantes en la elección.

El joven residente se ha convertido en la mano derecha de su padre, Robert Zaldivar, eminencia mundial en la especialidad, teniendo muy presente el recuerdo de su abuelo, de quien recibió más que un gran ejemplo. “Mi abuelo fue directamente un segundo padre, mi abuela también, pasaba más tiempo en casa de ellos que en lo de mis viejos. Tuvimos una relación muy buena. Él nos transmitió sus valores a mi hermana y a mí, fue el primero en hablarnos de lo importante de estudiar, de esforzarnos. Como médico se destacó mucho, tenía un perfil académico, lo más importante para él era dar clases en la Universidad, de donde fue decano. Dicen que, en cierta forma, me parezco a él.

Frente a esta fuerte tradición familiar, hubieras podido elegir otra profesión?

“Todo se ha dado naturalmente, aunque… (piensa) ¡Son muy bichos los médicos!, dicen: “lo dejé optar libremente”… pero cuando vez que tu padre o tu abuelo están contentos con lo que hacen, les va bien, son exitosos… en cierta forma; es muy difícil elegir otro camino. Eso, sumado a que empiezan a llevarte a los viajes, a los congresos desde los 14 años, a que por ahí te meten en una conferencia, vos ves cómo aplauden a tu padre… la realidad es que sería
difícil apartarme de este camino. Igual no me arrepiento, estoy fascinado y me hubiese sido muy difícil elegir otra carrera… ¡Son bichos los médicos, eh!…

¿Será una cuestión vinculada a los médicos o a todo profesional realizado en lo suyo?

Creo que se da más que nada en los médicos, porque es el tipo de profesión en donde hay mucho meeting, congreso, viaje relacionado a la capacitación.

Hoy mi viejo elige a dónde ir pero hubo una época en donde no paraba de viajar, iba a todos los congresos internos de EEUU como miembro de la American Academy, tenía tres viajes, al menos, por mes…

¿Hablás con mucho gusto de este tipo de viajes y encuentros, qué te dejan a vos?

Para mi son oportunidades de intercambio absoluto, donde, obviamente nadie cuenta sus secretos más íntimos de la profesión, pero siempre vas sacando cosas en limpio, relacionando, viendo resultados, estadísticas. La oftalmología es un monstruo que avanza día a día y es, dentro de la medicina, una de las especialidades en donde más tecnología se aplica, donde más innovaciones se ven diariamente. Trabajamos mucho la medicina basada en evidencia, para corroborar resultados que te van definiendo qué tratamiento hacer en cada paciente, es un trabajo muy personalizado, se puede hacer una gran tarea de customización.

¡Customizar! me hace acordar al diseño y, si lo asocio con el desarrollo de instrumental innovador, ¿será tu veta creativa dentro de la carrera?


Es verdad que me gusta muchísimo todo lo que tiene que ver con el diseño, inventar cosas nuevas, plantearme porqué un instrumento está hecho de tal manera, jugarme a buscarle la vuelta de otra forma. O, sentarme frente a un diseñador e ingeniero indú, con quienes hemos realizado gran cantidad de instrumental, y decirle… “fijate si lo podés cambiar o mejorar”.

Creo que podés ser creativo e innovador y modificar estándares en cualquier actividad, en la medida en que no te conformes solo con lo que te enseña tu maestro, y yo no me conformo y no le tengo miedo al cambio.

Si bien Roger sigue con gran admiración a su padre, se sonríe al reconocer aspectos que los diferencian en personalidad, “siempre le digo que, hoy por hoy él será mejor cirujano, pero yo tengo la habilidad de transmitir más. ¿Lo habrás visto, él es tímido, habla poquito, los pacientes se quedan?, yo hablo más con ellos, me entienden mejor y a él lo gasto siempre con eso. (Dice con afecto y satisfacción)

“Conversar con los pacientes es muy importante y el contacto con ellos es lo que más disfruto”.
(Agrega, reforzando su posición).

Qué importante, porque hablar con el médico es como hablar con el mecánico o el plomero, no entendés de qué corno se trata lo que van a hacer y, pero aún, porque se trata de tu cuerpo…

¡Tal cual! Siempre hubo una relación muy despareja entre médico y paciente, porque el médico corría con mucha ventaja, se lo tomaba en un sentido paternalista, como alguien supremo a quien acatar.

Hoy, la relación es más horizontal, los pacientes se preocupan por informarse. También es complicado, porque no todo lo que circula en Internet es correcto y hay que tomarlo con pinzas. Así es como algunos pacientes vienen a la segunda consulta con cinco hojas impresas acerca de una complicación; a ellos les digo: te sacaste “el” artículo dentro de las quince millones de cirugías que se realizan. Justamente por aquí pasa todo el Managment en Salud. Hoy no se habla más de paciente, porque remite a un ser pasivo, que tiene paciencia, que te va a esperar dos o tres horas seguidas en una sala sin decir ni ¡mu! Actualmente en lugar de paciente se habla de cliente médico, no en un sentido puramente comercial, sino en la necesidad de que ejerza sus derechos, de pedir explicaciones y hacer planteos. Como médico tenés el deber de conducirlo, de explicarle detenidamente para que juntos lleguen a la solución.

¿Te hacés un espacio para otras actividades fuera de tu trabajo?

¡Sí, dale!!!, (dice con gusto y relajándose) salgamos un poco de la medicina! ¡Tenés razón!, (le digo), ¿entonces contame qué hacés para salir de la medicina?

Tengo mi pequeña vida deportiva… me encanta jugar al tenis, ya estoy esperando la apertura de la temporada de ski, en un mes más me vas a ver todos los fines de semana en Las Leñas, si me tengo que escapar un sábado a la noche y volver el domingo lo hago igual, tenemos un lindo grupo de esquiadores ¡bastante loquitos! ¡Casco y que sea lo que Dios quiera!.

Y el rugby… ¿quedó para el recuerdo, como el try que le hiciste en París a Francia?

¡El try del Chango Cárdenas!, (se ríe), como dice mi queridísimo amigo Carlos Chipitelli…

¿Perdón?

Sí, él dice que fue como el gol que metió el Chango Cárdenas, el jugador de Racing, y por eso todo el mundo lo recuerda. (Risas).¡El try contra Francia fue un momento increíble! Pero al rugby lo dejé hace bastante porque me llevaba mucho tiempo a pesar de que me apasiona, no es sólo el juego sino la preparación que hay que tener, cuando te acostumbraste a jugar a un buen nivel después es difícil hacerlo en chiste.

Estás de novio…

¡No, no hay tiempo, no hay tiempo para relaciones serias… jaja!

La verdad es que… (dice agarrándose el mentón), se me complica, las veces que he querido se han complicado porque mis horarios son bastante raros… hay que buscarse el tiempito… y todavía tengo tiempo... no habrá aparecido la indicada… cuando puedo salir, salgo, me divierte muchísimo salir con mis amigos, ir a algún bar, a algún lugar divertido de la noche mendocina.

También me encanta viajar, ahora en Junio tengo que ir a Tokio, a Cannes, a Perú y… (repasa con la mente) a Buenos Aires, bueno pero ese no cuenta. (Ya es habitual que viaje dos semanas por mes a controlar pacientes). Generalmente un día del viaje me lo dedico para recorrer, son viajes muy largos y por lo menos me gusta dar una vuelta por el lugar. Aunque me ha pasado de ir a San Francisco, sin conocerlo, y no salir del centro de convenciones, ¡quería matar a mi viejo! Bueno, ese es el ritmo al que estamos acostumbrados y cuando no lo tenemos nos sentimos incómodos.

¿Te gustaría vivir en otro lugar que no fuera Mendoza?

¡No!, me encanta Mendoza, soy un fanático porque la calidad de vida que tengo acá no la encuentro en ningún lado, mirá que paso tiempo en Buenos Aires, tengo muchísimos amigos allá, pero no termina de ser lo mismo. Mendoza es mi lugar, me siento tranquilo, relajado, con mi casa y mis perros. Tengo dos rottwilers, bastante malitos, hay que tirarles una carnecita antes de saludarlos.

Resumiendo… Mendoza para vivir y por ahora mejor perros que novia… porque es más  complicado.

Y… a los perros es cuestión de sobarles la cabecita cuando llegás y nada más, son dos minutos, a la novia lleva un poco más de tiempo y aparte te hace reproches, los perros en cambio siempre mueven la cola. (Se ríe buscando mi complicidad ¡y, por supuesto, se la doy!)

¿Debés haber sido bastante bravo… cómo te iba en el colegio y en la universidad?

¿Bravo?, bueno… depende, porque siempre tuve que estudiar, nunca fui de esos que leen una vez y aprueban perfecto, gracias a Dios me fue bien, aprobé las materias, nada fue mágico, tuve que estudiar.

Pero te graduaste con honores…

Sí, tuve buen promedio, no desaprobé ninguna materia, la llevé al día. En ese momento ya había terminado con el rugby y la facultad era lo único que tenía en mente. En la secundaria, en cambio, estaba a full con el rugby, lo único que quería era zafar…zafar…la realidad es que… zafé. (¡Se ríe!)

Contame de tu familia… tu hermana, ¿tiene otra profesión?

Mercedes, está terminando abogacía, ¡quiso despegarse de esta logia! Porque ya ve lo que trabajamos, ve que llegamos todos los días a las nueve de la noche que arrancamos a las siete sin parar, que seguimos sábados y domingos, que no existe un día en que no hagamos nada, no existe...

Ella prefirió despegarse, no hacer nada relacionado a nosotros, quiere hacer algo más comercial… No es que me va a venir a salvar a mi, no te creas, va a ir por otro lado.

Y tu mamá está al frente de la Fundación, ¡también pertenece a la logia!

Ese ha sido un gran paso, ella no ha estado vinculada al Instituto con la idea de respetar el espacio de mi padre. El año pasado, se me ocurrió que en la Fundación podía aportar mucho y la verdad es que fue “el pase del año”. ¡Yo la convencí!. Esta comodísima, le encanta, se acopló perfecto, se lleva bien con todo el mundo, y es muy importante que esté, eso demuestra su compromiso, hace cosas que nunca imaginé que iba a hacer, esta super enganchada.

Además de una tradición profesional, tenés un modelo familiar muy fuerte a seguir…

Sí, somos muy apegados, muy unidos, y ya hacia el otro extremo, cuando falta uno molesta. Comemos juntos, estamos muy ligados por suerte.

¿Te gustaría más adelante sumar algún proyecto diferente, no relacionado a la medicina?

Me encanta todo lo que es desarrollo inmobiliario, siempre me planteo qué bueno sería poder hacer dentro de Mendoza una ciudad nueva, con seguridad y estándares de avanzada, con todo pensado y que no haya nada al azar. Es muy difícil mejorar lo que ya está hecho por eso pienso de cero.

Poder algún día desarrollar un buen centro de convenciones, en una zona nueva, con hoteles, con un lugar de investigación, hay mucho por hacer.

¿Ustedes ya tienen un proyecto del estilo?

(Se sonríe)… mi padre me va a matar si te cuento mucho… a grandes rasgos, estamos viendo diferentes posibilidades, uniendo las piezas, pensando en un desarrollo a futuro en el que ya estamos trabajando. También queremos construir una Fundación más grande en capacidad, hoy tenemos una demanda con espera porque estamos limitados en espacio. Apuntamos a una muy buena gestión administrativa, porque el problema de los hospitales públicos es que la administración no es la ideal; materiales, tecnología todo es deficitario.

En cuanto al proyecto general, una de las metas va a ser la innovación tecnológica. ¡Y no te cuento más!

Concluimos la charla y nos vamos yendo… En eso, aparece Polino, el personaje farandulesco de la televisión porteña, recién operado y ¡¡¡sin anteojos!!!

“¿Cómo estás Polino, cómo te sentís?” (le da un abrazo y una palmada en el hombro), “Me arde un poco”… dice, y Roger contesta, “Ya te vas a sentir mejor, más tarde te controlo”. (Nuevamente un abrazo con palmada y seguimos).

¿Ves?, a mi padre y a mí, nos gusta sacarle los lentes a la gente… pero algunos a pesar de que se operen no van a dejar de usarlos… como Polino… todo, por una cuestión ¡The look!!!
Opiniones (1)
18 de agosto de 2018 | 20:56
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18 de agosto de 2018 | 20:56
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  1. que mala nota, de alguien que no significa nada y lo muestran como ejemplo de emprendedor? es el hijo de que a su vez es el hijo tambien de... nada de merito propio... y eso de amor por perros donde se peocupa por decir la raza, aclarar que le tira carne para que no le hagan nada y solamente le soba la cabeza y ya está..??? eso no es amor... no es ningun ejemnplo de nada, solo un nene con plata
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