Amas de casa y un cambio de época en Mendoza: miedo por el futuro de sus hijos

Mónica Pacheco, Laura Salinas, Elisa Maranesi y Natalia Ochoa son vecinas de Guaymallén que se sumaron a la mesa de "Cambio de época". Aseguraron que Mendoza dejó de ser un pueblo y que sus hijos viven encerrados por la inseguridad. También aseveraron que hace falta un cambio cultural.

En Twitter: @GemaGallardo

"Nuestros hijos viven encerrados, mientras nosotras, a sus edades, jugábamos en la calle". La frase pertenece a Natalia Ochoa (32) y sintetiza a la perfección la preocupación que muchas madres tienen por el presente y el futuro de sus hijos.

Ochoa, Mónica Pacheco (41), Elisa Maranesi (34) y Laura Salinas (31) son amas de casa y vecinas de Guaymallén que se sumaron al "Cambio de época" propuesto por este diario. La charla con las cuatro mujeres es más que jugosa. Consideran que Mendoza dejó de ser un pueblo y se convirtió en una gran ciudad  que no escapa a los niveles de inseguridad del país. Por ello, prefieren que sus hijos jueguen dentro de sus hogares o en las casas de algún vecinito amigo antes que en la vereda. Algo que ellas solían hacer de chicas.

El respeto empieza por casa

Natalia es mamá de dos nenas:
Agustina  (13) y Pilar (4).

"Antes la gente era más solidaria. Mendoza ha cambiado y ha dejado de ser un pueblo. Ahora la gente anda a mil y va del trabajo a la casa y de la casa al trabajo sin preocuparse por el resto y sin ser solidaria con el vecino. Las necesidades económicas te van llevando a todas esas cosas. Antes trabajaba nada más que el hombre, ahora si en un matrimonio no trabajan los dos no se puede vivir", dice Mónica, quien además de atender las necesidades de su hogar, en su casa tiene un taller donde hace artesanías country para colaborar con la economía de la familia.

Las cuatro mujeres saben que la realidad que viven es muy distinta a la de una mujer que trabaja fuera de su casa y están felices con sus logros: "Estoy contenta de poder tener la posibilidad de criar a mis hijos. Ahora son pequeños y tal vez cuando crezcan y sean un poco más independientes, trabaje. Por estos días, sólo estoy para ellos", relata Laura, quien vivió en España y asegura que por el ritmo vertiginoso con el que se vive en aquel país decidió volverse y educar a sus pequeños en Mendoza.

"Nuestros hijos viven encerrados a diferencia de nosotras que vivíamos en la calle y no nos pasaba nada. Antes no había tanta inseguridad y tampoco tanta circulación de autos. Eso hace que los niños no pueden jugar en la calle", agrega Natalia. E inmediatamente Mónica se queja: "Los chicos de ahora son cero imaginación, si les sacás la TV o la compu, no saben jugar".

Laura tiene dos hijos Luana (3) y Bruno (1).

"Pero son los padres que tienen que incentivarlos a que usen sus juguetes o piedritas o palitos y que inventen historias o juegos como lo hacíamos nosotros", lanza Laura y hace una observación muy importante: "A los maestros en los colegios les pasa que no saben cómo motivar a los chicos para jugar de manera creativa porque cada vez desde más pequeños viven pegados a los avances tecnológicos. Entonces, se aburren".

Para las cuatro mujeres hace falta un cambio cultural y un refuerzo en la educación, pero aclaran: "La gente es cada vez menos educada, pero no porque no vayan a la escuela. Faltan personas que sean bien educadas en sus propias casas. Se han perdido los valores y el respeto por las personas mayores o por tu pares y eso se aprende en casa", asegura Pacheco.
Así, la charla conlleva a una pregunta obligada, ¿cómo hacer que sus hijos aprendan los valores que creen perdidos en una sociedad como la que están inmersos?

"Los niños copian, es una cuestión innata. Si los padres tienen buenos modales, los hijos los copian. En la escuela te enseñan Historia, Geografía, Literatura… Pero a ser buena persona lo aprendés en casa", contesta Ochoa.

Mendoza en cinco años

Las cuatro madres están atemorizadas por lo que el futuro le depare a

Mónica tiene un varón de 13 años, Ulises
y una nena de 3, Oriana.
sus hijos. Consideran que la familia como institución se perdió, algo que para ellas es un pilar fundamental para que una sociedad se conserve sana.

"Para mí la provincia va a estar peor. Pero no es una cuestión económica sino algo cultural porque como te decíamos cada vez se pierden más los valores. En esta época en la que los padres se pasan el día trabajando, los chicos se crían solos… Pasan de la escuela al club y no está la contención familiar que un niño necesita. No tienen una referencia a quien respetar, y así estamos", analizó Pacheco.

"Nosotros tenemos mucha preocupación por el futuro de nuestros hijos", agregó Elisa e inmediatamente Natalia remató diciendo que justamente porque no cree que la sociedad mejore es por lo que no tiene más hijos.

"Además, ahora es todo free, todo fácil y los jóvenes no valoran nada. Si no hiciste la secundaria cuando crecen te regalan el título en dos años. Una persona de 26 años antes ya tenía una familia. Hoy a los 30 siguen viviendo con los padres y mantienen relaciones con cualquier persona que se les cruce. La onda es no comprometerse con nada ni con nadie", detalla Maranesi.

Educación sexual en las escuelas ¿sí o no?

Elisa es madre de Evangelina (3).

"A mi me preocupa que las nenas de 14 o 15 años ya sean madres. Van quemando etapas. No creo que una chica a esa edad  tenga deseo y apetito sexual. Para mí es la sociedad que las induce", dice Elisa. Lo que produce la interrupción de Pacheco quien cree lo contrario: "Yo me fui en el año 2000 a Estados Unidos, pero una de las cosas por las que me volví es porque justamente los niños iban quemando etapas demasiado rápido. La única manera que los padres tenían de controlarlos era mandándoles un mensaje al biper porque para entonces no era tan común que un chico tuviera celular".

Sin embargo, todas están de acuerdo en que sería propicio que en las escuelas les dieran educación sexual. "Creo que sería lo correcto para que ellos aprendan a cuidarse y a cuidar su cuerpo. Lo ideal sería que reciban información en la casa y en la escuela porque mientras más información correcta tengan, mejor es para ellos", reflexiona Pacheco.

Opiniones (1)
21 de agosto de 2018 | 16:39
2
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21 de agosto de 2018 | 16:39
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  1. No entiendo cómo se opina desde la nada .No invalido las apreciaciones personales , pero a esta historia le falta un pedazo ! Parte de un presupuesto ontológico vacuo como si hubiéramos pasado del 2001a la actualidad sin que nada hubiera pasado .Los indicadores de seguridad se analizan en ningún contexto .Sabemos que Argentina y Mendoza tiene niveles de seguridad de los más altos , en el contexto latinoamericano y mundial .Dato no menor . Pero además se obvia como si no existiera , las jubilaciones , las asignaciones universales , las leyes de identidad ,las leyes de discapacidad , etc . El debate debe darse para seguir avanzando , pero en la construcción de más democracia , más orden y representatividad democrática , más diálogo social y responsabilidad Y no quedarse en solo agitar por intereses que solo benefician a grupos puntuales que pretenden manipular la opinión pública
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