La ex Ciccone se resiste a aportar datos a la Justicia

Pese a todas las intimaciones judiciales, el misterio continúa. La ex Ciccone Calcográfica se resiste a aportar información clave al juzgado en lo comercial que supervisa su salida de la quiebra. En el último escrito que presentó anteayer en ese expediente ahondó su resistencia. Omitió, entre otros datos sensibles, precisar cuánto paga por mes por la moratoria excepcionalísima que le concedió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) o cuánto le cobró a la Casa de Moneda por el alquiler de sus instalaciones para imprimir hasta 50.000 millones de pesos en billetes de 100.

Pese a todas las intimaciones judiciales, el misterio continúa. La ex Ciccone Calcográfica se resiste a aportar información clave al juzgado en lo comercial que supervisa su salida de la quiebra. En el último escrito que presentó anteayer en ese expediente ahondó su resistencia. Omitió, entre otros datos sensibles, precisar cuánto paga por mes por la moratoria excepcionalísima que le concedió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) o cuánto le cobró a la Casa de Moneda por el alquiler de sus instalaciones para imprimir hasta 50.000 millones de pesos en billetes de 100.

La resistencia de la empresa -cuyos verdaderos dueños, a tres meses del escándalo, todavía continúan en las sombras- provocó ya fricciones con el juez en lo Comercial Javier Cosentino, que ayer le fijó límites precisos por segunda vez en cuatro semanas, ya que sus respuestas combinaron críticas a la cobertura periodística por el "caso Ciccone", que involucra al vicepresidente Amado Boudou, con pedidos para acotar la información que debería presentar en el expediente.

El contrapunto llegó a una situación casi límite el jueves, cuando el juez le dio 48 horas a la firma para que aportara esa información. Si no lo hace, podría separar a la administración -es decir, a su presidente, Alejandro Vandenbroele, y su equipo- de la gestión de la imprenta.

La reacción de la ex Ciccone fue inmediata. Aportó algunos datos anteayer e indicó que otro tramo de la información se la entregó al síndico, en lugar de hacerlo al juez, porque lo consideró "innecesario". Y sostuvo que había puesto a disposición el resto, pero en la sede de la imprenta, en vez de en el expediente, para salvaguardar así su secreto fiscal y bancario.

"Está claro que [los directivos de la empresa] quieren ocultar algo o evitar que quede constancia en el expediente para impedir que pueda trascender", indicó una fuente tribunalicia a LA NACION. "Buscan a toda costa evitar que se conozcan ciertos datos", abundó.

Tras la última presentación de la ex Ciccone, el juez mantuvo su directriz. Por un lado, rechazó por segunda vez los reclamos de la empresa que dirige relacionados con que los datos del expediente eran publicados en los medios de comunicación. Y luego buscó terminar con las dilaciones para acceder a la información requerida. Por eso, le recordó ayer que "bien pudo haber adjuntado en su momento los comprobantes que ahora aneja, evitando situaciones confusas".

Cosentino decidió apurar el paso. En el mismo despacho intimó a la sindicatura a que termine de revisar toda la documentación y le informe en 48 horas cuál es la situación de la empresa, "bajo apercibimiento de lo dispuesto por la LC:255", es decir, ordenar su propia remoción.

La información parcial que la ex Ciccone -presidida por Alejandro Vandenbroele investigado por la Justicia como presunto testaferro del vicepresidente Amado Boudou- había acompañado en el expediente, en tanto, quedó como muestra de los datos pendientes u omitidos, y que el juez reclama para salvaguardar los intereses de los acreedores.


Indicó que pagó las primeras cuatro cuotas de la moratoria concedida por la AFIP, correspondiente a los meses de enero a abril de este año. Pero evitó precisar cuándo las abonó -al parecer, luego del vencimiento de la segunda y la tercera cuota-, como tampoco consignó el monto de cada pago.
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Informó que los aportes previsionales, obra social y seguro colectivo de sus trabajadores correspondientes, por ejemplo, a noviembre del año pasado fueron incorporados a dos planes de pagos en 3 y 6 cuotas. Precisó también que ya cumplió con el primer plan, pero que la quinta y sexta cuota del segundo plan se iban a pagar en su "segundo vencimiento". Y omitió detallar la cuantía de las cuotas en ambos planes.
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Sostuvo que el 16 de abril pasado firmó un contrato de locación parcial, "no excluyente", de sus instalaciones con Casa de Moneda, que regirá hasta el 31 de diciembre -con opción de prórroga-, pero también obvió consignar el monto del convenio firmado la sociedad estatal que preside Katya Daura, colaboradora de Boudou desde sus tiempos comunes en la Anses.
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Afirmó que "se halla abocada a la provisión de títulos universitarios a distintas universidades", aunque no informó qué centros de estudios son, la fecha en que firmó el o los contratos ni el monto global de la operación.
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Dijo que "se encuentra cumpliendo un contrato de provisión de cheques al Banco Central de la República Argentina", sin precisar, por ejemplo, que se trata de un contrato firmado en 2004, por $ 39.000, para la provisión de 250.000 cheques a la entidad monetaria y que, dada la menor cuantía de la operación, ni siquiera pasó por el directorio del BCRA, sino que fue aprobado por sus funcionarios de línea, según reconstruyó LA NACION.
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La nueva Ciccone sí precisó, por último, que compite por nuevos contratos para imprimir chapas patentes y documentos para autos y motos con el Ministerio de Justicia. También, que durante los últimos meses afrontó los pagos con sus acreedores a medida que vencían las cuotas.

Sin embargo, la empresa obvió indicar de dónde salieron los fondos para afrontar esas obligaciones, que se suman a los salarios de sus cerca de 270 operarios. Son cerca de $ 50 millones aportados por la firma controlante, The Old Fund, que la justicia penal le ordenó investigar a la Unidad de Infor-mación Financiera (UIF) porque podría ocultar un presunto lavado de dinero.

La información que Vandenbroele no quiere mostrar

 Pese al reclamo judicial, la imprenta no da información sensible para ellos y para el Gobierno.
Composición societaria
Los ejecutivos de la nueva Ciccone no terminan de detallar qué accionistas controlan la empresa. Sólo se sabe que la preside Vandenbroele, de fuertes vínculos con el entorno de Boudou.
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 Moratoria excepcional
La empresa detalló que pagó las primeras cuatro cuotas del polémico plan de pagos que le concedió la AFIP, pero omitió el monto y fecha de esos pagos.
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 Impresión de billetes
Rebautizada Compañía de Valores Sudamericana, la empresa informó que firmó el contrato con la Casa de Moneda el 16/4/12, pero evitó precisar el monto.
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 Diplomas profesionales
La compañía sostuvo que provee "títulos universitarios a distintas universidades", pero no dijo a cuáles ni a qué precio.
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Más problemas en la impresión de billetes

Los reclamos salariales dentro de la Casa de Moneda sumados a los problemas ya detectados en la impresión de billetes de 100 pesos en la ex Ciccone Calcográfica amenazan con generar un cuello de botella productivo y, como consecuencia, faltantes de dinero dentro de unos meses. Esa es la visión que impera dentro de la sociedad estatal que preside Katya Daura, según relataron cuatro fuentes del organismo. Los problemas abarcan el relieve de las planchas utilizadas, las líneas de impresión de 28 y 50 billetes por hoja y, en especial, las dificultades anticipadas durante el proceso de terminación, que incluyen el corte y el empaquetado.

Fuente: lanacion.com.ar
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26 de mayo de 2018 | 13:20
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26 de mayo de 2018 | 13:20
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