"Yo creo en la muerte digna"

Lo aseguró el doctor Armando Dauverné, director del Hospital Schestakow en relación a la sancionada ley de muerte digna que establece el derecho de aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también revocar posteriormente su manifestación de la voluntad. En esta nota te presentamos la mirada del doctor Armando Dauverné sobre este tema tan espinoso.

Mucha controversia generó el tratamiento  parlamentario de la muerte digna que finalmente fue aprobada hace aproximadamente diez días. De todas formas los especialistas sostienen que en la práctica, poco se cambiará al texto ya que muchos de los derechos ya estaban contemplados en la  ley de derechos del  paciente.

 En este sentido,  la obligación de los médicos de respetar la voluntad del paciente, o de sus familiares cuando él no pudiera hacerlo, de aceptar o rechazar terapias o procedimientos y de dejar directivas anticipadas sobre su salud en el final de la vida, ya se reconocían en otras normas. Sí establece esta nueva legislación que la voluntad de acceder a la muerte digna, ahora debe realizarse ante un escribano, siempre y cuando el paciente no esté en estado irreversible.  En estos casos los familiares y amigos son los encargados de tomar  o no la decisión. 

“Lamentablemente todavía no puedo leer la ley en profundidad pero lo que he visto me deja varios claroscuros. Si la autorización la debe hacer el paciente que pasa con aquellos que están en estado de coma o con un respirador. En el caso de Gustavo Ceratti, ¿él puede decidir si quiere una muerte digna? O mejor dicho los familiares saben cuál era su voluntad?, acá deja un claroscuro la ley. Yo creo en la muerte digna, incluso yo he aconsejado a familias que en caso de pacientes terminales no los tengan internados en los hospital sino que se los lleven a sus casas para que pasen los últimos días rodeados de sus afectos” afirmó Dauverné.

La ley en este sentido en su artículo sexto introduce una de las modificaciones más cuestionadas a la ley 26.529 de derechos del paciente, promulgada hace tres años, pero aún sin reglamentar. Al referirse a las directivas anticipadas, que los comités de ética de distintos hospitales ofrecen gratuitamente, el nuevo texto obliga a formalizarlas "por escrito ante escribano público o juzgados de primera instancia", con dos testigos. El trámite ante un escribano cuesta más de 1000 o 1500 pesos.

 

“Creo que la ley tiene algunas modificaciones que deben hacerse. Habrá que estudiarla muy bien y ver de qué forma se puede aplicar dándole a la gente la posibilidad de darle una muerte en mejores condiciones. A veces nosotros los médicos con el afán de sostener la vida empleamos métodos que son muy cruentos y sabemos que le paciente no se va a  salvar sino que estiramos las horas de vida. Pero ninguna persona es un “cobayo” para que estemos experimentando sobre ellos” manifestó el jefe del nosocomio.

En otro parte de la charla el doctor Dauverné aseguró que cuando el paciente está en estado irreversible es mucho el sufrimiento de toda la gente que lo rodea.  “Hay un desgaste y agotamiento de  los familiares que lo cuidan, los amigos ya no acuden con frecuencia y estas cosas pesan y mucho. Creo que como la ley como la donación de órganos son muy buenas pero la muerte digna debe dejarse expresado de ante mano y es acá donde veo que falla la ley. Un paciete que está en estado terminal o unao oncológico debería dejarlo especificado por escrito" dijo.


Según el profesional hay algunos casos irreversibles en el hospital público pero hasta el viernes, ningún familiar planteó el tema.

El galeno aseguró “Creo en la muerte digna y si me dan a elegir prefiero morir en mi casa y rodeado de mis afectos. Sin tubos ni medicamentos que mantienen la vida por un tiempo prolongado pero siempre están en juego las convicciones personales” concluyó.

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20 de agosto de 2018 | 09:52
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