Diego Bossio - Celso Jaque o un escándalo silenciado

El actual administrador de los recursos de la Anses, Diego Bossio, se vio involucrado en el caso de la impresión irregular de publicaciones del gobierno mendocino en la imprenta de su padre en Tandil.

Diego Bossio era un joven prometedor. Tandilense de nacimiento, es parte de una familia de imprenteros. Siempre estuvo muy cerca de Celso Jaque, unidos por la militancia socialcristiana. A tal punto fue así, que con el malargüino como senador nacional, el “grupete” de amigos unas veces se unión a través de los aportes técnicos de la Fundación Contemporánea y otras, a través del Grupo Luján, un círculo más vinculado a la Iglesia que el otro, pero del que casi todos formaban parte al mismo tiempo.

Algo de esto (no todo) forma parte del libro “La Cámpora. Historia secreta de los herederos de Néstor y Cristina Kirchner”, de Laura Di Marco.

Convertido en un best seller de cabotaje en medio de versiones que indicaban que la agrupación que dirige Máximo Kirchner había dado la instrucción de no comprar, del volumen se ha hablado bastante, inclusive, más de la cuenta. Sin embargo, se lo que poco se ha dicho es de los fragmentos en los que Mendoza tiene algún protagonismo.

El peronismo mendocino no es muy kirchnerista que digamos: no avaló masivamente el matrimonio igualitario, le esquiva al aborto no punible y, en general, se muestra más conservador que el nacional. Esas son las características que, según Di Marco, le achacan desde La Cámpora a Diego Bossio y, por eso, lo aceptan hasta ahí no más.

Lo cierto es que la autora porteña en su libro da cuenta que el tandilense llegó a la Anses en remplazo de Amado Boudou (una especie de triunfo de lotería en la política argentina) gracias al “escándalo de la imprenta”. Dice Di Marco en “La Cámpora” que “en 2007, cuando Jaque gana la gobernación, Bossio se instala en la provincia ocupando un cargo clave en el gobierno. Tiempo después estalla el llamado ´escándalo de la imprenta´ reflejado en la prensa mendocina de la época”.

Esa investigaciónla publicó MDZ. Y, si todo indica –como lo elucubra Di Marco- que a partir de esa publicación “Jaque decide promoverlo a que se vuelva” a Buenos Aires, lo que hicimos desde este diario fue, al final de cuentas, darle el oxígeno que no encontró en la estructura del gobierno provincial.

El gobierno local le había encargado la publicación de revistas y folletos a la imprenta de los Bossio en Tandil, algo que resultó, directamente, inexplicable. A tal punto que Unión Gráfica Argentina Regional (UGAR), que nuclea a los imprenteros locales de Mendoza, quienes mandaron una carta documento al gobernador Jaque planteándole su disconformidad. “Como organismo que representa al sector, no fuimos consultados para poder participar en la impresión de dicha revista, y tratándose de una publicación trimestral y por la cantidad de revistas y páginas, el precio de esos ejemplares sería de 25.000 pesos, una cifra no menor para que los funcionarios no la tengan en cuenta, ya que directa e indirectamente de esta manera estarían perjudicando a una importante masa ocupacional que apunta al desarrollo y crecimiento del sector gráfico”, dijeron en aquella carta.

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17 de agosto de 2018 | 16:08
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