Los colimbas (no) se divierten: el debate sobre apagar el fuego con nafta

Se pide que vuelva el servicio militar. Sin embargo, en cierta memoria selectiva se privilegia la experiencia individual que representó la "colimba" a la colectiva. ¿Sirvió? Es probable. Pero también dejó un rastro de abusos y muerte.

Es un planteo común reclamar por el retorno al servicio militar como presunto corrector de los males juveniles. Mucha gente vivió una experiencia de igualación social con la "colimba": un análisis masivo de salud a los 21 o 18 años, según la época; desayuno, cama, entrenamiento físico, entre otras cuestiones que se rescatan como positivas.

Pero se trata de un reclamo automático: como si el solo hecho de volver al pasado solucionara los problemas del presente.

No es un argumento excluyente de la derecha, esto de mirar la foto en sepia y lanzar lágrimas de melancolía. De hecho, la supuesta progresía lucha por estancar los recuerdos en la felicidad de la juventud de los años 70, ignorando el abismo que hay entre aquel pasado y este presente.

De hecho, se han planteado alternativas de igualación social: con la Asignación por Hijo, si se hiciera "universal" (ya que no lo es) se avanzaría un paso en la historia, ya que se bajaría la edad de sometimiento a un trato igualitario y controlado por parte del Estado. Antes, en ese presunto pasado glorioso de uniforme y subordinación extrema, el Estado miraba a los ojos a sus ciudadanos en plena pubertad, mientras que hoy se encamina a hacerlo en la niñez y no sólo a los hombres, sino a niños y niñas.

También se ha hablado, sin éxito en los hechos, de la instauración de un "servicio social", divagando en los debates entre lo voluntario y lo obligatorio de su carácter. Por supuesto que, desde los sectores más acomodados se espera que la obligatoriedad alcance tan sólo a los desacomodados y no a sus hijos. Como ejemplo, prima una visión botánica del ser humano: "Hay que ponerle un palito para que crezcan derechos", "hay que plantarlos en tierra firme y trasplantarlos a tiempo"... entre otras frases que olvidan que, de lo que hablamos, es de seres humanos.

Marcelo Goyeneche es un documentalista que tiene como mérito extra al producto que logró ("SMO, el batallón olvidado"): haber conseguido el testimonio ignorado hasta entonces de colimbas que sufrieron la tortura durante el cumplimiento de su deber legal.

Es él quién analiza, despojado del debate político y con los argumentos que le dan el haber investigado a fondo el tema para lograr su documental, cuestiones que también hay que poner en la misma balanza a la hora de gritar, desencajados, que el servicio militar obligatorio es "la única salida" a nuestros males:

- Cuando el servicio militar se instituyó, en 1901, se lo presentó como “un instrumento de moralización pública”. Pero a lo largo del siglo XX quedó demostrado que ese ejército, que pretendía encauzar y formar ciudadanía terminó, siendo una amenaza real para las instituciones del país y los trabajadores. En la década del ’10, se conoció una práctica denominada como el submarino, que consistía en atar de pies y manos a los conscriptos, obligarlos a sumergirse en el río y bucear por debajo de un barco. Fue una práctica que provocó la muerte de 30 soldados en Corrientes.

- Es más, durante la pasada dictadura se produjo la desaparición de más de 200 soldados de los cuarteles. Eso sin mencionar los bailes y metodologías siniestras, como aplaudir cardos o tormentos que provocaban principios de deshidratación. Los ex soldados con los que hablé me contaron que a veces, como castigo, algunos eran atados en el interior de las carpas debajo del sol, con un tarro de agua en el pecho porque con el calor, la persona siente la sensación de que se ahoga dentro de un horno.

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Las secuelas de esos abusos siguen durante muchos años. Hay casos de alcoholismo, problemas psicológicos y físicos que todavía hoy afectan a quienes tuvieron que hacer la conscripción en el monte tucumano. Entre 1975 y 1983, los años más álgidos de la represión estatal en Argentina, más de 400.000 jóvenes pasaron por los cuarteles, contando además los que debieron ser movilizados al Atlántico Sur como consecuencia del conflicto con Gran Bretaña. Eso solo nos da la pauta de que, entre nosotros, tenemos toda una generación que padeció abusos sistemáticos en las unidades militares.

El Caso Carrasco fue emblemático y marcó una bisagra histórica. Su asesinato en un cuartel de Neuquén ocurrió tres días después de su conscripción. A sus padres le dijeron (en pleno 1994) que estaba "desaparecido", un término fuerte, muy vinculado a prácticas aprendidas (y posiblemente, por entonces todavía no desaprendida) por parte de los militares argentinos.

Su asesinato originó la extinción del servicio militar obligatorio. Pero hubo más que una trágica muerte: quedó en evidencia cómo todavía funcionaba en la oscura sombra de un sistema sin ingerencia ni control civil, una cadena de complicidades que pretendía reproducir prácticas criminales como las que sirven hoy para fundamentar el llamado a la reinstauración de aquel recurso. Y peor: porque las muertes y las complicidades se producían bajo el paraguas del Estado.

A muchos de los abusos físicos que llegaron a conocerse trasponiendo la gigantesca muralla de silencio de una fuerza hermética y vertical, se le deben sumar los mentales. Tanto así que hay ex reclutas que reproducen como propio el discurso de los militares que comandaron, por ejemplo, el genocidio en el monte tucumano: un lavaje de cerebro que no les permitió siquiera reflexionar sobre la legalidad del acto que estaban ejecutando y ni siquiera hablemos de la dimensión humanitaria de matar a un compatriota, a un ser humano porque obediencia al mandato de su jefe de conscripción.

Así lo documenta Goyeneche en el filme mencionado. Pero también puede que haya sido el germen de tanta defensa melancólica actual de un pasado que cierne su sombra, insistentemente, sobre un presente que requiere de inteligencia y libertad de pensamiento para buscar salidas modernas, integradoras, efectivas a las muchas crisis que, además, no solamente afectan a los adolescentes, sino a los adultos que los criaron y las generaciones que van llegando.

Es una opinión entre miles, pero las preguntas que pueden servir para la reflexión son:

  • - ¿Es más importante ponerles un arma al hombro y encerrarlos en un cuartel a que vayan todos a la escuela, que todos tengan servicios de salud física y mental y que coman bien todos los días?

 

  • - ¿Los problemas de conducta y la inseguridad son producto de que no hay servicio militar y nada más?

 

  • - ¿Los adultos no tenemos nada que ver con la formación de nuestros hijos?

 

  • - ¿Los adultos queremos que a nuestros hijos los eduque otro? ¿O lo que queremos es que hablen del hijo del otro y no del nuestro?

 

  • - ¿No hay nadie, político, no político o antipolítico con una idea acorde a nuestros días, ya que lo único que se nos ocurre plantear como solución es un retorno al pasado?

 

No todo tiempo pasado fue mejor. De hecho, podría afirmarlo categóricamente: todo tiempo pasado fue peor.

E inclusive más: todo tiempo por venir necesariamente tiene que ser mejor que éste.

Pero si los parámetros del debate nos hunden en el pozo de los tiempos, este último deseo será de imposible cumplimiento.

Opiniones (38)
14 de agosto de 2018 | 22:48
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14 de agosto de 2018 | 22:48
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  1. En caso de tener nuevamente un servicio militar éste sería, como máximo, por 1 año, o sea que tan sólo 1 año estarían esos jóvenes ahí dentro ¿y después? ¿Alguien asegura que con 1 año de encierro y preparación para la guerra se pueda quedar preparado para algo de la vida civil? Con la velocidad en que transcurre la vida, les aseguro que a los 3 meses de haber salido de la "colimba" los jóvenes de hoy ni se van a acordar dónde la hicieron.
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  2. Creo que se debate con exagerada pasión y demasiados preconceptos y prejuicios. Todos somos demasiado parciales, en mi caso tal vez por una experiencia que a pesar de algunos bailes y momentos de sufrimiento considero positiva y en la que conviví con realidades muy distintas a la mía, de todo el país y de distintas categorías sociales, incluso muchos nenes de mamá, de mi clase 59 y algunos mayores que habían pedido prórroga. Entiendo que por un tema de presupuesto, sería muy difícil reimplantarlo, pero en el caso de hacerlo, por que pensar en volver al pasado? por que no mejorarlo y controlarle todas las imperfecciones que tuvo? A alguien le cabe duda de que los jóvenes de hoy necesitarían un poco de disciplina? Nadie (ni el autor de la nota) habló con algún docente que le diga que los chicos de cualquier nivel social están poco menos que incontrolables? Los padres, estamos cumpliendo con nuestra obligación de educar, formar y transmitir respeto? Se habla mucho de los excesos, pero también ha habido muertes en colegios y abusos de niños en jardines de infantes y hasta en iglesias. No sé si solucionaría los problemas de la sociedad actual, pero tal vez para muchos chicos sería una experiencia enriquecedora. Tal vez, como ocurrió en mi servicio militar, para algunos les diera una salida laboral, y otros aprendieran, además de usar un arma, que doblarse la ropa, barrer un piso y hacer la comida o la cama no mata a nadie, ya que los padres parece que no se los enseñamos.
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  3. Costa Rica es uno de los países de Latinoamérica con mejores índices de desarrollo, democracia más estable, mayor libertad de prensa y desde 1048 NO TIENE EJÉRCITO. Es para pensarlo ¿no?
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  4. Respondiendo a tu pregunta alergia, cuando se debilita las ffaa de un pais se debilita su capacidad de disuadir a un potencial agresor externo, pierde peso un pais, otra diferencia la defensa de un pais es un tema militar y la seguridad es un tema policial, en sintesis las ffaa de un pais son el seguro de vida de una nación y cuando se deblita a la larga una nacion pierde capacidades tanto en la guerra como en la paz, por ejemplo durante una catastrofe natural, las 3 principales misiones de una ffaa son: 1) disuación de un agresor externo, 2) apoyar la politica exterior de la nación en misiones de paz y 3) apoyo a la población en caso de catastrofes naturales. Saludos cordiales
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  5. ---que pasa cuando el cuerpo humano carece de glóbulos blancos ,También puede suceder lo mismo con un país sin defensa policial o militar
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  6. El Servicio Militar Obligatorio fue creado por el Gral. Pablo Richieri alla por el año 1902 en el marco de una profunda modernización del ejercito argentino durante el 2º gobierno de Julio A. Roca, fue un elemneto modernizador y a la vez una forma de instrucción e inclusión social en sus 1º momentos. Evidentemente la situación social en 2012 dista mucho de la d elos 60, 70 y que decir de la epoca de creación del Servicio Militar Obligatorio. No es reptio una solución para bajar delitos, por supuesto que los que van al servicio o incluso a la guerra nunca fueron los ricos, aca ni en ningun ejercito. Hoy no se podria implementar nuevamente el servicio Obligatorio por el tema presupuesto, no se en la época del servicio el presupuesto de defensa era del 3,5 o 4 %m del PBI y hoy es del 0,8 %, un pequeño bajon. No se lo digo para que o piensen
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  7. Al señor Simonovich, me resulta sorprendente su declaración de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile respetados por la población y por la prensa: sólo basta ver la represión a los estudiantes que piden la locura de una educación pública gratuita. También recordar que ese país todavía no sale del todo de una dictadura de diecinueve años, y digo no sale del todo porque todavía existe una derecha poderosa, que sigue imponiendo su pensamiento retrógrado. También le recuerdo que los carabineros devolvieron en un cajón y una historia increible de suicidio a un chico de 22 años, turista argentino: Roberto Soto. Los ejércitos del todo el mundo poseen una cultura vertical, de obediencia debida, una cultura necrófila, ya que su objetivo explícito es la muerte del otro y la destrucción del "enemigo". Esto es igual enPersia, en Roma, en Estados Unidos actualmente, en Inglaterra, en Rusia o en Israel. El enemigo puede estar armado o ser mujeres, ancianos y niños desarmados, no importa, es el "enemigo". Y vuelvo a reiterar que todos los que piden el servicio militar lo piden para los "pobres" y los "negros" no para sus hijos que ya hace años, toda la clase media, se desesperaba por "salvar" de la colimba. me recuerda el personaje de Micky Vainilla (Diego Capusotto) cuando canta "Que vuelva la conscripción" y quiere que los encierren a los pobres desde que sean bebés así nunca van a lamentar perder la libertad. O también la viñeta de Quino donde un grupo de matones de lentes negros y soldado0s de casco, se llevan a los bebés detenidos en jaulitas y dicen algo así como "podemos afirmar que somos hoy los más evolucionados en materia de prevención del delito".
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  8. Lindo comentario, completo y muy realista (hasta con toquecitos de humor)... Demàs està decir que comparto tu opiniòn... PD. Siempre digo que lo ùnico bueno que hizo Menem fue abolir el servicio militar obligatorio...
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  9. No es un análisis serio y objetivo del hecho, sino subjetivo (parcial desde lo ideológico), incompleto (porque no contempla a toda la Fuerza Armada, sino que a algunos militares en una época determinada). Y por supuesto, no rescata la experiencia positiva del servicio militar en muchas personas. Tampoco la nota analiza en qué contribuye hoy el servicio militar en los países que aún rige. Tengo familiares militares. De ellos tengo constancia de que muchos colimbas aprendieron a leer y escribir cuando hicieron el servicio militar. Y así, muchas cosas más, como encontrarle un rumbo en la vida. Hay que rescatar la experiencia del mundo y la experiencia positiva de lo que hemos hecho. Por otra parte, meter aquí el tema dictadura está fuera de contexto. Estamos en 2012. Además, en el fondo -e influido sin dudas por la visión ideológica- se advierte un desprecio a la profesión militar y eso es atacar a una institución y a un montón de trabajadores. Eso ocurre hoy aquí en Argentina. En Chile, donde los homicidios son tres veces menos que en Mendoza (http://shar.es/p4w8r), los Carabineros y las Fuerzas Armadas gozan de prestigio por la población y es respetada por la prensa. Está bueno mirar un poco afuera para, en todo caso, rescatar lo positivo, sin mirar con prejuicio a una institución. Por último, también considero un error de tu parte calificar de "derechista" a los que apoyan la colimba como una solución. ¿Acaso son de derecha (es decir: fachos, nazis, etc) los que no son de izquierda)? Hay gente, como yo, que no tiene ideología, ya que utiliza la ideología como una herramienta de análisis, que es válida cuando se contemplan todas las ideologías y no una sola, ya que el exceso de ideología hace desacreditar la verdad en el periodismo. (http://shar.es/p4kX9)
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  10. ...te FALTO MENCIONAR CONTE, (tal como dice "librepensador") si vas a tocar el tema de muertos en la colimba, los COLIMBAS que lucharon con orgullo y patriotismo y defendiendo sus "propios" ideales en TUCUMAN contra el "Ejercito Revolucionario del Pueblo" (ERP),los que murieron a manos del grupo de GORRIARAN MERLO (ex-ERP) en "LA TABLADA en plena epoca democrática...y otra cosa: sin querer justificar el uso de colimbas para una "guerra"que no resiste el menor cuestionamiento, los que tuvieron que estar en MALVINAS (mas aún los del Crucero Belgrano) hoy, lo sienten como una "patriada"...no dejan de lado su orgullo por haber luchado por una causa JUSTA y es una falta de respeto minimizar o insinuar que solo se comportaron como "niños", pues fueron todo lo contrario!!! si es un despropósito y aberrante las prácticas estupidas que solo provocan daño y dolor. También es estúpido pedir de nuevo la implementación del "Servicio Militar", es verdad. Pero Sr. Conte: No estás diciendo "toda la verdad"....y eso también ofende...
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