River y otra herida más

Un hincha de River de la filial Carapachay fue apuñalado cuando la combi en que se trasladaba fue atacada por barras de Estudiantes de una villa cercana.

No tiene sentido, no tiene lógica, pero el absurdo de la violencia en el fútbol sigue sucediendo sin que nadie pueda detenerlo. Esta vez, un hincha de River de 32 años quedó en estado delicado por el sólo hecho de eludir un embotellamiento de tráfico para llegar a tiempo a ver al equipo de sus amores. La combi en que viajaban varios hinchas de River desde Carapachay venía en la denominada Caravana Monumental con varios micros que tenían acompañamiento policial, pero intentó desviarse al comprobar que el camino hacia el estadio, ya en La Plata, estaba congestionado. El conductor se metió por una villa de emergencia del norte de la ciudad, donde según fuentes policiales habitarían varios barras de Estudiantes, y fue atacado a pedradas. Los pasajeros de la combi tuvieron la mala idea de bajarse a repeler la agresión y fue ahí cuando uno de ellos recibió una puñalada en el abdomen y debió ser trasladado al hospital Rossi, donde fue operado de urgencia y al cierre de esta edición estaba internado en terapia intensiva con pronóstico aún reservado.

Ya la semana pasada, en ocasión del partido contra Quilmes, también en la autopista dos micros de la filial La Plata de River que viajaban hacia Núñez habían sido emboscados por la barra del Cervecero y por milagro no hubo víctimas fatales. El domingo, un chico de cinco años que iba con su padre al Nuevo Gasómetro a ver a San Lorenzo, sufrió la pérdida del 50% de la visión de su ojo derecho al ser apedreado por barras de Huracán el ómnibus de la peña de González Catán en el que se trasladaba.

Así está el fútbol argentino hoy, un delirio de violencia social que ya ni siquiera necesita la excusa de un partido para desatar todo el tiempo la barbarie.
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23 de junio de 2018 | 21:41
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