La Bendición de los Frutos empezó a mostrar innovaciones

Muchos se quejan de la Bendición de los Frutos y de la remanida historia que se vive en cada Acto Central. Es necesario conocer la historia y el porqué de cada acto. Por lo pronto, se empezaron a ver algunos cambios importantes.

En la antigüedad, la ceremonia de la ofrenda y la bendición de los frutos provenía de la tradición bíblica, que se originó con Moisés y luego se extendió a todas las fiestas en honor a Pentecostés.

En Mendoza, el agradecimiento es a Dios por la cosecha y se ofrece el nuevo vino bajo la evocación de la Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos. Así se bendice los nuevos frutos, que pronto serán procesados y puestos en toneles para que el tiempo sabio y la espera de los hombres hagan el resto.

La primera Bendición de los Frutos la realizó Monseñor José Verdaguer el 2 de abril de 1938, en la Rotonda de los Caballitos de Marly, en la tercera edición de la Vendimia. Desde ese momento, la Virgen es llevada en andas por la multitud y venerada a cada paso. Traída por Antonio Solanilla desde Aragón, España, su presencia asegura para los mendocinos todos los años una buena cosecha.

El golpe de reja se instituyó al año siguiente, en 1939, cuando el entonces gobernador, Rodolfo Corominas Segura inauguró la costumbre de los tres golpes al arado. Recién en 1946, la Bendición de los Frutos se comenzó a desarrollar en el Prado Gaucho del Parque General San Martín.

La Bendición de los Frutos es una ceremonia religiosa, tal como un bautismo, una boda o una misa. ¿A alguien se le ha ocurrido cambiar algunos de estos eventos por considerarlo aburrido o “falto de onda”?

El Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia también tiene su estructura. Los jurados que eligen la propuesta que se presentará sobre el escenario del Frank Romero Day deben tener en cuenta que si o si el guión debe contemplar: el agua, el sol, el granizo, la Virgen de la Carrodilla, los inmigrantes, los países limítrofes, la esperanza, el fruto del trabajo y algunos otros ítems.

Pues bien, el desafío de cada año es que a pesar que Bendición de los frutos y Acto Central tienen pautas preestablecidas tan rígidas, se pueda hacer algo artístico de manera novedosa.

Y así sucedió este domingo, con una Bendición excepcional, que tuvo ritmo en donde pudo y que terminó siendo impactante. Mendoza es reconocida en América del Sur como una “provincia coral”, fruto del trabajo que hace décadas viene llevando a cabo Cantapueblo. Y poner esa masa coral en el acto fue vital.  Además, el hecho de contar con la totalidad de la música en vivo fue un desafío que superó su prueba (con las voces de Javier Rodríguez y Cacace-Aliaga, que se amalgamaron de la mejor manera).

Tal vez, hubiese sido mejor que Monseñor Arancibia aprovechara su contacto masivo para dar unas palabras más cercanas a la gente y que se empiece a pensar seriamente en plantear una ceremonia más plural, no basada sólo en el catolicismo. También será necesario replantear bien el Baile de las Reinas porque lo de anoche sólo fue anecdótico.

Hasta ahora, todo viene bien en nuestra Vendimia. Faltan Vía Banca, Carrousel y Acto Central. Esperamos que sean tan atinados como la ceremonia que vivimos ayer.

Obviamente veremos en Frank Romero Day agua, fuego, montañas, nieve, granizo y San Martín. La novedad (o no) estará en la forma de contar esa historia que ya sabemos todos.

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14 de agosto de 2018 | 12:39
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