Un mágico jardín inspirado en los arcanos del tarot

En una colina al sur de la Toscana se encuentra este lugar poblado por gigantescas esculturas que reflejan en mil colores la luz del Mediterráneo. Esculturas monumentales que sorprenden en los senderos, se ocultan tras los árboles o llaman la atención desde un claro del bosque... Durante 17 años la escultora Niki de Saint Phalle se dedicó casi por completo a esta obra: El Jardín del Tarot. Te invitamos a recorrer este paseo fascinante.

En Garvavicchio, en una colina al sur de la Toscana, se encuentra este lugar mágico, irreal y esotérico, poblado por gigantescas esculturas que reflejan en mil colores la luz del Mediterráneo. El Jardín del Tarot: el sueño que la escultora franco-americana Niki de Saint Phalle, realizó con la ayuda técnica del artista suizo Jean Tinguely, su gran admirador, amigo y, finalmente, marido.

La casa de la Emperatriz
El mago

Durante diecisiete años (de 1979 a 1996) la artista, conocida por sus famosas nanas (figuras femeninas de “sobradas” dimensiones), se dedicó casi por completo a esta monumental empresa: crear un rincón del paraíso, una síntesis entre el hombre y la naturaleza.

El comedor
La cocina

Fue su sueño desde mediados de los años cincuenta, cuando visitó por primera vez el Parque Güell de Barcelona. "En Gaudí conocí a mi maestro y, al mismo tiempo, mi destino. Mi mente y mi cuerpo se sacudían con escalofríos al contemplar su obra y tuve la certeza que un día yo también crearía algo tan fantástico".

La entrada al jardín
El dormitorio

Son las palabras de una artista obsesionada por una idea, que finalmente consiguió realizar, gracias al mecenazgo de una prestigiosa familia de coleccionistas de arte, los Agnelli, que le brindaron estas maravillosas tierras en el corazón de la Maremma, en la bellísima Toscana.

Los enamorados
El emperador

Por su significado oculto y misterioso, Niki de Saint Phalle eligió el tema del tarot como argumento para este fantástico jardín, y para cada uno de los 22 Arcanos Mayores: La Torre de Babel, El Loco, El Mundo, El Ermitaño, La Muerte, El Emperador, El Diablo... creó esculturas monumentales, algunas incluso habitables, que sorprenden en los senderos, se ocultan tras los árboles o llaman la atención desde un claro del bosque.

La luna
La torre de Babel

Todas están realizadas en hormigón armado y revestidas con mosaicos, vidrios de colores y cerámica. La Emperatriz, la escultura de mayores dimensiones, se convirtió en el centro del jardín y, dentro de ella, creó la escultora su casa: con salón, comedor, cocina, cuarto de baño y dormitorio.

La emperatriz
El sol

Junto a la entrada, una capilla rematada por un ángel representa a La Templanza: allí la escultora se reunía con su equipo completo, tomaban el té y discutían las interminables dificultades del proyecto. «Este rincón del paraíso, dijo, se ha logrado a base de mucho amor, entusiasmo y una loca obsesión. Estaba entregada a él, sentía que mi destino era terminarlo y, a pesar de las enormes dificultades, lo hice». El jardín, que se inauguró el 15 de mayo de 1998, abre cada primavera sus puertas al público para ofrecer a los ojos deslumbrados del curioso visitante un paisaje onírico, surreal y sorprendente.
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22 de mayo de 2018 | 13:40
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