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Descubrí los beneficios de la práctica de Kung Fu

Las artes marciales son mucho más que meros goles o combates. Implican un trabajo para el cuerpo, la mente y el espíritu. Interiorizate más sobre el tema conocé lo que podés conseguir al practicarlo.

Kung Fu, como concepto, nada tiene que ver con la lucha o el combate, sino que tiene un contenido más profundo: significa trabajo, algo que se obtiene con el paso del tiempo, esfuerzo, impecabilidad y sutileza en cada acto que se realiza. Es por esto que la práctica de Kung Fu no se reduce sólo al momento de entrenamiento, sino que se extiende a todos los ámbitos de la vida, es allí donde se aprende y practica lo aprendido.

Kung Fu, como Arte Marcial, fue creado, desarrollado y practicado en sus principios en Oriente (China). Actualmente es difundido en todo el mundo, debido a que su trabajo con el cuerpo y el manejo de antiguas armas tradicionales permite al practicante aprender a defenderse de la agresión, controlar situaciones de riesgo y poner a salvo la vida de las personas mediante el sabio combate. La práctica y el ejercicio constante del arte del Kung Fu, si se maneja con sabiduría y se utiliza como un modo de autoconocimiento y autotrascendencia, hará posible la armonización y perfección de los tres aspectos del ser: cuerpo, mente y espíritu.

 Cuerpo:

Al ser una actividad tanto aeróbica como anaeróbica, ejercita y aumenta la fuerza de todos los huesos, músculos y tendones del cuerpo; otorga agilidad, resistencia, elongación, fluidez en los movimientos, capacidad respiratoria, irrigación de sangre a todos los órganos y músculos, lo cual (entre otros beneficios) permite un mejor funcionamiento cardíaco, renal, y digestivo.

 Mente:

Se aumenta y desarrolla el potencial intelectual mediante el ejercicio de la atención y concentración en una tarea, de aprender secuencias de movimientos, imitar, memorizar, diferenciar, discernir, ordenar, clasificar, imaginar, crear y razonar.

Equilibra y armoniza la emocionalidad desmedida tanto de niños como de adultos. Reduce el estrés y la ansiedad; así como también eleva el estado de ánimo y ejercita la voluntad.

Logrando siempre un equilibrio, si el practicante es demasiado irascible, eufórico o colérico, la práctica de Kung Fu lo vuelve tranquilo y pacífico; y si por el contrario, es demasiado pasivo o triste, la confianza y estima de si mismo se elevará, y dejará de sentir tales emociones. Kung Fu desarrolla un adecuado nivel de paz interior que permite un ambiente emocional y psicológico ecuánime en la vida del niño o adulto.

A nivel Social, la disciplina que impone este arte marcial contribuye en gran medida, sobre todo en niños, a mejorar la convivencia, ya que desarrolla el respeto y la comprensión mutua.

Espíritu:

Mediante el aprendizaje y la práctica irá dando cuenta de sí mismo: de sus propias habilidades y grandezas, lo cual implica la aceptación de errores y la humildad. A más desarrolle su propia consciencia, estará a la altura de superar sus propios límites y buscar nuevos desafíos. La persona podrá sentir el gran cambio de calidad y cantidad de su nivel de bienestar general desde el primer día de práctica.

La práctica continua de Kung Fu se traduce en entrenamiento, disciplina, habilidad física y mental, permitiendo alcanzar, con el tiempo, la maestría.

Juan Manuel Torres - Director Escuela Shen

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23 de mayo de 2018 | 22:05
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