Más argentinos acceden al crédito, casi todos para el consumo

Aunque ya 10,08 millones de personas tienen algún préstamo, sólo el 5% fue por más de $ 50.000. Planes de financiamiento, cuotas en las tarjetas de crédito... En los últimos años, el boom del consumo hizo que más argentinos se animaran a endeudarse en el sistema financiero.

Se trata de una cifra no menor, considerando que hace exactamente diez años, en pleno corralito, los ahorristas habían perdido toda su confianza en los bancos, o que los endeudados representan prácticamente el 67% del total de los bancarizados. Pero lejos está todavía de los estándares del mundo desarrollado y de la región, donde los individuos no sólo recurren a los bancos para financiar consumo, sino también la vivienda.

Según se desprende de un estudio que la consultora AMF elaboró para LA NACION, la cantidad de argentinos endeudados creció de 9,29 millones en octubre de 2010 a 10,08 millones en octubre de 2011, último dato disponible en el Banco Central (BCRA). En promedio, los argentinos que operan con el sistema bancario deben $ 14.104, contra $ 10.551 de un año atrás. Esto significa que la deuda promedio de los ahorristas creció a un ritmo mayor que el de la tasa de inflación, estimada por los analistas privados levemente por encima del 20% a lo largo del mismo período.

Existe, no obstante, una gran porción de argentinos con préstamos chicos, generalmente destinados al consumo, como pueden ser las compras en cuotas con tarjetas de crédito, y una pequeñísima porción con deudas más altas, que podrían haber sido, por ejemplo, créditos destinados a la refacción de una vivienda o a la adquisición de una nueva casa. De acuerdo con AMF, de hecho, el 51% de los individuos que tiene algún tipo de pasivo adeuda menos de 5000 pesos, mientras que apenas un 5% está financiado por más de 50.000 pesos.

"En Chile -ilustra Andrés Méndez, analista de AMF y responsable del informe- la deuda de los hogares de menores recursos equivale a casi seis veces su ingreso mensual. Esta magnitud se eleva a diez veces en el caso de los de ingresos altos. Esto plantea que en la Argentina hay una clara asimetría en función de los niveles de endeudamiento."

Los hogares chilenos están además mucho más endeudados, ya que mientras que la deuda promedio de los argentinos de poco más de 14.000 equivale a menos de tres salarios mensuales (al tercer trimestre de 2011, el sueldo promedio era de $ 5986, según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos), en Chile prácticamente arrancan de casi seis salarios en adelante.

"Esta diferencia se debe, en gran medida, a la falta de desarrollo del mercado de créditos hipotecarios para individuos en la Argentina", asevera el analista. "En Chile, pesa mucho la deuda hipotecaria sobre el total de deudas del hogar: 80% en los hogares de menores recursos; 87%, en los de ingresos medios, y 82%, en los de ingresos altos", agrega Méndez.

CONSUMO, CON TOPE

En términos de producto bruto interno (PBI), el crédito también tiene mucho terreno por recorrer. Y es que, mientras que en el país los préstamos bancarios representan apenas 13,2% del PBI, en países como Brasil llegan al 40%, mientras que en Chile superan el 80 por ciento.

"[El nivel de crédito] es bajo, primero, en términos absolutos y después es bajo no sólo teniendo en cuenta los valores de la convertibilidad [cuando llegaron a superar el 23% del PBI], sino considerando estándares internacionales; acá la profundidad del sistema financiero es baja comparándola con la región", opina Eric Ritondale, economista de la consultora Econviews.

Sin embargo, el hecho de que prácticamente no se haya desarrollado el crédito a mediano plazo -como pueden ser los prendarios y los hipotecarios- le pone una cota al crecimiento que puede seguir teniendo el financiamiento entre individuos en el mercado local.

"Obviamente -dice Ritondale- al ser crédito asociado a la adquisición de bienes durables es un ciclo, porque una vez que el bien durable se pagó no se vuelve a comprar. Desde este punto de vista, sí podría haber un tope para el endeudamiento. Hay un umbral que no se puede superar, que está dado por el nivel de bancarización. Con lo cual, para seguir creciendo el crédito, o debería aumentar la bancarización o ir a préstamos de mediano y largo plazo con otros fines."

Los economistas coinciden en que existe una serie de factores macroeconómicos que conspira en contra del desarrollo de un financiamiento de largo plazo. Por lo pronto, la falta de una moneda de largo plazo, ya que hoy la tasa de inflación de dos dígitos impide que los bancos se animen a dar préstamos muy largos en pesos o, si lo hacen, exigen tasas de interés altas, que les compensan la depreciación esperada de la moneda producto del aumento de precios. "En algunos segmentos del mercado, se está llegando al límite [de endeudamiento]", coincide un banquero de una entidad extranjera, que pidió no ser nombrado. "Pero lo que ha venido pasando es que los temores que hubo de que en algún momento se queden sin financiamiento para los créditos al consumo terminaron desvaneciéndose. No veo riesgos de que se corte la oferta."

SIN RIESGO

El crédito al sector privado avanzó en 2011 al 49% anual, y para este año en Econviews prevén una tasa de crecimiento algo menor, del 25%. Aun así, no hay en el sistema luces de alarma: el riesgo que hoy existe en los préstamos de consumo es, para los bancos, muy bajo.

Por lo pronto, porque más de un 50% del dinero que usan los bancos para fondear sus préstamos proviene de las cuentas transaccionales (cajas de ahorro y cuentas corrientes). En teoría, éstos son fondos que difícilmente caen de un día para otro, ya que es dinero que la gente mantiene habitualmente en el banco para operar. Además, tienen la ventaja de ser fondos baratos o que le cuestan muy poco a las entidades. Esto explica por qué, pese a la inflación del 20% anual, los bancos sigan financiando a corto plazo a tasa cero (por ejemplo, mediante planes de cuotas sin interés con tarjeta de crédito).

"No perdemos plata y estamos seguros de seguir teniendo los fondos. Por eso son tan atractivos los créditos con tarjeta, porque por más que son a costo cero, las comisiones que se cobran sobre seguros de vida, administración de tarjetas compensan", admitió el banquero. "Al mismo tiempo, por más que suban las tasas o se debilite el fondeo, el plazo de maduración de los créditos es tan rápido que no ofrecen riesgo financiero, poco riesgo económico, y es una fuente para enganchar gente en los bancos de forma más barata que con promociones directas."

A noviembre de 2011, la morosidad del sistema financiero se mantenía históricamente baja, en torno del 1,4% de la cartera de los bancos, según el último Informe de Bancos del Banco Central.

El único riesgo para los bancos, coinciden, es que aumente la desocupación o caigan los salarios. "Si empieza a crecer la desocupación -apuntó otro economista-, el que paga una cuota no la va a poder pagar. Ahí es donde la morosidad crece. Pero, hoy, una de las cosas buenas de este gobierno es que ha hecho hincapié en el empleo. Así, quien se endeuda tiene la percepción de que va a poder seguir pagando la cuota y por la inflación se le hace más barata en términos de ingresos. Y que caigan los salarios lo veo imposible.".
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16 de agosto de 2018 | 01:31
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