Entrevista a María Inés Abrile de Vollmer

En una extensa charla con la ministra de Educación, MDZ Online profundizó sobre varios puntos. La Ley de Educación Nacional, las salas de cuatro años, la falta de profesores y los 190 días de clases, entre otros temas, en la voz de la titular del área. Hoy, la primera parte de esta entrevista.

Comienza febrero y la proximidad del inicio de las clases pone en el ojo de la sociedad la imagen de la Dirección General de Escuelas, por eso, MDZ Online decidió entrevistar a su titular, la ministra María Inés Abrile de Vollmer, quien ya ocupó ese cargo, pero en una época absolutamente distinta a la que atravesamos en la actualidad.

Cuando solicitamos el encuentro, accedió de inmediato, pero la entrevista la realizamos ayer, justo el día en que Abrile de Vollmer fue requerida por gran parte de la prensa local y por varios medios nacionales a propósito de declaraciones realizadas el día anterior. Así que de ser los únicos citados pasamos a ser los últimos en una mañana agitada de martes. Pero la ministra nos recibió en su despacho con toda la predisposición para someterse a las preguntas.

A continuación, la primera parte de una entrevista en la que se trataron varios aspectos que hacen a la educación.

– ¿Cuál es el proceso desde que terminó la gestión anterior, la herencia que dejó, cómo se encuentra la Dirección General de Escuelas en términos generales?

– En relación a lo recibido, hay procesos que conocía con mucho detalle, que fueron aquellos en los cuales la Provincia participó en la preparación de los documentos federales sobre primaria, secundaria, nivel terciario, inicial, educación técnica y demás, y porque nosotros éramos quienes transferíamos los recursos para que, presentados los planes desde las provincias, se trabajara. Entonces, hay una parte de la política mendocina que conducíamos juntos, que diagramábamos juntos y que luego la Provincia la ajustaba a sus necesidades específicas. Lo que es más novedoso en esta gestión es imponerme el manejo administrativo financiero y contable, dado que es un ministerio muy grande, lo encontré muy crecido, yo fui ministra en una etapa en la que no había transferencia de las escuelas nacionales, entonces he encontrado muy dimensionado el ministerio, hay 36.000 docentes y 43.000 personas en general, es el ministerio más grande de la provincia, y como consecuencia de eso administramos muchos recursos y tenemos componentes de administración financiera, de recursos humanos, de proceso de liquidación de los que estamos tomando conocimiento, viendo dónde están las principales dificultades y cómo encararlas para tener una administración ágil y muy funcional al tipo de proyecto político y educativo que vamos a desarrollar con el gobernador.

– A propósito de proyecto político educativo, usted fue parte del proceso de la Ley Federal de Educación y ahora está en la reforma a partir de la Ley de Educación Nacional. ¿Cómo se está revisando lo que implementó la Ley Federal y que ya había fracasado en Israel, en España y que, sin embargo, se aplicó acá y ahora se está dando marcha atrás?

– La Ley Federal fue importante en su momento por un aspecto que yo sigo valorando, que es que en ese entonces teníamos una obligatoriedad de ocho años, es decir, era salita de cinco y los siete años de escuela primaria. Cuando aparece la Ley Federal de Educación, extiende la obligatoriedad hasta los 15 años, entonces, queda una parte de la secundaria con obligatoriedad y una parte a la que se le denominó polimodal que quedó como suelta, salvo en algunas escuelas que, por pertenecer todos los niveles a un mismo edificio, como en el caso de las privadas, siguieron con la secundaria normalmente, pero la mayoría del país debutó con una nomenclatura y un modelo de organización distintos, que era EGB 1, 2 y 3, esto significó cambiar los nombres, que a veces a los padres no les era tan fácil, y permitió una organización por la cual muchos chicos que antes terminaban en séptimo completaran la educación hasta los quince años. Ese es el mérito que tiene la ley, el problema que tuvo es que para hacer la organización de la EGB se generaron tantos modelos organizativos que el país se convirtió en una suerte de desorden, y esa es una de las principales causas por las cuales, cuando se trabaja la Ley de Educación Nacional, que es cuando me convoca el ministro Filmus, en el 2006, se evalúa esta situación de los modelos distintos en las provincias y que habían hecho como un desajuste del ordenamiento del sistema, entonces se vuelve a un principio más ordenador de la estructura del sistema educativo, que es un nivel inicial, uno primario, uno secundario y un nivel terciario que se pasó a llamar superior. Esta ley, la que se sanciona en 2006, tiene otra novedad, que es que extiende la obligatoriedad, ahora se hacen obligatorias las salitas de cuatro y toda la secundaria.

– Eso es en lo formal estructural, porque la Ley Federal de Educación era servil a un modelo de país.

– Por supuesto. En ese momento el gobierno tenía una posición ideológica diferente y muchos aspectos de la ley fueron funcionales a ese proceso económico, así como la actual ley nacional responde a un proceso económico distinto. Daniel Filmus es el primer ministro de Educación de Néstor Kirchner, y ese proceso continúa, y parte de mi tarea en Buenos Aires fue alentar el desarrollo de todos los acuerdos que sobre la Ley de Educación Nacional se dieron, y hoy hay un acuerdo federal en la propia ley, justamente por la mala experiencia de la anterior, que dejó que cada provincia hiciera lo suyo…

– Que eso también era parte de un proceso de descentralización más amplio.

– Exacto, por eso la ley nueva, en este sentido, tiene un artículo en la parte de gobierno que dice que todos los acuerdos que se aprueben en el seno del Consejo Federal son vinculantes para los 24 ministros. Hay una mejor estructura y hay una mejor capacidad de acuerdo Nación-Provincia.

– La Ley Federal propiciaba un modelo de ciudadano acorde a la política económica, ¿cuál es el modelo de ciudadano de esta nueva ley?

– Si uno lo viera desde las funciones que le da la ley a la escuela, son tres. En primer lugar, considerarse un sujeto ciudadano democrático y responsable; en segundo lugar, realizar los aprendizajes sustantivos de cada uno de los sistemas para permitir la continuidad de estudios superiores, y en tercer lugar, en lo que insiste es en si la preparación es cada vez mejor, tener mayor garantías de obtener un empleo de mejor calidad. Por supuesto que la ley dice muchas más cosas, habla de la educación como un derecho personal y social, habla de responsabilidad indelegable del Estado y de generar las condiciones para que estos derechos se ejerzan, habla de la recuperación y de la incorporación en la escuela de todos los temas que son de la historia contemporánea, los terrorismos de Estado, Oriente Medio, la Guerra de Malvinas, educación sexual integral, adicciones, todo ese conjunto de temas que son de la sociedad del siglo XX y del siglo XXI, no que sean parte de las efemérides, sino que, por ejemplo, pase a formar parte del estudio qué significó el holocausto en la Segunda Guerra Mundial…

– ¿Se cruza esto con el Instituto Dorrego?

– Alguna gente sí lo cruza, pero no es el espíritu del Estado. En esta apertura democrática que tiene una ley con bases muy garantistas, la escuela tiene que transitar un camino que respete las orientaciones que hacen entender la historia argentina y la historia universal pero, a su vez, que hagan entender la historia contemporánea. En este sentido, nosotros hemos valorado muchísimo toda la producción del canal Encuentro, todas sus incursiones en revisión de la Segunda Guerra Mundial, de las guerras asiáticas, de la Guerra de Malvinas, del peronismo, de la formación del radicalismo, de leyes como la Sáenz Peña.



– Pasemos a la situación del área. Livia Sandes (subsecretaria de Planeamiento) declaró que faltan 200 docentes para comenzar las clases. ¿Estos docentes abarcan qué niveles?

– Nosotros tenemos dificultades en las escuelas primarias, que son las escuelas más numerosas, y la dificultad se debe a un hecho no buscado, y es que los institutos de formación docente tenían tres años de duración, y la nueva ley de educación dice que todos los institutos, para tener el nivel de formación que hoy la sociedad requiere, incorporen un año más de formación. Ese año más nos dejó sin la promoción de docentes de tercer año, que ahora se van a recibir este año, después de cuarto.

– Pero la Facultad de Educación Elemental y Especial de la Universidad Nacional de Cuyo hace varios años que tiene una carrera de cuatro años.

– Sí, pero nosotros tenemos muchos institutos que forman docentes, especialmente en el interior del país. ¿Y la soluciones cuáles son frente a esto? Por lo menos durante este año, tenemos dos maneras de resolverlo. Una es que justamente hoy estamos dejando sin efecto muchísimas misiones especiales, no lo puedo asegurar con números, pero que en algunos casos son muy antiguas, en otros más modernas, misiones especiales pedidas desde el propio sistema de la DGE y por otras áreas gubernamentales provinciales y municipales, entonces, al volver esa cantidad de docentes, vamos a cubrir en parte este déficit, porque el docente genera un reemplazo mientras está trabajando en un programa de currículum, de atención de los chicos con dificultades, produciendo materiales, haciendo capacitación o trabajando en un municipio, entonces esos docentes vuelven a sus cargos, y ahí ya va a haber una disminución real.

– ¿Eso no sería desvestir un santo para vestir otro?

– No, porque lo que no queremos es que haya muchas misiones especiales, lo que queremos es que los docentes estén en las escuela, han sido formados para formar alumnos.

– Pero las misiones especiales tienen una función concreta.

– Sí, tienen una función de asistir a aquellos programas más innovadores que el ministerio está llevando adelante, pero se acude a lo que tenemos. Tenemos una gran cantidad de horas suplentes, al volver muchos docentes a las escuelas, este número se va a achicar.

– ¿Qué va a pasar con las salas de cuatro?

– Con respecto al tema de las salitas de cuatro, ya tenemos el número aproximado, porque las inscripciones se cierran antes de la semana del inicio, y sobre esta cantidad de salitas nosotros tenemos una búsqueda muy dificultosa de lugares donde instalarlas, porque los alquileres no abundan o no son apropiados, así que estamos haciendo un esfuerzo realmente importante, buscando todas las alternativas para que todos los chicos que se han inscripto puedan ir a la escuela, y tenemos sí a los docentes, y estamos haciendo en este momento la licitación para la compra de bancos. La situación edilicia es compleja, los bancos están encaminados y los cargos están asegurados. Esa sería la situación hoy, cuando faltan veinte días. O sea que los chicos que se inscribieron van a tener la salita.

– Pasemos al tema de los 190 días. A mí me llama la atención esto de tener que cumplirlos obligatoriamente, porque cuál es el resultado de eso, es decir, llegamos a los 190 días, pero los chicos en las últimas semanas de clase no van, o van sólo los que tienen que recuperar o se llevan materias.

– Así es. Hay que modificar el calendario escolar, que es el que determina un criterio uniforme del cumplimiento de estas pautas, los trimestres, las vacaciones, las efemérides, cuándo terminan las clases y cómo terminan. Ahí hay que distinguir claramente lo que es el nivel primario, que al tener docentes únicos es mucho más fácil garantizar la asistencia a clases de todos, más allá de que siempre se produce como un pequeño relajamiento en los chicos que ya saben que van a aprobar y el maestro se dedica con más empeño a los que están con dificultades. En primaria van a ser 189 días, pero en secundaria, tenemos un  sistema diferente por el período de exámenes de los chicos, al cual hay que dedicarle una semana, y allí es donde viene la principal modificación, que vamos a comunicar el primer día de clases, sobre el sistema de evaluación y promoción de los alumnos, para que la obligación de la escolaridad y del estudio llegue efectivamente hasta el último día de clases y no ocurra esta pérdida de tiempo que no es buena para el chico, para la familia ni para el docente, que siente que le están quitando días. En general, los docentes aprovechan esos días para trabajar con los chicos que tienen más dificultades, repasan.

– Si hay un período en el que existe esta relajación de parte de los chicos de la primaria o uso del tiempo de los docentes de secundaria para los alumnos que tienen que recuperar, la obligatoriedad de 190 días pareciera que busca una cantidad que garantice una calidad que en una relación directa no existe.

– Recién mañana (por hoy) llega la gente  que viene de licencia, y con ellos lo vamos a resolver. Estamos preparando una nueva norma de calendario escolar que va a resolver este tema. Estamos trabajando sobre un calendario escolar que permite evitar estas pérdidas de tiempo. Hay una novedad, que es que todas las escuelas secundarias del país hoy tienen un plan de mejora por el que los chicos tienen tutores y profesores, entonces, antes se justificaba este método relajado del chico que ya sabía y el profesor ocupándose del que no sabía, ahora hay un cuerpo de profesores de apoyo que desde el primer día de clases va a estar trabajando al lado de los chicos que tienen dificultades, hoy la escuela cuenta con este cuerpo que nos permite un calendario diferente que ya vamos a dar a conocer.

Mañana, la segunda parte de esta entrevista, en la que el análisis pasa por conflictivos temas de actualidad.
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27 de mayo de 2018 | 15:05
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