Vino artesanal sanrafaelino recibe doble medalla de oro

Se trata del Cabernet Sauvignon 2009 de una pequeña bodega dedicada a la elaboración de vinos artesanales de media y alta gama llamada Ponce de León. Este vino compitió en la octava edición de Vino Sub30 entre 54 bodegas nacionales.

El concurso Vino Sub30 se realizó entre el 16 y el 18 de noviembre de 2011 en Palermo, Buenos Aires.

Se denomina así por contar con un jurado compuesto por 24 degustadores menores de 30 años quienes, durante tres días, evaluaron 369 vinos a través de la “cata a ciegas”. En esta octava edición se premiaron 114 vinos de 54 bodegas nacionales.

Cuatro vinos obtuvieron Doble Medalla de Oro, entre los cuales se encuentra el sanrafaelino de esta joven bodega que en esta nota podrás conocer (para ver el listado completo ingrese a www.vinosub30.com):

Monteviejo - Lindaflor Malbec 2006
Monteviejo - Calypso Malbec 2009
Ponce de León - Ponce de León Cabernet Sauvignon 2009
Ruca Malen  - Ruca Malen Brut

Vinos Ponce de León nace hace casi siete años junto con el nacimiento de Valentino, el primer hijo de Andrés Ponce, el fundador de la bodega, y de Antonella Calabró. “Todo comenzó cuando ella quedó embarazada”, dijo Andrés a lo que su esposa acotó: “Quedamos embarazados, querrás decir”. Ambos sonrieron y se miraron con complicidad. “Yo tenía 19 años, tenía ahorros para irme a estudiar pero cuando supimos que íbamos a ser padres me puse a pensar en comenzar algún emprendimiento en el que invertir ese dinero que tenía, asi que con la ayuda de un amigo que sabía de vinos y de un tío que me prestó parte de su propiedad fue que nació vinos Ponce de León y al poco tiempo llegó Valentino”, “con una bodega bajo el brazo”, acotó Antonella.

Los comienzos de esta joven pareja, Andrés tiene 25 años y su esposa 24, no fueron fáciles pero estaban determinados a formar una familia y sustentarla sea cual fuere el esfuerzo necesario. “Yo trabajaba todo el día en una fábrica y en un comercio, mientras tanto arrancaba con el vino. La primera producción la hicimos en Semana Santa, fueron días de arduo trabajo”, dijo Andrés con un tono de voz cargada de recuerdos guardados en tiempos duros.

Antonella Calabró y Andrés Ponce (con otro varón en camino) 

El nombre de la empresa surgió en una cena familiar cuando una tía de Andrés le contaba que su padre (abuelo del joven) venía de España con el doble apellido "Ponce de León" pero que, al ingresar a Argentina, le permitieron solo el primero alegando que "el doble apellido es para familias de clase alta", al conocer esta anécdota Andrés quiso reivindicar la identidad familiar eligiendo lo que actualmente sería su apellido original.

“Vi a mi papá trabajar toda la vida como empleado y recién pudo independizarse en sus últimos cinco años. Yo no quiero eso ni para mí, ni para mi familia, eso me mantiene incentivado y me hizo sobreponer a diversas situaciones que tuvimos que afrontar en lo que perdimos mucho tiempo y dinero pero que ahora, siete años después, nos recompensa con un premio como lo es la doble medalla de oro. No es tan significativo eso como el hecho de haber competido con bodegas de primera línea y haberlos superado en calidad”, expresó Andrés quien tuvo inconvenientes para viajar a Buenos Aires cuando se realizó la cata y no podía creer lo obtenido cuando recibió la noticia.

“Actualmente nos dedicamos a la producción de vino de media y alta gama obteniendo 3.000 botellas anuales. Mi sueño es llegar a las 25 mil botellas para vivir tranquilo y exclusivamente de esto porque al momento ambos tenemos otros trabajos, el año que viene planeo dedicarme solo a la Bodega para comenzar a alcanzar lo que quiero y espero”, dijo Andrés.

Uno de los vinos producidos por la joven pareja

Antonella no le esquivó nunca a “ponerse la camiseta” y encargarse de actividades de promoción, venta y sobre todo, diseñar gráficamente lo que la empresa fue necesitando ya que esa es su profesión. Mientras Andrés iniciaba la producción de vino y trabajaba para sostener la nueva familia, Antonella estudiaba Diseño Gráfico y se convertía en madre, ama de casa y esposa a muy temprana edad. Hoy la historia se repite, ambos esperan un nuevo varón, ¡veremos qué trae éste bajo el brazo!

La noticia es la mención obtenida pero el ejemplo es esta joven pareja que también merece una doble medalla de oro por el esfuerzo, el empeño y la capacidad de no desmayar ante las circunstancias que se fueron presentando durante los últimos siete años.

Quedaron, entonces, presentados: dos ejemplos de vida para imitar y un nuevo vino para degustar.

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20 de agosto de 2018 | 11:16
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