"No tendría que haber acelerado"

Lino y Juan Pablo, padre e hijo, ambos arriba de un Buggy muy rápido fueron la foto de la décima etapa. Aceleraron demasiado en la cima de las dunas y lo inevitable, el vuelco final.

Lino es el padre y Juan Pablo el hijo. Su coche, un Buggy. Ligero, muy ligero. Apenas 1.300 kg. Por ello, cuando el padre, que es quien se sienta al volante, no levanta el pie del acelerador en lo alto de una duna, como ocurrió durante la décima etapa, el resultado es una de las instantáneas más impactantes del Dakar 2012.

“Fue en el km 280. Dos kilómetros antes nos habíamos quedado tirados en las dunas. Para pasar por el fesh fesh o la arena con nuestro buggy tenemos que alcanzar velocidad, pues es muy ligero. Al llegar a lo alto de la duna decidí no levantar el pie del acelerador. Vimos como de repente el coche salía volando, no había nada que hacer”.

El Buggy, que luce la inscripción San Juan Minero, chocaba de morros contra la arena, titubeaba durante una fracción de segundo y, en lugar de caer sobre las cuatro ruedas, daba una vuelta y aterrizaba sobre el techo. A continuación veíamos asomar dos dedos índices, que nos comunicaban que estaban bien. Pasada la emoción del momento, el equipo argentino se afanaba por retomar el camino cuanto antes. Es evidente que los dos pilotos llevan la velocidad en la sangre.

“No tenía que haber acelerado”, reconoce el padre, “pero a veces se le cruzan a uno los cables, ya se sabe…” El hijo se mostraba un tanto abatido en el vivac, pero su pena sólo es deportiva: “Es una lástima porque íbamos muy bien en la especial. ¡Íbamos a lograr un gran resultado!”. Incorregibles…
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20 de junio de 2018 | 22:16
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