El balón de oro, apunta otra vez a los pies de Lionel Messi

Es el favorito para ser distiguido hoy por tercera vez consecutiva por la FIFA y la revista France Football como el mejor futbolista del año, en una terna que integra con Xavi y Cristiano Ronaldo.

Todo le resultará conocido. El Palacio de Congresos de la FIFA, en Zurich, el boato que la FIFA despliega en este tipo de ceremonias, la crema y nata del fútbol mundial reunida en un ámbito de relaciones públicas que a él no lo tiene como el más locuaz, el esmoquin que sólo usa para estas ocasiones tan especiales. Desde hace cinco años, Lionel Messi tiene agendada su asistencia a la fiesta del FIFA World Player (distinción que desde el año pasado se entrega junto con la de France Football ) como si fuera una rutina más en su asombrosa y cada vez más incomparable carrera.

En 2007 y 2008 le tocó ser primer príncipe de Kaká y Cristiano Ronaldo, respectivamente. Ya desde 2009, Messi empezó un reinado que probablemente será ratificado hoy, cuando recibiría por tercera vez consecutiva el premio al mejor futbolista del mundo en 2011, de acuerdo con las votaciones de los directores técnicos y capitanes de los seleccionados, en el caso de la FIFA, y de los periodistas, en el de France Football .

Las especulaciones le restan misterio e incertidumbre a esta nueva coronación del rosarino (24 años). En realidad, existen más motivos y merecimientos que cuando fue elegido hace 12 meses, por delante de Xavi e Iniesta, quienes tenían en su haber el Mundial de Sudáfrica ganado con España. Aquella vez, Messi sí se sintió un poco sorprendido, ya que su año había sido fantástico con Barcelona, pero con la Argentina había pasado por el Mundial sin convertir goles y con una lapidaria eliminación contra Alemania en los cuartos de final.

El año pasado, Messi se impuso con el 22,65 por ciento de los votos, seguido por Iniesta (17,36) y Xavi (16,48). En el ambiente futbolístico, varios entendidos y analistas consideraron que se había dejado pasar la oportunidad de reconocer a futbolistas como Xavi e Iniesta, que no ofrecen la apabullante estadística goleadora de Messi, pero sí representan la inteligencia futbolística en un equipo que está haciendo época como Barcelona.

La actitud de Cristiano Ronaldo está anticipando en algo el veredicto. El portugués anunció que no concurrirá a la gala, si bien integra la terna junto con Messi y Xavi. Cristiano Ronaldo no lo dijo, pero se bajó por una cuestión de vanidad y orgullo. Ya escoltó a Messi en 2009 y no quiere verse otra vez en un segundo plano. Prefiere exaltar sus propios premios y de paso menoscabar un poco los que recibe Messi. Hace dos meses, aprovechó la distinción del Botín de Oro que recibió como máximo goleador de Europa: "El Balón de Oro depende de algo subjetivo como los votos. Para el Botín de Oro cuentan los goles".

La deserción del portugués no será la única importante. Tampoco estará su director técnico en Real Madrid, José Mourinho, ante la certeza de que Pep Guardiola será nombrado el mejor entrenador de 2011.

Si hoy retiene el Balón de Oro en sus manos, Messi igualará el récord de tres consagraciones consecutivas que ostenta Michel Platini (1983/84/85). Otros que acumulan tres premios, pero de manera alternada, son Johan Cruyff (1971/73/74) y Marco van Basten (1988/89/92).

Messi también está ternado para el trofeo Ferenc Puskas al mejor gol del año, junto con Neymar (Santos) y Rooney (Manchester United).

En 2011, Messi hizo 55 goles en 57 partidos oficiales con Barcelona, de los cuales 54 los jugó de manera completa. En el curso del año debió ampliar su vitrina personal: en agosto fue condecorado como el mejor futbolista de la UEFA en la temporada 2011/12, y hace diez días, el diario deportivo francés L'Equipe lo ungió como el "campeón de campeones", por delante de Novak Djokovic y Sebastian Vettel.

Conquistó cinco de los seis títulos que disputó con Barcelona en 2011: Liga de España, Liga de Campeones, Mundial de Clubes y Supercopas de España y Europa. Sólo se le escapó la Copa del Rey en la final contra Real Madrid.

Fueron 12 meses en los que también saldó algunas cuentas personales pendientes, como convertirle por primer vez goles a un equipo dirigido por Mourinho y también hacerlo en un estadio inglés (Wembley, en la final de la Liga de Campeones).

Seguramente, hoy Messi subirá al estrado y agradecerá el premio a su técnico y compañeros de Barcelona, quienes lo ayudan a mejorar y sin los cuales no sería lo que es: el N° 1.


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24 de mayo de 2018 | 00:27
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