La pelea Gobierno - Moyano impactas en la economía

El inoportuno enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Hugo Moyano, que dejó al borde de la ruptura una alianza casi inexpugnable, inquieta a empresarios y economistas por su impacto en las paritarias que se iniciarán en poco tiempo. Tras las turbulentas jornadas financieras de fines de octubre y parte de noviembre, el dólar se estabilizó en 4,30 pesos, el Banco Central empezó a sumar reservas.

A una semana del inicio del segundo mandato de Cristina Kirchner y cuando el enrarecido mercado financiero empezaba a calmarse, el enfrentamiento entre el Gobierno y la CGT enturbió el escenario económico y generó preocupación de cara a las discusiones salariales de 2012.
  
El inoportuno enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Hugo Moyano, que dejó al borde de la ruptura una alianza casi inexpugnable, inquieta a empresarios y economistas por su impacto en las paritarias que se iniciarán en poco tiempo.
  
Tras las turbulentas jornadas financieras de fines de octubre y parte de noviembre, el dólar se estabilizó en 4,30 pesos, el Banco Central empezó a sumar reservas -pese al pago de más de casi 2.000 millones de dólares por un vencimiento de deuda- y prácticamente se frenó la salida de depósitos en moneda extranjera.
  
Precisamente, en ese instante de tregua financiera, vinieron a quedar plasmadas públicamente las diferencias que en privado ya habían dejado explícitas de uno y otro lado.
   
Es cierto, la quietud del dólar fue producto de un conjunto de medidas poco ortodoxas: aumentar al extremo los controles cambiarios para comprar divisas a partir de autorizaciones de la AFIP, enviar al mercado un ejército de inspectores de Guillermo Moreno y una suba en las tasas de interés.
  
Hasta ahora, en los últimos años, el Gobierno consiguió atenuar el tenor de los reclamos salariales a partir de las negociaciones con el líder de la central obrera, estableciendo un techo para las mejoras.
  
En esta ocasión, el escenario es absolutamente diferente: la puja abierta con la CGT diluye la posibilidad de establecer un parámetro de suba salarial y deja explícito el riesgo de un desborde gremial que termine presionando aún más sobre los precios.
  
En cada oportunidad que pudo, Moyano dejó aclarado que la inflación que debe tenerse en cuenta a la hora de aumentar salarios es "la de los supermercados" y no la del INDEC que comando el supersecretario, Moreno, ahora con mucho más poder que antes.
  
Pero, el debate con el Gobierno que llevó a este cruce no es solamente por un reclamo salarial sino que también encierra otras cuestiones: el reparto de ganancias de las empresas, la suba del mínino no imponible en el impuesto a las ganancias, las asignaciones familiares y el reclamo al Ejecutivo de 15 mil millones de pesos que le adeudan a las obras sociales.
  
"Lo que nos preocupa es no tener un interlocutor, que la CGTestá toda fragmentada, ya que para un año como el 2012 es importante tener un referente", advirtió el jefe de la UIA, José Ignacio de Mendiguren.
  
La preocupación del titular de la central fabril está orientada hacia lo que pueda llegar a ocurrir en las inminentes negociaciones paritarias de 2012, un año en que todos los especialistas coinciden en que los coletazos de la crisis mundial llegarán a país.  
  
Sin un referente válido y sin el "techo" salarial que el Gobierno antes pactaba con la CGT, la discusión por los aumentos se torna muy complicada y con serios riesgos de salirse de cauce.
  
En ese marco, lo que más preocupa es el impacto que podría tener la suba de salarios en la inflación, la cuestión que más inquieta y que hasta la Jefa de Estado salió a admitir durante la Conferencia Industrial de la UIA.
  
En ese mismo encuentro, la Presidenta desestimó implantar por vía de una ley que las empresas repartan un diez por ciento de sus ganancias, un proyecto de la CGT y que también fue factore del distanciamiento con el oficialismo.
  
Si desde el Gobierno y desde la CGT no se bajan los decibeles en el corto plazo, el 2012 será un año más complicado que lo esperado, sobre todo teniendo como telón de fondo una crisis financiera mundial que sigue sacudiendo las economías y los mercados.

El precio de la soja, otro motivo de incertidumbre

Como si no bastaran las complicaciones económicas generadas por la puja Gobierno-CGT, una cuestión que inquieta es la persistente caída en el precio de la soja, que ya tocó los valores mínimos del año.
  
La oleaginosa se negoció en el mercado de Chicago --referente para la plaza argentina-- a 408 dólares, un valor que ya no resulta tan atractivo para los ruralistas y que está muy lejos de los 490 dólares de promedio.
  
Según un informe de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ), el ingreso total por una hectárea de soja es de 1.120 dólares, pero tras deducir los gastos el productor se queda con sólo 72,51 dólares mientras que el Estado embolsa poco más de 482 dólares.
  
El incremento estimado para la cosecha actual equilibraría, en parte, los menores ingresos por la baja de los precios, pero serviría para salvar una disminución en el superávit comercial de la Argentina.
  
La conclusión es clara: para el año próximo se esperan menos dólares producidos en el campo y ello afectaría las arcas públicas, que ya vienen golpeadas por el incremento en el gasto durante los últimos meses.
  
En ese marco, el flamante ministro de Economía, Hernán Lorenzino, un hombre cercano a los mercados financieros y cultor del bajo perfil, tendrá una ardua tarea para intentar que el país consiga fondos en el exterior, algo que hasta ahora tiene vedado.
  
Para compensar ese menor ingreso de recursos, el Gobierno apeló por ahora a recortar subsidios, otro factor que generó la reacción del líder de la CGT.
  
Pero, no todo es malo para el Gobierno: el Banco Centra recuperó más de 1.000 millones de dólares en reservas pese al pago del cupón del PBI y ya casi nadie habla del dólar.
  
Por otra parte, en pocas horas, consiguió la aprobación en Diputados de leyes económicas clave: el Presupuesto 2012, reforma de la Ley Penal Tributaria, del estatuto del peón rural y de la legislación contra el lavado de dinero.
  
La sanción de estos proyectos, impulsados por el Ejecutivo, constituye, al igual que el acto de Moyano en la cancha de Huracán, una muestra de fuerza del oficialismo en esta inesperada batalla con la CGT.
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24 de febrero de 2018 | 08:11
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