Importadores en alerta por el pedido de Cristina de no traer “ni un clavo”

Ante funcionarios y embajadores de los países que más intercambio tienen con la Argentina, el titular de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santistéban, repasará los números del 2011 y se referirá a la “sintonía fina” que promueve la Presidenta.

Lo que iba a ser un encuentro de fin de año sin sobresaltos, se convertirá en un hervidero. La frase de la presidenta Cristina Fernández en la conferencia de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) de que no quiere “importar ni un clavo” molestó al sector importador, que hoy despedirá el año con un balance positivo, pese a las trabas, pero con una expectativa para el año próximo de un comercio mucho más controlado.

Ante funcionarios y embajadores de los países que más intercambio tienen con la Argentina, el titular de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santistéban, repasará los números del 2011 (que cerrarán en un récord) y se referirá a la “sintonía fina”, el concepto que disparó la Presidenta en la conferencia de la UIA la semana pasada al referirse a lo que vendrá en la próxima etapa en materia de política económica. La eliminación gradual de los subsidios en luz, gas y agua forma parte de esta tarea de ajuste que encaró el Gobierno.

Al respecto, Santistéban sostuvo, en diálogo con el Cronista, que “si se realizan los ajustes vinculados con esta sintonía fina de la que se habla, se va a importar sólo lo necesario de una forma natural y no van a ser necesarios tantos controles”.

Aunque sin decirlo, el directivo se refería a la apreciación real del tipo de cambio, por la alta inflación, que benefició el aumento de las importaciones en los últimos años. Gran parte de la suba de las compras al exterior se debió, por un lado, al crecimiento exponencial de las importaciones de energía, pero también al incremento del ingreso de bienes intermedios destinados a la producción local. Sin embargo, la suba de costos local impulsó a muchas empresas a optar por la importación, que les resulta más rentable que fabricar en el país.

Por eso, uno de los ajustes de la “sintonía fina” sería la depreciación del tipo de cambio “mediante una devaluación nominal o una desaceleración de la inflación”, que sola desalentaría las importaciones.

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