Finalmente, el doctor House cuelga la bata

El actor Hugh Laurie (52) ha decidido que la octava temporada de la popular serie de televisión va a ser la última, y a partir de ahora –;y con los bolsillos llenos de dólares–; quiere explorar nuevos horizontes: la música, la publicidad, la dirección de películas y obras de teatro.

Laurie va a efectuar un corte radical con su acerado bisturí, convencido de que es la mejor manera de hacer estas cosas. Adiós no sólo a House, sino a cualquier serie televisiva en un futuro previsible, con la seguridad que da haber estado cobrando 700.000 dólares (526.000 euros) por episodio, cantidad suficiente para tener unos ahorros a prueba de recesión económica.

Lo que disfruta de verdad es la música, sobre todo después del enorme y en cierto modo inesperado éxito de su álbum de blues Let them talk, del que se han vendido un millón de copias, la mayoría fuera de los EE.UU. "Y eso –aclara– que con tanta televisión apenas tuvimos tiempo de prepararlo como Dios manda". A Laurie le encanta la camaradería de una banda cuando sus integrantes no se están tirando los trastos a la cabeza, en contraste con la frialdad y el ambiente celoso y competitivo de un estudio.

Con una fabulosa casa con piscina en las colinas de Hollywood, una moto y un coche deportivo de colección, fama, dinero y entrada a las mejores fiestas de Los Ángeles, el doctor House no debería tener ningún motivo de queja. El problema es que su mujer y sus tres hijos (dos chicos de 22 y 20 años, y una chica de 17) se han quedado atrás en Inglaterra, y en los largos periodos de rodaje tan sólo lo visitan muy de vez en cuando. "Les importa más el Arsenal (equipo de fútbol de Londres) que yo. Su felicidad depende de que Robin Van Persie meta goles", se lamenta con ironía.

Aparte de la añoranza (hace tiempo que la prensa británica especula que está buscando una casa en la capital o sus alrededores), Hugh Laurie estima que ocho años son muchos años para cualquier serie de televisión, pero especialmente para una como Doctor House, que se apoya en la personalidad y el carácter del protagonista. Alaba la calidad e imaginación de los guionistas para crear nuevos escenarios, pero un episodio de la octava temporada en el que acaba con sus huesos en la cárcel le convenció definitivamente de que era el momento de cambiar de tercio.

"En el mundo del cine, el teatro y la televisión no existen buenas o malas ideas, sino que todo depende de cómo se ejecutan", señala el actor, con seis nominaciones a los Emmy y dos a los Globos de Oro a sus espaldas, el nuevo rostro masculino de L'Oréal y una de las voces de la película infantil navideña Arthur Christmas, notable pianista y con una voz grave perfecta para el blues.

Laurie es exquisitamente educado como corresponde a alguien que estudió en Cambridge, y en directo no da la imagen que se le atribuye de un tipo mortificado por la celebridad y el dinero. "Lo que no me gusta –dice– es la soledad, la distancia de la familia, los madrugones a las cinco y media de la mañana, y el tráfico infernal de Los Ángeles". La presentación de su disco en un club de Nueva Orleans, acompañado de artistas locales, le hizo descubrir lo que quiere en esta fase de su vida.

"Cuando acabe la octava temporada de House –explica– habré protagonizado 180 episodios, que son muchísimos. Estoy orgulloso del trabajo realizado, pero ha habido veces que he estado a punto de volverme loco y habría pagado cualquier cosa por dejarlo". Ahora va a hacerlo, y sin tener que pagar nada.

Fuente: La Vanguardia

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26 de abril de 2018 | 19:02
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