Fito Páez sorprendió a los mendocinos con un explosivo recital en el Bustelo

El músico tocó durante dos horas en el auditorio Ángel Bustelo. Su fuerza sobre el escenario generó una efervescencia atípica en el público que habitualmente lo sigue en Mendoza. Con sólo dos temas de su último disco, centró su repertorio en un repaso de sus grandes obras. Sobre el final, rompió el guión. Mirá las imágenes.

La voz del Negro Olmedo, los mensajes para Fabiana Cantilo, el repaso por los clásicos de Charly García y la fuerza de una banda cada vez más consolidada dieron forma a un magnífico recital de Fito Páez en el auditorio Ángel Bustelo. A lo largo de dos horas exactas, el rosarino interpretó sólo dos temas de su último disco (Confía) y realizó un repaso por las principales obras de su extensa discografía.

A tres años y medio de su última presentación en la Capital (mayo de 2008), el músico salió al escenario minutos después de las 22:30, ante la ansiosa mirada de 2000 personas que colmaron el auditorio. Con el audio del Negro Olmedo de fondo, la mayoría adivinó la primera obra del repertorio: la luz se encendió y el Tema de Piluso hizo saltar de sus butacas a los espectadores que en ningún momento volvieron a sentarse.

Fito cautivó a los mendocinos con 29 canciones.

Ya en su primera interpretación, el artista dio pistas de que sería uno de los mejores recitales que, al menos en la última década, brindó en tierras mendocinas. El ida y vuelta con el público no tardó en llegar y las decenas de jóvenes que dejaron sus lugares para llegar frente al escenario fueron bien recibidos por el músico, algo que, por ejemplo, no ocurrió en recitales anteriores.

Después de romper el hielo con la canción homenaje a Alberto Olmedo, Páez emprendió su camino rumbo al encuentro íntimo con el piano. Antes de sentarse a solas frente al pintoresco instrumento, tocó Confía, de su disco homónimo, y realizó el primer recorrido por su cancionero: Giros, Chico de la tapa, Llueve sobre mojado, Gente sin swing, 11 y 6, Dos días en la vida, La ley de la vida (Confía) y Polaroid de locura ordinaria.

Durante este primer racconto, Páez fue consolidando su vínculo con el público, que respondió como pocas veces lo había hecho en esta provincia. Más allá de la energía que transmitió el artista, la banda del rosarino supo combinar las virtudes de cada uno: la rebeldía de la guitarra de Coqui Debernardi y la destreza de Dizzy, fueron el punto más alto de un grupo cada vez más completo.

El bajo de Eloy Quintana y la guitarra de Coqui Debernardi.

A solas con el piano

"Vamos a ver qué sale", lanzó Páez apenas quedó solo con su colorido compañero. Y vaya si salió. Tras su primer recorrido sobre las siete octavas, el artista dio las señales para desenredar lo que vendría a continuación: un repaso por la obra del músico más influyente de la historia del rock nacional. Con la introducción de Peperina, Fito comenzó un escueto pero contundente homenaje a Charly García.

Un fragmento de Ojos de videotape prosiguió a la canción de Serú Girán, grupo al que Páez volvería para interpretar uno de los temas más trascendente del cuarteto integrado por García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro: Canción de Alicia en el país, una analogía entre la famosa obra literaria y la última dictadura militar.

Fito y un minirecital a solas con el piano.

Aún en soledad, Páez dejó atrás el cancionero de García para seguir navegando en el piano con temas de su autoría: Tus regalos deberían de llegar, Pétalo de sal, Cable a tierra y Carabelas nada fueron la previa de Un vestido y un amor, la única canción del minirecital de piano que el músico interpretó en su totalidad. En menos de una hora, ya estaba justificado el gasto de la entrada, que osciló entre 100 y 200 pesos.

Dedicaciones y un final fuera de guión

Las recientes declaraciones de Fito contra los porteños que votaron por Mauricio Macri parecieron sobrevolar el Bustelo apenas se escuchó la guitarra de El diablo de tu corazón, canción que ensaya una crítica contra la gran ciudad. Más adelante,  en Al lado del camino, improvisó “van a Tribunales y se mean como chicos”, en alusión a la denuncia que cayó sobre él tras aquel episodio.

Circo Beat -con un intermezzo de Tercer Mundo- Brillante sobre el mic,  Naturaleza Sangre y A rodar mi vida contaron con un coro que el artista fogoneó desde el escenario. En Ciudad de pobres corazones, Fito tomó la guitarra y dio lugar al momento más efusivo de la noche, que comenzó con un repaso por las ciudades incluidas en su última gira.

El público siguió todo el recital del pie.

Tras su primera despedida, el artista reapareció en el escenario con un nuevo vestuario y se encaminó hacia el final del espectáculo. Primero se escuchó Dar es dar y el piano de Mariposa tecknicolor parecía anunciar el final (es habitual que el músico cierre sus espectáculos con esta canción, y así lo hizo en sus últimas presentaciones en Mendoza).

Sin embargo, cuando muchos ya comenzaban a abandonar el auditorio, Fito rompió el guión y sorprendió a todos con Es sólo una cuestión de actitud. Era lo que faltaba para confirmar que anoche los mendocinos fueron testigos de un recitar atípico, donde el rosarino pareció disfrutar cada minutos sobre el escenario, y ni siquiera los problemas de sonido parecieron preocuparlo.

La antesala del nuevo disco

"Hasta el próximo disco", se despidió el artista después de 12o minutos sobre el escenario. Su nuevo material, Canciones para aliens, saldrá a la venta el 29 de noviembre, e incluirá temas de artistas de todo el mundo. Su primer corte, Un beso y una flor (Nino Bravo) ya puede escucharse por los canales de internet.

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25 de mayo de 2018 | 07:17
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