¡Que los hay, los hay!

La columna Cosa Seria entra en un campo más allá de lo real. "Por décadas he sido el más escéptico del barrio, y a mucha honra. Nunca me asustaron fantasmas ni bultos que se menean, como diría el viejo criollo. Pero hay veces que hasta el más incrédulo se hace un ovillo y debe rendirse ante las evidencias". Entrá y conocé los fantasmas que complican a los argentinos.

Yo no soy hombre de temerle a los supuestos fenómenos paranormales, psíquicos o como prefieran llamarles a esas manifestaciones del autoengaño en que suelen (solemos) caer los seres humanos. Y me la banco. Por décadas he sido el más escéptico del barrio, y a mucha honra. Nunca me asustaron fantasmas ni bultos que se menean, como diría el viejo criollo. Pero hay veces que hasta el más incrédulo se hace un ovillo y debe rendirse ante las evidencias.

Eso fue lo que me pasó muy recientemente, amigos, y procedo a relatarlo con fina deferencia.
Venía yo notando que había como unas presencias raras, indefinibles, que bogaban por ahí; era como un clima enrarecido, denso, que hacía mucho no percibía. Y como lo último que se me ocurriría es hacerme el psíquicamente perceptivo, opté por preguntarle a quien entiende de estas cosas, ante la imposibilidad de encontrar una explicación racional a tan abrumadora sensación. Fue así que, tragándome miles de prejuicios, concurrí a lo de una chantóloga conocida mía, con quien ya había mantenido álgidas discusiones sobre la validez o no (para mí no, ni a ganchos) de las supuestas ciencias paranormales-psicosensibles-adivinatorias-curratorias.


Pero le caí, nomas. Ella me vio llegar y se olió que yo venía con el caballo cansado a pedirle que me aclare los tantos. No sin comerme antes algunas amables gastadas, le hablé del motivo de mi visita. No pareció sorprenderse, y dijo que ya muchos otros la habían consultado por lo mismo. Sin más, accionó su bola de cristal 5.1 con procesador Pentium de triple núcleo y GPS con gallega, y me develó el motivo de tanta inquietud. No era otra cosa que un descomedido incremento de la actividad de ¡Fantasmas! varios, la mayoría de los cuales estuvieron inactivos mucho tiempo, y ahora se desperezaban y volvían a fantasmear alegremente, asustando cristianos. Y judíos, musulmanes y a todos los que se cruzaran. Es más: en ese preciso momento, dichos entes estaban realizando una especie de conciliábulo entre ellos, el cual pudimos pispiar gracias a la alta capacidad de procesamiento de la bola. Los engendros charlaban animadamente entre sí, y decían cosas como estas:

EL FANTASMA DE LA DEVALUACIÓN: ¡Je je je…! ¡Estoy de vuelta! ¡Por fin! Estaba cansado de tanta inactividad. Para colmo, me fui a Europa en busca de mejores oportunidades, y por ese jodido Euro que tienen todos tampoco había nada que hacer. Pero ésta vuelve a ser un tierra de oportunidades, como en los buenos tiempos…

EL FANTASMA DE LA HIPERINFLACIÓN: Si, lo mismo digo; yo también tenía un embole de padre y señor mío. Pero ahora los índices de precios se mueven en dirección a las nubes, y vuelvo a la acción. Ya era hora.

EL FANTASMA DEL ESTALLIDO SOCIAL: Yo vengo más tranqui…a mí, por ahora, mucho miedo no me tienen, pero con tanto piquete, corte de ruta, manifestaciones que terminan a las patadas y tanto taxista facho que le bate a todos sus pasajeros que se pudre el guiso, no me puedo quejar. Tengo mi target también, y bastante amplio.

EL FANTASMA DEL AUTORITARISMO: Por mi parte, yo estoy chocho. Después de las elecciones seriales de este año y con los resultados puestos, han aparecido varios alucinados que boquean sobre una reforma constitucional para eternizar a los que están, y aunque esos lo nieguen en cinco idiomas, siempre algo queda, como diría el amigo Goebbels. Y ese es mi caldo de cultivo favorito. Con eso, y la inestimable colaboración de algunos “periodistas” que se le tiran a la yugular a todo contrera que exista o esté por existir, estoy hecho. Hago unos picos de rating que reite de Tinelli…

EL FANTASMA DEL DEFAULT: Yo también voy despacito y por las piedras. Estamos viendo como se vienen abajo las economías más sólidas del mundo, y nadie deja de pensar, aunque sea en su fuero más íntimo, que algún perno nos va a caer a nosotros y entonces todo se va a derrumbar como un castillo de naipes. ¡Eso es justo lo que necesito para difundirme! O sea que no puedo decir que soy un “best seller” hoy, pero la vamos llevando muy bien. La memoria de los desastres pasados me alimenta hasta ponerme bien gordito…

EL FANTASMA DE LA DEVALUACIÓN: Y se te ve muy bien, realmente. Bueno, todos lucimos bien, creciendo y ganando espacio. Pero vale preguntarse: ¿Gracias a quien, o quienes?

EL FANTASMA DE LA HIPERINFLACIÓN: Yo creo que la culpa de todo es del gobierno, que con medidas equivocadas ha provocado que aparezcamos otra vez. Mucha soberbia es lo que tiene…

EL FANTASMA DEL ESTALLIDO SOCIAL: No me vas a decir que la oposición no hace lo suyo…a mi me han mentado y deseado tanto, que no puedo si no echarles la culpa y agradecerles al mismo tiempo a todos los anti-K de este país generoso; ¡Yo los quiero muchísimo!

EL FANTASMA DEL AUTORITARISMO: Seguro que sos el único ser de cualquier especie (si es que puede decirse que tenemos existencia) que ama a esa sarta de inoperantes. En realidad yo también debería estar agradecido de ellos, porque me agitaron y agitan hasta que se les acalambra la lengua, pero qué querés…me parecen un montón de nabos patéticos.

EL FANTASMA DEL DEFAULT: Bueno, no seas tan duro, pobres pibes…es cierto que jugaron a “Cuanto peor, mejor”, y no era por ahí, se comieron un garrón, pero…tanto va el cántaro a la fuente que al final se llena; por eso estamos otra vez en circulación. Ya me lo había anticipado mi primo, el rumor de la City; que tuviéramos paciencia, que ya llegaba otra vez nuestra hora…

No pude seguir escuchando más. Fue más fuerte que yo. Le di las muchas gracias a la desmentalista y partí con viento de popa  (no sin abonarle la consulta a un costo igual a tres o cuatro asignaciones universales por hijo) pensando que no hay peor fantasma que el que uno se empeña en ver…aquello de la profecía autocumplida, que le dicen. Pero además, cuando no hay suficiente información bien dada, cualquier cacatúa se siente con la pinta de Carlos Gardel y va por las esquinas graznando profecías de Apocalipsis berretas y debacles de ocasión. Nada que no hayamos visto varias veces ya, pero antes el final estaba cantado, y ahora parece abierto...digo...seguro que podemos hacer algo al respecto.
Hasta el sábado.

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18 de junio de 2018 | 15:29
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