Rosana: “A imposible le sobran dos letras”

La española tiene un nuevo disco que se llama “Buenos días Mundo”, un nuevo desafío en una carrera llena de éxitos. Para hablar de eso, de Mendoza y de porque es cantante, recibió en exclusiva a MDZ. Mirá los videos de parte de esa charla y un saludos exclusivo para los lectores de nuestro diario.

Rosana tiene como apellido Arbelo, aunque sólo lo debe usar en los aeropuertos. Ella es sencillamente Rosana, la dueña de canciones como “El talismán”, “Pa´ti no estoy”, “A fuego lento”, “Siempre de frente”, “Si tu no estas” y otras cuantas docenas más, que la han puesto en un sitial de privilegio en el mundo de la música hispana.

Su origen es las islas Canarias, más precisamente de Lanzarote, un pequeño paraíso para pocos. Y desde allí ha desafiado al mundo con un guitarra y sus letras, y le ha ido muy bien.


“Buenos días Mundo” se llama su nuevo trabajo discográfico y por él llegó una vez más a Argentina. Y en una de esas tardes de difusión, MDZ tuvo la posibilidad de quedarse frente a frente con una mujer encantadora, sencilla, muy alegre y comprometida con la vida, y prometiendo un futuro intercambio de vinos en su próxima visita a Mendoza.

-Supongo que acordás de Mendoza...
-¡Me encantó tu ciudad! El camino desde Buenos Aires hasta allá no tanto pero Mendoza me recibió con viento Zonda, cordillera a pleno y gente magnífica. En ese viaje conduje yo los mil kilómetros y pude ver bien el lugar. Es una ciudad que me encantó, a la que espero volver y que no haya viento…



-¿Te pasa de recordar los lugares adonde vas a tocar? Pregunto esto porque girás por muchísimo países.
-Me acuerdo de muchos aunque a veces no recuerde el nombre. Hay lugares que te dejan recuerdos fuertes. En Mendoza hay cosas que me marcaron: comí muy buena pasta es un lugar maravilloso y la gente fue genial en el concierto.

-¿Y te ha pasado de olvidarte canciones?
-Desde luego… hay algunas que debo llevar escritas. Cuando uno va sumando canciones y no son las que generalmente cantas, se van borrando de la mente.

-Pero imagino que las canciones de este disco nuevo deben estar ahí, intactas…
-Siempre me pasa lo mismo cuando saco un disco: no me planteo la finalidad del mismo. Para mí, los discos se han convertido en la excusa para encontrarme con la gente del mundo. Es lo que siento. Un disco nuevo me permite llegar con un nuevo concierto a un nuevo grupo de gente. Cuando estoy componiendo y no me sale nada, me enfado mucho, porque se que ese proceso se empieza a retrasar. Eso lo he descubierto con el tiempo y es que me gusta hacer canciones para compartirlas del todo.

-¿Y en este “Buenos Días Mundo” qué compartís?
-Este disco es una mezcla de “aquí estoy” con “a imposible le sobran dos letras”. Es un deseo por un mundo que no es el que hay. Es un deseo que espero que se cumpla lo más pronto posible.

-¿De dónde salen estas experiencias?
-Nunca me planteo sobre lo que voy a escribir. Nunca hice (y ojalá no suceda nunca) hacer una canción por oficio. No se decir “voy a hacer una canción sobre esta botella de agua, porque está de moda”. Solamente se sentarme con mucho papel en blanco, mucha tinta y empezar a escribir de manera casi compulsiva. Muchas veces me termino sorprendiendo con algo que he escrito. Llamo a la gente y les pregunto si se han dado cuenta lo que he escrito y es ahí donde veo que a veces llego a lugares inimaginables con mi mente. Siento mucho y pienso poco cuando hago música.

-¿Qué sentís cuando te das cuenta que eso que escribiste, que nació de vos, termina reflejando lo que le puede pasar a cualquiera de nosotros?
-Te das cuenta de manera inmediata. Una canción tiene tantas historias como personas la escuchan. He escuchado historias sobre mis canciones que no son verdaderas, pero no me gusta desmentirlas para no romper el hechizo. Hay algunos que vienen y me dicen si escribí un tema u otro por este o tal motivo y trato de complacer a todos. Para mí, es muy bonito que venga la gente y me quite la canción y se apodere de ella.

-Que la canción sea de la gente…
-Totalmente. Cuando este disco salga a la calle, las canciones dejaron de ser mías para siempre. Ahí empieza a funcionar mi teoría que la canción no se termina hasta que no se comparte. Entonces ahí empiezo a pasarla bien sobre los escenarios.

-Hay una particularidad en tus discos y es que en todos ellos, en la última página del booklet, sale la palabra “Gracias”. ¿A quién?
-Si pusiera a quien, no me entraría en el disco. Tendría que editar un libro junto al disco con los nombres de la gente que en estos quince años ha dedicado buena parte de su energía para estar en mis conciertos, para comprar mis discos, para escuchar mis canciones. Esa gente tiene mi gracias además de mi equipo que conoce mi gratitud porque se lo digo de manera permanente. Mis gracias van para los que escuchan mis canciones, compran una entrada para mi show y compran mis discos.

-¿El agradecimiento viene de la formación familiar?
-Desde luego. En España se usa una frase: “Es de bien nacido ser agradecido”. Eso es básico para mi vida. Con los años se va reafirmando de manera absoluta.

-¿Estás ahora donde hace quince años atrás soñabas que querías estar?
-Yo siempre sueño en directo y vivo así, disfrutando de este momento. Ahora mismo estoy acá, disfrutando de esta nota contigo, sintiendo cada palabra, cada reflexión. Y es porque tengo ganas de estar acá. Nunca me planteo que voy a hacer mañana. Lo único que si me planteo que quiero, de aquí a un mañana, es un mundo mejor. Pero es lo único que deseo a manera futura. Lo lógico es que la gente haga sus planteos hacia el futuro, pero yo –que soy como un perro verde- nunca me lo planteé. Pero no es algo de ahora, es algo que nunca me nació. De hecho no tenía previsto dedicarme a cantar. Mis intenciones eran otras: hacer canciones, que es lo que más me gusta en el mundo. Hice canciones pensando en voces, como por ejemplo “El talismán” que era para que lo cantara Ana Belén y nunca se lo hice llegar por la vergüenza que me daba. Y los que estaban cerca de mí, al ver que mi decisión fallaba, me obligaron a cantar mi canción. Y así nació esta historia. Soy un desastre: nunca me planteo que voy a hacer mañana; ni siquiera se que periodista entrará después de ti.

-Imagino que estos 15 años, vividos de esa manera, te deben haber dejado sensaciones buenas y malas.
-La verdad que si. Hay pequeños milagros. “Siembra sueños y recogerás milagros”. No dudes de esa frase. Y esa es mi historia. Siempre soñando en grande…

-Como será de grande que con tu nuevo disco salís a saludar al mundo…
-Ahí está, esa soy yo. Sin tenerle miedo a nada, salgo a decir: “¡Buenos días Mundo!”.

Walter Gazzo

En Twitter: @wgazzo

Opiniones (1)
27 de mayo de 2018 | 17:47
2
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27 de mayo de 2018 | 17:47
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  1. ¡Qué frase tan inteligeeeeeenteeee... !
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