Pearl Jam ofreció uno demostración contundente de rock

El grupo Pearl Jam ofreció anoche uno de los mejores shows del año en un estadio Unico de La Plata colmado por un público fervoroso que bendijo el fortalecimiento del vinculo entre la banda y la Argentina, y además disfrutó de emotivas casi tres horas de show.

Determinados artistas extranjeros han edificado a lo largo de los años una relación de amor y fidelidad con la Argentina al punto de que la gente les ha concedido su DNI como los Rolling Stones, Los Ramones, AC/DC e Iggy Pop, y a esa lista hay que sumar al notable grupo de rocanrol que es Pearl Jam.

Sin necesidad de usar la promoción o la demagogia al estilo Bono de U2, manteniéndose fieles a una ideología independiente cuasi punk, los Pearl Jam se han ganado el afecto del público argentino a fuerza de grandes canciones, himnos generacionales y notables conciertos.

Este vínculo comenzó a establecerse allá por noviembre de 2005 en el estadio de Ferro, cuando la banda concretó dos conciertos que forjaron una relación intensa con el público argentino.

Anoche, tras tocar 33 temas, los Pearl Jam hicieron encender las luces del estadio para poder observar el estado de excitación, amor y locura en el que dejaron a la gente reunida en el Unico.

Pero la historia comenzó a escribirse dos horas y pico antes, cuando la banda ingresó bajo un griterío infernal y decidió comenzar el show con un tema lento y desgarrador como "Release" de su disco fundacional "Ten" con Eddie Vedder cantando con su tono más grave.

La siguió "Go" del disco "VS", un tema punk, en el que la banda mostró su poderío y la gente enloqueció en un enorme pogo al que le siguió un cover del clásico de Pink Floyd "Interstellar Overdrive", en el que se lucio notablemente Mik McCready, uno de los guitarristas, con un solo incendiario.

La base compuesta por los notables Mat Cameron en batería y Jeff Ament en bajo lució su versatilidad en otro clásico como "Corduroy" del disco "Vitalogy" al que le siguió "Hail Hail" del álbum "No Code".

Ese ida y vuelta musical y emocional, estuvo presente toda la anoche al punto tal que en mitad del show, Vedder dijo "son geniales, da un poquito de miedo verlos gritar y saltar desde acá arriba, pero la próxima vez tocan ustedes".

Curtidos en su larga experiencia en vivo, Vedder le pidió a la gente que se encontraba en el campo cerca del vallado que retrocedieran tres pasos para evitar los apretujamientos, y el proceso se hizo de la forma más simple, porque lo que importaba era la música.

Luego de tocar la hermosa balada "The Fixer" de su último disco "Backspacer" y el medio tempo de "Amongst the waves", la banda arrasó la calma con uno de sus hits iniciáticos "Even Flow" del disco "Ten" de 1991.

El "oh oh oh" de la gente coreando el riff de la canción y acompañando los solos de McCready y del otro guitarrista Stone Gossard generaron otro intercambio de energía ya que el público acabó aplaudido de pie por todos los miembros de la banda.

Detrás siguió la hermosa "Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town" del disco "VS", en la que Vedder y Gossard iniciaron el camino con dos acústicas y luego la banda fue entrando en un océano eléctrico, guiados por la batería de Cameron.

La siguieron la nueva "Unthought Known" que le dio paso a una nueva y enorme ola de pogo y empujones de la mano de "Do the evolution" del disco "Yield", aquella canción ilustrada con un notable video del dibujante de comics Todd McFarlane.

La banda mostró como ha abrevado en aguas del mejor rock norteamericano, aquel de Neil Young, The Band y Tom Petty en la dupla "Wasted Reprise" y "Life Wasted", antes de que McCready elevara la temperatura con el riff inicial de "Jeremy".

El éxito de esta canción llevó a la banda a odiar toda la montaña de fama y la atención mundial que se había formado en torno a ellos, ya que la letra hacía referencia a esos niños que víctimas del maltrato social, un día enloquecen en el colegio y matan a compañeros y maestros.

Vedder abrió con un acústica la primer tanda de bises y acompañado por el Hammond del tecladista Boom Gaspar con "Just Breathe" al que le siguió la preciosa "Garden", donde McCready volvió a mostrar su buen gusto a la hora de elegir los acordes de un solo.

Luego la siguió la preciosa "Last Kiss" con todo el estadio aplaudiendo, al punto tal que la banda arremetió detrás con el punk "Supersonic" desde el que Vedder aprovechó para contar sus recuerdos de Los Ramones en su visita en la despedida del grupo punk neoyorquino allá por 1996 en el estadio de River.

La segunda tanda de bises estuvo cargada de emociones con altos picos de la mano de "Mother", el clásico de Pink Floyd, incluido en el disco "The Wall", que la banda interpretó en una versión más rockera y casi sin aire "floydiano" y la emoción no cedió cuando la banda arremetió con uno de los clásicos más amados por la gente como "Black".

Sin darle paz a los fans, el grupo de Seattle descorchó otra canción del iniciático "Ten", "Why go" que también fue muy festejado, al igual que la hermosa balada "Better Man", del disco "Vitalogy".

El hitazo "Alive" le permitió al público demostrar que todavía tenía piernas y ánimo para saltar y poguear y llevó nuevamente a Veder a pedir que encendieran las luces del estadio para poder recibir la energía de lo que sucedía abajo del escenario.

Por eso la versión de "Rockin in the free world", recuerdo de "Mirror Ball", el disco que el grupo grabó como banda de apoyo de Neil Young y la hermosa "Yellow Ledbetter" fueron nuevamente el marco para una despedida jubilosa y fraternal, entre hermanos que acababan de firmar un pacto para siempre a sangre y rocanrol.

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27 de abril de 2018 | 01:15
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