Un auténtico "rocker" desató una fiesta beatle en Buenos Aires

Ringo Starr pisó en la noche del lunes, por primera vez en sus 71 años de vida, un escenario argentino para brindar, junto a una selección mundial de músicos, una fiesta de rock and roll que colmó las expectativas de un público enfervorizado y heterogéneo.

Tal vez el mejor elogio que se pueda decir de Ringo es que es un "rocker", término bastante manipulado en las últimas décadas pero que define a aquel que, con más o menos dosis de talento, entrega su arte con sinceridad y emoción, y es capaz de hacer delirar a todo un estadio como el Luna Park porteño porque él mismo está disfrutando de ese momento único.

El hombre que llegó a The Beatles en 1962 para reemplazar a Pete Best en la batería realizó anoche el primero de los dos shows previstos en la Argentina -el segundo es esta noche también en el Palacio de los Deportes-, en una gira que lo llevó a México, Brasil y Chile.

Pero el atractivo del show no radicó sólo en ver en acción a este carismático showman, sino también apreciar la riqueza técnica de su grupo All Starr Band, en el que descollan músicos de prolongada trayectoria, tanto en carrera solista como en históricos grupos.

El espectáculo que presenta tiene carácter integral, ya que Ringo (Richard Starkey, según la documentación personal británica) le brinda a sus compañeros generosos tramos del show para que interpreten viejos éxitos personales.

Y en este "planeta Starr" todo es posible, por fortuna: conviven el rockabilly de "Honey don`t" junto al pop inocente y cadencioso de "Hang on sloopy" y el rock progresivo de "Frankenstein", tan cercano a la lírica de Emerson, Lake and Palmer.

Apenas cinco minutos pasadas las 21, un Ringo Starr vestido de negro, con gafas oscuras y permanente sonrisa entró corriendo al escenario y dio comienzo a la fiesta con "It don`t come easy", hit de aquel viejo vinilo simple que lanzó en 1971 en sus primeros pasos como solista.

No hizo falta mucho más para que miles de fans que iban de los 30 a los 60 años lo alentaran con un "olé, olé, olé, Ringooo, Ringooo", saludo que el baterista del cuarteto más famoso agradeció y acompañó con su propia voz y percusión.

"Honey don`t", todo un himno de fines de los 50 del legendario Carl Perkins, empezó a mostrar algunas "delicadezas" del talentoso Edgar Winter (teclados y saxo) y del guitarrista Rick Derringer, quien enseguida iba a quedar a cargo del show para recrear "Hang on sloopy", tema que grabó con su grupo The McCoys y desplazó de los charts de venta nada menos que a "Yesterday".

La irrupción de Derringer iba a continuar con presentaciones de cada uno de los All Starr. Así fue como Winter, Richard Page (bajo), Wally Palmer (guitarra y armónica) y Gary Wright (teclados) asumieron en distintos momentos la voz cantante, con el apoyo incondicional de Gregg Bissonette (batería) y Marc Rivera (saxo y percusión).

Cuando el concierto llegaba a su primera media hora Ringo rescató del arcón de los recuerdos la primera gema de los de Liverpool: "I wanna be your man", con la que arrancó ovaciones y alguna lágrima.

Luego iban a llegar "Act Naturally" (del viejo long play "Help", de 1965) y "Boys" (de "Please, please me", de 1963, el primer disco larga duración del cuarteto en el que Ringo se estrenó como cantante).

Pero no sólo las canciones de la banda más popular de la historia de la música arrancaron aclamaciones: en el medio, el segundo Beatle que visita la Argentina interpretó varios de sus éxitos solistas, como "Photograph", "Choose love" y "Back of boogaloo", mientras Page se lucía con "Broken wings" (de su ex banda Mr. Mister) y Winter con "Frankenstein".

"Yellow submarine", con ornamentación de globos amarillos y mucha alegría colectiva, constituyó uno de los puntos más altos del concierto junto con el imprescindible cierre de "With a little help from my friends", al que se agregó una estrofa de "Give peace a chance", de John Lennon, con signo de la paz en la escenografía incluido.

Una hora y 50 minutos bastaron para que ese hombre, que a pesar de sus 71 años saltó y bailó en buen parte del show, se llevara una merecida ovación de miles de fans que vibraron con esas viejas joyas musicales y lo despidieran como lo que es, un "rocker".

 

 

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24 de mayo de 2018 | 00:28
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