Crisis del euro: la cumbre decisiva

El acuerdo de hoy, en fin, debería tener tres patas: la suspensión de pagos ordenada de Grecia, la recapitalización de los bancos y el diseño del nuevo fondo de rescate, el parteaguas que debería acabar con los problemas en los mercados de deuda de los países con problemas. Pero el consenso no parece cercano entre los países que forman la Unión Europea.

Los mercados relativamente tranquilos a mediodía y la canciller alemana, Angela Merkel, en el Bundestag (el parlamento germano), tratando de sacar adelante lo que por la tarde se discutirá en Bruselas: he ahí los signos vitales de los mandarines del euro -Alemania y los mercados, y puede que no precisamente por ese orden- horas antes de una cumbre que se adivina crucial. Esa frase -una cumbre que se adivina crucial- se repite insistentemente desde hace ya casi dos años, desde que el incendio fiscal griego empezó a extenderse por toda Europa.

Ante la tentación del 'esta vez es diferente', un dato: se trata de la segunda cumbre de alto nivel en solo cuatro días, con el agravante de que lo máximo a lo que puede aspirarse hoy es a alcanzar un acuerdo político para después cerrar los aspectos más técnicos (y el diablo está siempre en esos tecnicismos que antes se llamaban letra pequeña) en un Ecofín con los ministros de Finanzas que ni siquiera está en la agenda todavía.

Según adelanta hoy el diario El País, el acuerdo de hoy, en fin, debería tener tres patas: la suspensión de pagos ordenada de Grecia, la recapitalización de los bancos y el diseño del nuevo fondo de rescate, el parteaguas que debería acabar con los problemas en los mercados de deuda de los países con problemas. Pero el consenso no parece cercano en muchos de esos aspectos.

Todo eso, además, en medio del embrollo político que causan las diferencias con Reino Unido, el runrún que llega de Roma con un Silvio Berlusconi que aparecerá en Bruselas con un documento de 15 páginas con difusas promesas de ajustes y reformas, y el ruido de sables entre una Francia cuya debilidad económica lleva aparejada un menor peso en las decisiones importantes y una Alemania que se sabe más fuerte que nunca y ha cambiado las reglas del juego con esa precumbre en el Bundestag, que ejerce una suerte de censura previa sobre la reunión de los 17 Jefes de Estado y de Gobierno en una mole de hormigón propiedad de la Comisión Europea justo al lado de la plaza Schumann.

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19 de febrero de 2018 | 16:37
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