Con la inflación, el Estado te está metiendo la mano en el bolsillo

Al Gobierno le resulta beneficioso tener una tasa de inflación real tan alta, porque, sin hacer esfuerzos, esto le ayuda a licuar el peso de la deuda y los salarios públicos sobre el total de sus gastos corrientes, aunque el que pierda con esto seas vos. En esta nota te contamos cómo.

La inflación se ha vuelto un problema demasiado grande como para que pase inadvertido. Lo sabe el Gobierno cuando se empeña en presionar para fijar acuerdos de precios, cuando lanza carne, pollos y bienes de naturaleza variada “para todos” a valores mucho más bajos que los de mercado y cuando juega de árbitro en las negociaciones salariales. Pero, desde el Estado, ¿por qué no se hace nada para combatirla, teniendo en cuenta el efecto distorsivo que tiene sobre la economía, la inversión y el bolsillo de los argentinos? La respuesta es simple: porque la inflación le sirve y le ayuda al Gobierno en dos de los frentes que históricamente más problemas les trajo a las cuentas del Estado: salarios y deuda pública.

No por nada, la Argentina "es el segundo país en el mundo con más Inflación”, después de que un estudio de la consultora Economía & Regiones ubicara ese índice el mes pasado en el 24,1% interanual (sólo la supera Venezuela).



La inflación le sirve al Estado para licuar el propio peso de su deuda pública sin tener que pagar por ella. El proceso de “desendeudamiento” en marcha consiste simplemente en renovar vencimientos de deuda con la emisión de nuevos títulos (en su mayoría, letras del Tesoro Nacional) que adquieren organismos del propio Estado, como Anses, Pami, Lotería Nacional o el propio Banco Central. La clave está en que los nuevos títulos pagan tasas de interés anual del 4,5% al 5%, lo que hace, en un contexto de inflación anual en torno al 24,1%, que el peso real de la deuda se diluya en el tiempo.

Por eso, el Tesoro Nacional ya tomó en lo que va del año $26.465 millones de organismos públicos, computando la emisión de letras y los créditos del Banco Nación para financiar obligaciones en el marco de una polémica estrategia oficial, que viene siendo cuestionada por la oposición. Es que mientras el Estado gana, porque el peso relativo de la deuda baja, el que pierde es el que compra los títulos, en este caso, la Anses o el Banco Central, porque acepta que se licúe el poder de su dinero. En estos casos, el ahorro futuro de los jubilados o las reservas que garantiza el poder y respaldo de la moneda.

Más cerca de tu bolsillo
Lo mismo ocurre con los salarios de todos y cada uno de los empleados públicos nacionales y provinciales, generando una fuerte diferenciación entre trabajadores del sector privado (formales e informales) con los del Estado.

Detrás de la dinámica totalizadora de los indicadores de consumo privado (se mete a todos en la misma bolsa), merece la pena detenerse a analizar lo sucedido en materia de sueldos. De acuerdo al último informe de la consultora Deloitte en base al Índice de Salarios publicado por el Indec, la recuperación en términos de poder adquisitivo (deflactados por el IPC no oficial) ha sido de +1,2% en los primeros siete meses del año respecto del mismo período de 2010 (vs +1,6% interanual en los mismos meses del año pasado).



Sin embargo, como viene sucediendo desde hace un tiempo, la situación no es la misma para todos los trabajadores. Los que se encuentran empleados en el sector privado registrado (poder sindical mediante) han sido los más beneficiados, con un crecimiento interanual de sus salarios reales (descontado el efecto de la inflación) del +3,7% en el período enero-11/julio-11, mientras que los más perjudicados han sido los pertenecientes al sector público, con una contracción real de sus ingresos de -5,9%. En tanto, los trabajadores “en negro” (aquellos empleados en el sector privado no registrado) han mostrado mejoras de +2,3%.

Esto indica que, en materia salarial, todos los empleados del sector público están en peores condiciones que los que trabajan, incluso en negro, porque están ganando menos que hace un año. Y, otra vez, esto es consecuencia de una decisión premeditada.

Al mantener tasas de inflación muy por encima de las que el Estado acepta subir los salarios de sus empleados, lo que se hace es licuar el peso relativo que tiene estos sueldos sobre el total de sus gastos corrientes. Vos, si sos empleado público, ganas cada vez menos en términos reales (descontada la inflación real), mientras que el Estado cobra más vía impuestos que sí se ajustan por inflación como el IVA, Ganancias, Impuesto al Cheque y hasta Ingresos Brutos en el caso de la provincia.

Y lo mismo ocurre con las asignaciones familiares, el pago de ganancias y la Asignación Universal por Hijo, que se licuan en su poder de compra por efecto de la inflación.

Por Federico Manrique

fmanrique@mdzol.com

En twitter: Fede_Manrique

Opiniones (2)
24 de febrero de 2018 | 08:21
3
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24 de febrero de 2018 | 08:21
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  1. MUY BUENO ¡¡, ESTÁ CLARISIMO DESDE EL TÍTULO . EL GOBIERNO NOS ROBA TODOS LOS DIAS CON UNA DE LAS INFLACIONES MAS ALTA DEL MUNDO, OCUPAMOS EL SEGUNDO LUGAR . UN TRISTE PRIVILEGIO.
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  2. La otra mitad le sigue votando a este sistema de gobierno, por miedo a perder lo que tienen, vagancia para salir a trabajar, o comodidad porque ya se acostumbraron a vivir con esto.
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