Gondwana recuperó el “power” que The Wailers no mostró

El Bob Marley Day completó su segunda edición con una noche cargada de ritmos afros y de blues. Los jamaiquinos The Wailers y los chilenos de Gondwana fueron el cierre de un festival en el que también brillaron Kameleba y Parió La Choca.

Con la presencia de cuatro bandas se completó con éxito la segunda edición del Bob Marley Day en El Santo disco. Casi 5 mil personas disfrutaron de los acordes melodiosos de una noche a puro reggae. El único dato negativo fue la poca voluntad de los controles para facilitarle el trabajo a la prensa.

Un tentempié de alto voltaje (medianoche)

Los encargados de abrir escenario fueron los maipucinos de Parió La Choca. Con la experiencia de PP Cambría y el ya conocido desempeño de los músicos de la banda, el ingreso al recinto se hizo agradable. No había mucho público al momento del primer tema de los mendocinos ya que eran casi las doce de la noche.

La segunda explosión de sonidos la entregó Kameleba. El León de Villa Mercedes abrió su abanico de matices y mostró contundencia. Un recorrido por su último disco "Vibra sound" sirvió para prepararle el terreno a Gondwana. Un show largo y poderoso fue la carta de esta banda puntana que ya no es sorpresa.

Gondwana volvió a ser Gondwana (primera madrugada, 2 AM)

La agrupación chilena liderada por Keno Valenzuela y I-Locks Labbé recuperó la potencia que había perdido tras la salida de Quique Neira. Su anterior cantante Maxi Vargas nunca logró darle la potencia necesaria para trasmitir esa energía desde las tablas.

Anoche y por primera vez en la provincia la banda trasandina se presentó con su nueva voz, Mc Jona, un cantante aplomado y temperamental que rescató la mística de la banda chilena.

Un recorrido intenso por lo mejor de los últimos disco ametralló a los presentes: Antonia, Armonía de amor, Libros sagrados, Mi princesa, Sentimiento original y el clásico Verde amarillo y rojo que pusieron a saltar a las casi cinco mil almas.

Un set de más de una veintena de canciones y casi dos horas de duración entregó muy arriba una velada que tuvo su broche de oro con un cover power de “Could you be love".

Equilibrio, potencia y solvencia para una banda que volvió a ser, recuperó el ingrediente que había perdido y encara la grabación de un nuevo disco en una recta que le augura un futuro promisorio.

The Wailers y un set liviano en un escenario caliente (casi 4 AM)

El reloj marcaba las 3.45  y de a uno se posaban en el escenario los integrantes de la ex banda de Bob Marley. La gente había quedando a los saltos con la potencia  y el ritmo de Gondwana, pero The Wailers los calmó.

La falta de respeto de probar los equipos cinco minutos antes de tocar no cayó bien entre los seguidores, aunque decidieron escuchar los primeros acordes.

Un amplax de ritmos bien combinados bastó para controlar a los mismos que media hora atrás querían llegar al techo. Cada tanto y para no perder el control de la velada la banda jamaiquina soltaba los clásicos “Could you be love” y “One Love”.

Como es ya una costumbre en los shows de la banda la primera parte es más bien tranquila y en la segunda parte llega la aceleración. Músicos ultra profesionales y buenos arreglos condimentaron el repaso de la banda tributo a su ex líder.

Con la mística de siempre y con el fantasma de Bob, dando vueltas pasaron los Wailers. Tal vez haber puesto adelante una banda con la nueva potencia de Gondwana no les jugó una buena pasada a los jamaiquinos.

Sólo 45 minutos de concierto para una banda que subestimó su presentación, no trajo los vientos y no demostró demasiado arriba del escenario a nmo ser la presencia de las coristas.

La incómoda tarea de cubrir el recital

Pese a las buenas intenciones del encargado de prensa fue bastante incómodo cubrir periodísticamente el Bob Marley Day en El Santo. El lugar destinado al periodismo estaba ocupado por conocidos del lugar y no por quienes fueron a trabajar.

Los periodistas de los distintos medios terminaron sentados en las escaleras del lugar tras casi cuatro horas de concierto. Una falta de consideración poco común en este tipo de espectáculos.

Lo más llamativo de todo fue el motivo que esgrimió el hombre de seguridad que reclamaba una credencial del evento para poder ingresar al sector de prensa. Hasta allí todo normal, pero lo curioso era que no habían ni pulseras ni acrílicos entregados por la organización para distinguir a los periodistas.

El hombre de seguridad no aceptó excusas y se refugió en el ya clásico: "Sólo recibo órdenes”.

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24 de junio de 2018 | 04:55
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