Martha Rosemberg, la mujer que sangra a través de supuestos estigmas de Jesús

Hace unos años apareció esta mujer, mostrando los estigmas sangrantes de Jesús en sus manos y sus pies. Muchas personas viajan desde todo el país a visitarla de manera incesante, creyendo que tiene poderes curativos. ¿Es un milagro o un fraude? MDZ investiga y te lo cuenta.

La historia de Martha Rosemberg es asombrosa: se trata de una mujer que asegura tener los estigmas de Jesús en sus manos y pies desde hace años a pesar de profesar la religión judía. Todo empezó en el año 2001, cuando la mujer compró una lámina con la imagen de Jesucristo que al poco tiempo comenzó a llorar sangre.

“Ahí comenzó todo”, sostuvo Rosemberg, quien asegura que la imagen dejó de llorar, pero que luego fue ella la protagonista del milagro. La historia siguió a través de los años y hoy su hogar se ha transformado en un peregrinar permanente de creyentes de todos lugares del país.

Sin embargo, las dudas sobre su supuesta capacidad milagrosa han sido puestas sobre el tapete desde hace años. Es una historia que este cronista bien puede contar en primera persona, por haberlo investigado oportunamente.


El principio fue el verbo

“Otra vez sopa”. Esas tres palabras fueron las únicas que atiné a decir cuando escuché del otro lado de la línea a la gente de un programa de Canal 2 de Buenos Aires asegurándome que había una mujer que ostentaba estigmas en sus manos y pies. Su nombre era Martha Rosemberg.

Los colegas del programa televisivo me habían convocado como escéptico que soy a efectos de que ayudara a poner a prueba los dichos de la mujer.

Yo tenía en mi haber algunos datos ya develados sobre Rosemberg y varias preguntas en mi cabeza. Los demostrados –malos- antecedentes de la “estigmatizada” eran varios:

-Había sido señalada por sus propios familiares de provocarse ella misma sus estigmas.

-Era actriz y estaba inscripta en la Asociación Argentina de Actores.

-En el año 2001 había asegurado poseer un cuadro de Jesús que supuestamente sangraba.

-Yo mismo había desafiado a Martha a principios de 2003 a someterse a un exhaustivo análisis que ella no aceptó.

Por otro lado, tenía en mi cabeza la idea de indagar sobre una docena de cuestiones que surgían imprescindibles para probar si las afirmaciones de esta mujer podían tener algún sustento.

Cuando finalmente estuve en el programa de Canal 2, expliqué algo esencial: “toda vez que hay un efecto que la mano del hombre puede reproducir, es menester desconfiar”. No negar, sólo desconfiar.

Ya lo había dicho un gran filósofo: “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. No es poco.

Antes de que pudiera terminar mi cortísima exposición sobre el tema, apareció en pantalla un tal Fabio, quien era, según sus propias palabras, colaborador de Martha Rosemberg. Obviamente, esta última no se animaba a hacer frente a las cámaras.

Como era de esperar, la producción del programa había enviado una cronista a la casa de la “estigmatizada” a efectos de registrar el “milagro” en vivo y poder hablar con ella, lo cual –lamentablemente- no se pudo lograr.

No obstante ello, Fabio, el colaborador de Martha, intentó explicar cómo habían aparecido las manchas con “cara de Jesús” mientras mostraba cómo una de ellas lloraba lágrimas de sangre.

Luego de algunas preguntas inconducentes por parte del conductor del programa, me permití mostrar un poco de mi escepticismo ante Fabio. Le pregunté entonces si creía que la imagen que nos estaba mostrando no podía ser reproducida por la mano artesanal de cualquier persona.

Ante su rotunda negativa, lo desafié a hacer yo mismo –y cuando él quisiera- la imitación de la "figura divina”, lo cual hizo que se pusiera a la defensiva. Fabio comenzó a hacer lo que hacen todos los chantas en estos casos: a hablar de la “fe, de que no hay que probar los milagros”, etc.

En seguida lo indagué acerca de la posibilidad de que hubiera algún registro fílmico del tema. "Si las figuras en la pared se van formando de a poco, me imagino que debe haber alguien que se haya tomado la molestia de filmarlo", aseguré en seguida.

Fui más lejos aún, le pregunté si no había grabaciones de los momentos en que Martha Rosemberg comenzaba a sangrar a través de sus estigmas.

Si bien en un principio Fabio aseguró que “algo de eso” se había filmado, pronto se echó atrás. Fue después de que lo desafié a que mostrara dicho material.

El tiempo -al igual que la paciencia de Fabio- se acabó de golpe y no pudimos seguir desenmascarando el fraude, pero me apuré entonces a aclarar algo que no se había dicho aún: Martha Rosemberg seguía "aceptando" colaboraciones monetarias de aquellas personas que la iban a visitar.

No era poco. El verdadero negocio de este tipo de personas es justamente ese: lucrar con la fe.

Finalmente, le pedí que aceptara llevar adelante una prueba a través de método científico sobre las heridas de la mujer. “Cuando ella quiera y donde ella quiera, no hay problema”, sostuve.

Fabio tartamudeó y se negó a hacer la evaluación de marras. Mientras terminaba de balbucear algo que nunca se llegó a entender, se cortó la comunicación y jamás pudo volver a reestablecerse.

Fue el final de las apariciones de Martha Rosemberg… hasta hoy al menos, ya que en las últimas horas ha vuelto a las andadas.

Por lo visto, hay gente que nunca aprende...
Opiniones (1)
16 de agosto de 2018 | 17:06
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16 de agosto de 2018 | 17:06
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  1. naaaaaaa!!!! esa mujer está enferma y se autoflagela como en la edad media..cienica creo en la ciencia,
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