Lanzan las primeras bolsas biodegradables de Cuyo

Tienen un aditivo orgánico que convierte las bolsas plásticas en biodegradables y son fabricadas en Mendoza por La Primera de Cuyo, una reconocida empresa con 50 años de experiencia en la fabricación de envases flexibles. El aditivo sólo comienza a funcionar en un ambiente de microbios activos como, por ejemplo, los basurales o bien en un biodigestor. Su función es transformar el plástico en humus inerte, metano y dióxido de carbono.

Unas 70 personas asistieron al lanzamiento en Mendoza de las bolsas plásticas biodegradables. La empresa responsable de este nuevo producto es La Primera de Cuyo, con una trayectoria de más de 50 años en el mercado de envases flexibles.

Juan Carlos Retamales, dueño de La Primera de Cuyo,
presentó las nuevas bolsas biodegradables.

La presentación estuvo a cargo de Fernando Retamales, gerente de producción de la firma, quien explicó las características de este aditivo orgánico que convierte las bolsas plásticas en biodegradables. Entre otros detalles, se establecieron las diferencias con los materiales oxo, hidro y fotodegradables y se resaltaron las cualidades de este novedoso producto.

Retamales aclaró que se puede agregar Eco-One (así el nombre de esta sustancia de origen estadounidense) al polietileno de alta y baja densidad, así como también al polipropileno. Se comentó que los envases biodegradables presentan buen brillo, buena resistencia y buena transparencia y para constatar estos aspectos, todos los presentes recibieron una bolsa fabricada con el agregado de este compuesto orgánico, y que no difiere en su aspecto y condiciones de uso a una bolsa plástica tradicional. Un detalle no menor que se mencionó durante la presentación es que estos nuevos envases pueden ser reciclados, pueden ser usados en contacto con los alimentos y se encuentran validados por las normas ISO 15985 y ASTM D5511.

Sin dudas, la principal ventaja del material recientemente presentado en Mendoza es que reduce considerablemente los tiempos de degradación de los envases de polietileno. Es interesante agregar que este innovador aditivo sólo comienza a funcionar en un ambiente de microbios activos como, por ejemplo, los basurales o bien en un biodigestor. Su función, entonces, es transformar el plástico en humus inerte, metano y dióxido de carbono, en un período de entre 1 y 5 años. En síntesis, con esta innovación se suma la posibilidad de generar energía limpia, también conocida como biogás.

Para ejemplificar este posible uso, durante la presentación se proyectó un video que muestra la utilización de biodigestores en un pueblito de Entre Ríos (Argentina) y que, a partir de residuos orgánicos, se abastecen de luz eléctrica y gas.

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22 de mayo de 2018 | 03:58
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