Polémica en puerta: Roxana Carabajal criticó a Los Nocheros y Soledad

La cantora santiagueña, una de las voces femeninas más reconocidas del folclore nacional, resaltó la escuela creada por su padre, Carlos, y MPA (Músicos Populares Argentinos), que integraba su tío Peteco, y criticó a Los Nocheros y a Soledad que sólo “sumaron a lo masivo” y no aportaron nada al género.

“He tenido dos escuelas que para mi fueron fundamentales. Primero la de mi padre, que me enseño desde lo más básico, como la palabra y el sonido de mi tierra, y después la de Peteco, que es la innovadora y hasta transgresora. En el folclore, con MPA, el `Chango` y los demás, han transgredido la música folclórica en el buen decir”, contó Roxana en un entrevista con Télam.

La morocha resaltó que “no hacían nada desde la fórmula, como a veces les pasa a otros que por ahí ven la veta y dicen esto puede vender. Eso es lo opuesto a como nosotros sentimos y vivimos la chacarera”.

“Yo tengo la experiencia de Peteco, porque nosotros tomamos como ejemplo cómo el ha ido creciendo de a poco, porque a él le ha costado ser quién es”, aclaró Roxana.

Asimismo remarcó: “La más grande de todas, Mercedes Sosa, triunfo primero afuera, porque nadie le daba bola acá, y cuando volvió, casi a los 50 años, lo hizo con un nombre propio y llenando teatros”.

“Recuerdo eso como algo histórico. Nuestro país tiene esa tendencia a no reconocer a los grandes, pero a los de verdad, o a no valorarlos en su justa medida”, criticó sin dejar de reprochar que “si reconoce a los fenómenos, cuando surge uno todos se vuelven locos, pero eso pasa porque pega un tema y después nada”.

Roxana acentuó que “los verdaderos grandes del folclore fueron MPA, que lograron lo que es el género hoy, no los fenómenos como Soledad o Los Nocheros, que sumaron a lo masivo pero no fueron quienes crearon el nuevo folclore, a pesar de que muchos lo creen”.

“Después abandonan el género porque encuentran la fórmula y dicen: 'con esto se vende más'. Por eso creo que el santiagueño, como se mantiene con esa esencia de que no ambicionamos tener el gran éxito o la gran fama queremos seguir como estamos que estamos bien”, concluyó.

Respecto del título de su último trabajo, Roxana contó que “Mujer santiagueña lo había sugerido Peteco para el disco anterior, pero a mi no me decía mucho. Es un título fuerte, que tiene una connotación muy grande, tenia que ponérselo al disco que yo lograra hacer desde Santiago del Estero, y éste tiene una producción musical y artística íntegramente santiagueña, con autores, poetas y músicos, me parecía que el título iba bien”.

Asimismo resaltó: “Hablo más de Santiago en cada una de las canciones que en los otros discos. Me parece que me comprometo cada vez mas con las cosas en la medida que voy madurando como cantora, como compositora, ya que en este disco hay cinco temas míos, y la verdad que fue toda una responsabilidad lograrlo”.

Este es el cuarto trabajo de estudio de Roxana después de “Astilla” (2000), “Fe” (2001) y “Amor, Sangre y Silencio” (2005), “un disco digno, que es lo que más me importaba, mas allá del sonido y de la producción, con temas elegidos por mí, que me da placer cantar y con un alto vuelo poético”.

“Los cantores sabemos muy bien que un disco es un documento para toda la vida, que nosotros partimos de este mundo pero la música queda para nuevas generaciones, para los que quieran seguir escuchando folclore o como nosotros le decimos la música santiagueña”, explicó.

La producción muestra un crecimiento de Roxana como autora, con canciones como “Después del despertar”, “Donde debo estar”, “Hermandad” o “Donde él me espera” dedicado a la memoria de su padre Carlos, considerado “el padre de la chacarera”.

“Es algo que quería empezar a experimentar y me cuesta. A diferencia de mis otros parientes no me surge espontáneamente una composición, por ahí Peteco esta bajo un árbol tocando la guitarra, ve un pajarito y te hace una poesía. Yo creo que eso es un don”, contó Carabajal.

Guitarra en mano y con “mucha garra, empeño y ganas” de siempre, la morocha escribió su primer tema, “Sangre y Silencio”, en memoria de Leyla Nazar (19) y Patricia Villalba (25), víctimas de lo que en los medios se conoció como el Doble Crimen de La Dársena.

“La primera vez que experimente la composición fue a partir del dolor, de lo peor que le puede pasar a una madre que es perder una hija. Ahí surgió la canción que le hice a Olga Villalba (mamá de Patricia), una Madre del Dolor en Santiago”, detalló sobre el caso que tomó estado público el 6 de febrero de 2003.

Con un sentimiento similar escribió el tema a su padre fallecido el 24 de agosto de 2006: “la canción que yo le hice me nació como me nacen la mayoría de las cosas, desde el profundo dolor de su perdida”.

Opiniones (0)
15 de agosto de 2018 | 08:28
1
ERROR
15 de agosto de 2018 | 08:28
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"