Tres razones para invertir en el vino, según Fiducia Capital Group

Por qué Argentina
Argentina es uno de los principales “players” del mercado vitivinícola mundial -ocupa el 5to lugar como productor y el 6to lugar en cuanto a consumo per cápita en el mundo. Ubicado en la más privilegiada zona vitivinícola de la Argentina -Lujan de Cuyo, Mendoza- D.O.C. e internacionalmente conocida como la “tierra del Malbec”. La provincia fue seleccionada como una de las “Great Wine Capitals”, y como “Wine Region of the Year” en diciembre de 2008, según Wine Enthusiast Magazine® y desde entonces ha desarrollado un plan estratégico para la industria del vino con miras al año 2025, con el objetivo de alinear todas sus ventajas competitivas.

El terroir de Mendoza
De la combinación del suelo, el clima, la adaptabilidad de las cepas y la idiosincrasia del hombre surge un terroir de calidad excepcional. La vid es un cultivo de zonas templadas y secas, que también necesita de bajas temperaturas para ofrecerse de manera plena. Mientras las altas temperaturas provocan una rápida maduración de las uvas con baja acidez, las bajas temperaturas, en cambio, logran los efectos contrarios en el vino: bajo tenor alcohólico y alta acidez. Un vino de calidad necesita un equilibrio de ambos.

Dentro de las regiones bendecidas para la producción del vino, los mejores viñedos se localizan en los lugares más frescos, lo que en Mendoza se logra por sobre los 900 m sobre el nivel del mar.

Estas características confluyen en Alto Agrelo, en Luján de Cuyo, Mendoza, zona donde se asienta, al pie de la cordillera, Santa María de los Andes. Con más de 300 días de sol al año, noches frescas, la amplitud térmica que alcanza los 15º, resulta ideal para lograr las características organolépticas de un vino de alta gama.

Otro factor importante son los suelos. Los fértiles y profundos provocan gran crecimiento vegetativo de la vid (demasiado vigor). Los suelos franco arenosos, como aquellos sobre los que se asienta Santa María de los Andes, encuentran en cambio un buen balance ya que al ser pobres, inclinados y poco profundos, el vigor se regula naturalmente. Esto es óptimo para el cultivo de la vid.

Negocio del vino
Como concepto general sobre el negocio de venta de uvas, se puede decir que una hectárea de
Malbec de alta densidad y baja producción podría producir unos 10.000.- kg por hectárea.

Durante la vendimia del año 2010 se llegó a pagar más de tres pesos por kg de uva de alta
calidad enológica. Si tenemos en cuenta que el costo total anual promedio de operar un viñedo en Santa María de Los Andes con la calidad buscada puede rondar los USD 6.000.- por hectárea
(dependiendo de las labores solicitadas por el propietario), el margen podría ser de un 50%.
Con respecto al negocio del vino en sí, las respuestas son variadas y esto se debe a la necesidad de definir el producto buscado para poder determinar su costo.

Sólo a modo de ejemplo, una barrica de roble, que tiene una capacidad de 225 litros (es decir, de 300 botellas de 750 cm3), puede costar unos U$S800, y en algunos casos las bodegas
amortizan todo este costo en la primer partida de vino que pasa por ellas (con lo que el costo por botella quedaría en U$S2,67), en tanto que otras las utilizan hasta 3 y 4 veces (costo de U$S0,67 por botella).

Al mismo tiempo, el vino puede estar en una barrica desde nada, hasta 2 y más años, con el
consecuente costo financiero que esto implica. Dado que la idea de Santa María de Los Andes es
que cada propietario pueda definir su propio estilo, las posibilidades serán de hecho muy diversas y los costos para cada vino también lo serán.

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21 de junio de 2018 | 10:30
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