¿Adiós a la OPEP? Las Américas, capital mundial de la energía

Amy Myers Jaffe escribe un gran informe para el Foreign Policy sobre el futuro de la energía. Ubica a las Américas como un centro estratégico a nivel mundial. En la década de 2020, la capital de la energía se habrá desplazado muy probablemente hacia el hemisferio occidental, donde estaba antes del ascenso de megasuministradores de Oriente Medio como Arabia Saudí y Kuwait, en los años 60. ¿Será cierto? ¿Somos conscientes de que esto pueda llegar a ser así?

Durante medio siglo, el centro de gravedad mundial del suministro de energía ha sido Oriente Medio. Este hecho ha tenido enormes consecuencias para el mundo en el que vivimos y esto está a punto de cambiar.

En la década de 2020, la capital de la energía se habrá desplazado muy probablemente hacia el hemisferio occidental, donde estaba antes del ascenso de megasuministradores de Oriente Medio como Arabia Saudí y Kuwait, en los años 60. Las causas de este cambio son en parte tecnológicas y en parte políticas. Los geólogos saben hace mucho que las Américas albergan grandes cantidades de hidrocarburos atrapados en depósitos offshore (en el subsuelo marítimo) de difícil acceso, rocas de pizarra bituminosa en tierra firme, arenas petrolíferas y formaciones de crudo pesado. EE UU posee petróleo no convencional en cantidades que superan los dos billones de barriles, con otros 2,4 billones en Canadá y más de 2 billones en América del Sur, mientras que las existencias de petróleo convencional de Oriente Medio y Norte de África ascienden a 1,2 billones. El problema ha sido siempre cómo desbloquearlas desde el punto de vista económico.

Sin embargo, desde principios de 2000, la industria energética ha resuelto gran parte de ese problema. Con la ayuda de la perforación horizontal y otras innovaciones, la producción de gas bituminoso de Estados Unidos se ha disparado, en menos de una década, desde prácticamente cero a entre un 15% y un 20% del suministro nacional de gas natural. En 2040, podría representar más de la mitad. Este enorme incremento de volumen ha dado un giro radical a las conversaciones en la industria estadounidense de gas natural; si antes EEUU se las veía y se las deseaba para satisfacer las necesidades de gas natural del país, ahora le preocupa encontrar compradores potenciales para el superávit.

Mientras tanto la producción de petróleo en tierra firme en EE UU, condenada por los analistas a una inexorable decadencia durante dos décadas, está a punto de protagonizar una recuperación inesperada. La producción de petróleo de pizarra bituminosa, un proceso técnicamente complejo que implica extraer hidrocarburos de los depósitos sedimentarios, sólo está comenzando, pero los analistas prevén una producción de hasta 1,5 millones de barriles diarios en los próximos años, contando solo los yacimientos de las Grandes Llanuras y Texas, lo que equivale a un 8% del consumo actual de EE UU. Este avance hace que nos preguntemos qué más podría lograr la industria de energía de Estados Unidos si los precios permanecen altos y la tecnología sigue avanzando. Un aumento de la tasa de recuperación en antiguos pozos, por ejemplo, podría también frenar los declives anteriores. Además de todo esto, los analistas esperan entre 1 y 2 millones de barriles adicionales diarios provenientes del Golfo de México ahora que se está reanudando la perforación. ¿Pico del petróleo? No en un futuro próximo.

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20 de julio de 2018 | 21:54
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