Reforzarán los subsidios a energía y transporte

La partida Formulación y Ejecución de la Política Energética, donde pesan los subsidios a las tarifas de luz y gas, más una parte de los fondos que sostienen todo el sistema, está prácticamente agotadas. Al 14 de agosto se había consumido el 92,5% del monto asignado para todo el año. Por ello es que serán incrementados los gastos en subsidios a la energía y el transporte por una vía conocida: sacando recursos de otros organismos del Estado mediante el uso de los superpoderes.

Basta con observar unas pocas planillas del Ministerio de Economía, para entrever algo que pasará muy pronto . Serán incrementados los gastos en subsidios a la energía y el transporte, por una vía conocida: sacando recursos de otros organismos del Estado, mediante el uso de los superpoderes que el kirchnerismo exprime sin pausa.

La partida Formulación y Ejecución de la Política Energética , donde pesan los subsidios a las tarifas de luz y gas, más una parte de los fondos que sostienen todo el sistema, está prácticamente agotada. Al 14 de agosto pasado, se había consumido el 92,5 % del monto asignado para todo el año.

En plata, están comprometidos $ 17.076 millones sobre un cupo de $ 18.451 millones. Y no hay recursos que alcancen: a comienzos del mes pasado, el Gobierno ya le había inyectado 6.781 millones.

Ahora, el turno de los subsidios para los colectivos urbanos. Del presupuesto de 6.581 millones se llevan gastados 5.988 millones, o sea, el 91 % . Ni hace falta decir que también aquí será necesario poner más dinero.

Un poco más holgada, aunque no demasiado, aparece la cuenta de las subvenciones en trenes y subtes. Para el caso, la ecuación arroja un 78 %. Pero salta evidente que en algún momento las actuales disponibilidades serán insuficientes.

Sólo un contraste muestra la magnitud de los montos y las distorsiones en juego: el año pasado, el Gobierno destinó 6.340 millones a la Asignación Universal por Hijo. Esa cifra representa el 37 %, poco más de la tercera parte , de lo que en siete meses salió bancar los subsidios a la luz y el gas y las urgencias del sistema energético.

Fuentes con acceso a despachos oficales importantes cuentan que la Presidenta está muy preocupada por semejantes números o, directamente, por el imparable crecimiento de la factura. La derivación directa es que, pasadas las elecciones y aunque no sea inmediatamente después, vendrían aumentos en el transporte, la electricidad y el gas .

Caerían sobre la Capital y el conurbano bonaerense, porque los beneficios no llegan al resto del país. Allí pagan mucho más que aquí por los mismos servicios (ver Un reparto...).

Funcionarios de Economía y de Planificación ya trabajan en los nuevos cuadros tarifarios y, consecuentemente, en determinar cuánto podrían recaudar y ahorrarse en subsidios. Hasta donde se sabe, quedaría fuera del análisis la trama misma del régimen, que de tan enmarañada y cuantiosa alimenta cualquier sospecha .

Hay un par de cifras en danza, sobre la eventual suba en luz y gas: entre el 70 y el 80 % para los grandes consumos domiciliarios. Está por verse si Cristina Kirchner irá a fondo, aun cuando el aumento sea aplicado luego de octubre.

Lo cierto es que si antes era enorme, ahora la cuenta energética pinta temible. En el primer semestre, las importaciones de gas natural y licuado, gasoil, fuel y electricidad ascendieron a 4.254 millones de dólares, un 102 % más que en el mismo período del año pasado.

Fuentes privadas calculan unos 1.200 o 1.300 millones para julio. Así, rondaría los 5.500 millones de dólares en siete meses . Y aún falta computar agosto, para completar el invierno.

Un ejemplo: al cabo del año, el monto estaría próximo a los US$ 7.500 millones que el Gobierno sacará de las reservas del Banco Central para pagarle a los acreedores privados. Ni más ni menos que semejante montaña de plata cuesta sostener el sistema energético, tal cual está, con restricciones a las industrias incluidas.

Jamás el kircherismo reconocerá una crisis que ya tomó forma de estructural, y menos que fue ineficaz para evitarla. Imposible, aunque la realidad cante que la producción nacional de gas viene en caída, es a todas luces insuficiente y, por eso, se la reemplaza a pura importación.

Todo insostenible y, encima, muy caro. Al fin, así es la dimensión del agujero energético : será mayor cuanto mayor sea el crecimiento de la economía.

La magnitud que han adquirido los subsidios totales da motivos suficientes como para que suenen las alarmas: ascenderían a unos $ 70.000 millones este año, según estimaciones privadas. Y acumularían impresionantes 206.000 millones desde 2005 . Casi US$ 50.000 millones al actual tipo de cambio, muchos más si se toma la cotización del dólar de cada año.

Durante la gestión de Cristina Kirchner, escalaron arriba del 100 %. Antes y ahora, las palmas se las lleva el sistema energético, seguido por el transporte público de pasajeros.

Buena parte de esta estantería es soportada con recursos del Banco Central y de la ANSeS.

El problema sobrevendrá cuando la plata empiece a resultar insuficiente para todos los gastos o no haya fuentes para estrujar en las proporciones necesarias. Quizás sean creadas otras. Pero no es poca cosa tener apremios financieros, para un gobierno que ha hecho de los recursos cuantiosos un poderoso instrumento de poder . Usándolos en medidas que considera y son justas y también, discrecionalmente, en operaciones políticas de colores diversos.

Hace tiempo que la Presidenta advirtió este cuadro, pero siempre los costos políticos prevalecieron sobre las correcciones.

Esta vez, pesa un dato fuerte, plantado en el horizonte cercano: al ritmo que corre, el año que viene el paquete de subsidios orillaría los $ 100.000 millones.

Fuente: iEco.
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22 de abril de 2018 | 07:53
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