Los bonos de EEUU siguen como un valor refugio

"No vemos en la degradación por Standard & Poors una amenaza inmediata para los bonos del Tesoro" norteamericano, comentó Briefing Research en un análisis sobre la situación de los mercados. El descalabro de la semana bursátil no cambió la tendencia

En un mercado bursátil en su nivel más bajo en dos años, los inversores siguen considerando a los bonos del Tesoro estadounidense como un valor refugio, pese a la degradación de la calificación crediticia de la primera economía mundial por Standard and Poors.

"No vemos en la degradación (de la calificación de la deuda) por Standard & Poors una amenaza inmediata para los bonos del Tesoro" norteamericano, comentó Briefing Research en un análisis sobre la situación de los mercados.

"Las obligaciones del Tesoro siguen siendo un valor refugio", añadió el gabinete, recordando que así fue incluso mientras republicanos y demócratas negociaban en Washington para aumentar el techo de la deuda federal y evitar a último momento un default de Estados Unidos.

De hecho, el repunte del martes en las bolsas mundiales, tras el descalabro de la víspera, no cambió esta tendencia.

Paradójicamente, ante la inquietud por la ralentización del crecimiento económico mundial e incluso los temores a una recesión en Estados Unidos en el segundo semestre del año, las obligaciones de Washington se confirman como un valor seguro. Los bonos delTesoro se ven además reforzados por el estatuto del dólar de principal moneda de reserva mundial.

"El mercado de bonos del Tesoro estadounidense se mantendrá de lejos como el mayor y el más líquido del mundo, sin parangón, y como un refugio relativamente seguro en estos tiempos de tensiones financieras mundiales", explica Nigel Gault, de IHS Global Insight.

Pocos activos pueden presumir de ese estatus: la onza de oro, que este jueves superó por primera vez los 1.800 dólares, y algunas divisas, como el franco suizo y el yen japonés.

La zona euro, sumida en una grave crisis de la deuda pública que forzó el rescate de tres países (Grecia en dos ocasiones, Irlanda y Portugal), sigue generando desconfianza entre los inversores.

El Tesoro colocó el martes 32.000 millones de dólares en obligaciones a tres años, en su primera emisión de deuda tras la degradación de la nota de "AAA" a "AA+", que se saldó con una fuerte demanda y una tasa a la baja, de 0,5%.

La demanda fue de 105.200 millones de dólares, es decir 3,3 veces superior a la oferta, un ratio que supera ligeramente el de las últimas subastas de bonos a tres años.

En la emisión el miércoles, de 24.000 millones de dólares en bonos a diez años, la demanda fue 3,2 veces superior a la oferta. El rendimiento exigido también bajó, a 2,14%, frente a 3,21% en la anterior emisión similar, el 11 de mayo.

En el mercado secundario, el rendimiento de los títulos a diez años cayó el miércoles a 2,09%, su nivel más bajo desde diciembre de 2008.

El viernes pasado, antes de la decisión de S&P de retirar a Estados Unidos su calificación "AAA", la mejor posible para un emisor de deuda, el rendimiento del papel a diez años era de 2,56%.

"La degradación de la deuda estadounidense no ha bloqueado el apetito de los chinos o de los bancos centrales asiáticos por los títulos del Tesoro norteamericano", destaca el gabinete de análisis Aurel BCG, precisando que dichos inversores representaron el 47,9% de los  compradores en la emisión del martes, la mayor proporción desde mayo de 2010.

La decisión de la Reserva Federal de mantener dos años su bajísima tasa directriz, entre 0 y 0,25%, tranquilizó a los mercados, añade el gabinete, por lo que el problema de la deuda se vuelve "pierde claramente fuerza". 

"El Estado federal podrá pedir prestado con unos intereses muy bajos, incluso en el caso de que mejore el crecimiento", explica. "Si se necesita invertir importantes sumas, el mercado de la deuda estadounidense sigue siendo el único" lo suficientemente grande como para recibir la liquidez generada por los grandes países productores de petróleo o los grandes exportadores, resume Nicholas Colas, de ConvergEx.

"Un default de Japón, Estados Unidos o de cualquier entidad soberana que disponga de la capacidad de imprimir su propia moneda parece poco probable", según Briefing.
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