Parapente en Mendoza: el cielo no puede esperar

Mendoza nos ofrece la posibilidad de surcar los cielos sin  motores ni pasajes de avión. Para los que se animan,  el Parapente es un deporte que puede provocar adicción. MDZ te cuenta cómo y dónde se practica este increíble deporte. Mirá las fotos y el video.

 

Desde Ícaro con sus alas de cera intentando inútilmente alcanzar el sol, hasta los Hermanos Wright, considerados pioneros en la historia de la aviación, el hombre ha deseado despegar sus pies del suelo y elevarse en vuelo controlado por sobre la tierra. Hoy esos sueños son posibles de realizar y el cielo ya no es patrimonio exclusivo de los pájaros, es más, ni siquiera de los aviones.

Un poco de Historia

En 1961 el ingeniero francés Pierre Lemoigne tuvo éxito al cortar unas ranuras en un paracaídas creando el Parasailing.

En 1964, el americano Domina Jalbert inventó el paracaídas rectangular, tras diseñar una doble cobertura seccionada en celdas.
 
En 1970, tres amigos, Jean Claude Bétemps, André Bohn ayGérard Bosson de la localidad de Haute Savoie, en Francia, pensaron que se podía inflar el paracaídas corriendo sobre una montaña hacia abajo. El sitio elegido fueron los Alpes Suizos. Tras unas modificaciones y varios intentos pudieron volar 100 metros de distancia hacia abajo.
 
Con posterioridad y luego de modificar su prototipo, pudieron volar 1000 metros desde el despegue hasta el aterrizaje sobre un valle. Había nacido el parapente.
 
Unos meses después, diseñadores profesionales mejoraron el equipo y el parapente pudo volar hacia arriba dentro de las masas de aire caliente (térmicas) que existen debajo de las nubes. Los vuelos comenzaron a ser más predecibles y el parapente se profesionalizó como hobby y luego como deporte.

Mendoza: volar entre montañas

En Mendoza existe un grupo de personas que día a día deciden flotar en el aire y desde el cielo, con una sonrisa que parece cortar el viento, saludarnos. Ellos son los responsables de “Are Auca” una de las escuelas de parapente más antiguas que existen en Mendoza. Un sitio abierto a que cualquier persona, sin importar sexo, edad o peso, pueda disfrutar esta experiencia. Francisco Tato Vargas y Miguel Ángel López, responsables principales de la escuela y dos de los pilotos con más experiencia del lugar, nos cuentan algunos datos curiosos: “Nosotros comenzamos a volar en la década del 80´, primero en Ala Delta, porque las Velas de Parapente no llegaban aun a Mendoza. Al poco tiempo un francés trajo tres Velas de Parapente a la provincia, y ahí si podría decirse que esta actividad dio sus primeros pasos. Imaginate que nosotros llegamos a volar en paracaídas remodelados por nosotros mismos para acercarnos lo más posible al diseño de un Vela de Parapente, y por supuesto, a la increíble experiencia de volar”

El lugar de encuentro de los pilotos y también de los pasajeros que acompañarán el vuelo, está ubicado a escasos kilómetros del Cerro Arco, a un costado de la ruta. La adrenalina de los que van a vivir esta experiencia por primera vez se puede observar claramente en la palidez de algunos rostros y el nervioso movimiento de sus pupilas. La pregunta que muchos se hacen al momento de tomar la decisión de volar en un Biplaza (Parapente con dos pasajeros: un piloto experto que lleva un acompañante), es hasta que punto estos vuelos son seguros. “Sólo hay dos formas de que te pase algo volando en Parapente, una se da por la falta de experiencia del piloto y la otra por exceso de confianza del piloto. Por suerte, ninguna de las dos opciones son válidas en nuestra escuela” asegura Miguel López mientras maneja la 4 x 4, por escarpados senderos camino a la cumbre del Cerro Arco, desde donde los que se animaron a decidir volar, vivirán su experiencia.

Julia Sanmartino, diseñadora gráfica y también una de las primeras mujeres piloto que tuvo Mendoza,  nos asegura que volar es algo adictivo: “Cuando volás por primera vez, te das cuenta que nada puede igualar lo que se siente en el aire y ya no podés parar. Yo volaba todos los días, llegaba hasta el cerro y lo subía caminando, con mi equipo al hombro. No me importaba otra cosa. Ahora hace más de 8 años que dejé de volar y este es mi retorno al cielo, esta vez desde un biplaza y dejando que otro pilotee.”

Para practicar un vuelo comercial o biplaza, no es necesario ningún tipo de entrenamiento previo, la vela la provee la escuela y el piloto que nos toque en suerte es responsable que todo salga a la perfección. Cada vuelo cuesta $200 y de acuerdo a las condiciones climáticas se puede estar en el aire alrededor de 45 minutos. La vista desde las alturas es realmente asombrosa, tal cual lo testimonian las fotos y los videos registrados por Pablo Pérez, uno de los valientes que se animó a saltar al vacío. Al aterrizar, sano y salvo, Pablo nos cuenta: “Al momento del despegue estaba un poco nervioso, no lo voy a negar, pero una vez que ya estás en el aire, el piloto se encarga de tranquilizarte y el resto lo hace el solo hecho de sentirte volando, el silencio y la tranquilidad que se respira ahí arriba es increíble. Una experiencia para vivir más de una vez.”

Cuando alguno de los invitados a volar se queda con gusto a poco y decide tomar la actividad desde un punto de vista profesional, es ahí dónde la escuela interviene. Francisco Tato Vargas nos cuenta que el curso para convertirse en piloto profesional tiene un costo de alrededor de los $1800, incluyendo el material, 3 vuelos, 15 clases prácticas y 3 clases teóricas. Una vez que terminamos y aprobamos el curso, estamos entonces listos para poder realizar nuestro vuelo de bautismo solos, nosotros, la montaña y el cielo de Mendoza. Para los que se tomen esto en serio y quieran correr a comprar su equipo, les contamos que una vela de escuela cuesta alrededor de $3.500 y dura un promedio de 4 años, a diferencia de una vela profesional donde el costo se eleva a los $12.000.

Al finalizar los vuelos del día, todos los pilotos guardan sus equipos y junto a algunos acompañantes se relajan alrededor de una mesa, entre anécdotas y recuerdos la tarde se derrama sobre la montaña y el día decide darle paso a una nueva noche. Mañana el cielo estará dispuesto a recibir una vez más a estos hombres y mujeres que decidieron desafiar las leyes de la gravedad y lanzarse al cielo para comenzar a volar.

Opiniones (9)
25 de febrero de 2018 | 22:42
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25 de febrero de 2018 | 22:42
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  1. Buenisima la nota, lastima el nombre de la seccion, en relida tan feo no es, pero que se yo, tal vez no es tan distinto a lo que uno ya sabe de que va eso de cool: Ademas no estan cool ser cool y al menos por ahora a ya se sabe que no existen tantos cool como se creia
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  2. Mansa data, que rica esta esa J. Sammartino
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  3. EXELENTES CAPTURAS!!!
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  4. Buenisimo Gabriel! agendado los datos de Tato para cuando ande por la capital de Mza! ;-) Saludos!!! Clary
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  5. Los datos de Francisco Tato Vargas, piloto nombrado en la nota, que realiza vuelos biplaza en el Cerro Arco. Tel: 54-0261-155087909 Correo: tatovargas@hotmail.com
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  6. no hay de qué Gabriel! para Sony y quienes necesiten volar, paso 2 datos de parapentistas de San Rafael y de Famatina - ambos muy buenos! Hay que tener en cuenta que hay mucho chanta dando vueltas con esto, es importante saber con quien volar! - FAMATINA, LA RIOJA - a 30 km de Chilecito - Gabriel Restelli: 03825 15 552095 (comentario: se está organizando en este lugar una fecha de campeonato para fin de mes, mas info hablar con él!) - SAN RAFAEL, MZA (en Valle Grande) Javier Martin: 02627 15 535984 Saludos! Clary!
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  7. Gracias por tu lectura y por tu importante aporte Clarisa.
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  8. Yo siempre los veo desde mi casa y nunca se me ocurrió que podía hacerlo. Me cambió el concepto que tenía de los deportes extremos, que por lo que veo no son tan extremos y se puede disfrutrar por la gente en genera. Es algo que los turistas consumen mucho pero nosotros los mendocinos (que los tenemos en "casa") no lo disfrutamos. Me gustaría saber con quien me puedo comunicar para pedirle que me lleve. Ahora quiero ver mas!!
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  9. Buenas! quería comentarles algo sobre la frase que leí en esta nota: "saltar al vacío". Les cuento que volé muchas veces, y casualmente hace unos días, con un parapentista de Famatina (a pocos km de Chilecito, La Rioja - lugar espectacular para volar) hablamos sobre ese término muy mal utilizado. Cuando uno corre hacia "el vacio", no hace mas que impulsar el parapente hacia adelante... no se salta en ningun momento! es mas, con un par de pasos ya te encontrás "flotando en el aire". Vale la aclaración porque la idea de saltar al vacío es la que atemoriza a la gente a descubrir lo hermoso que es ver todo desde arriba y disfrutar solo del aire y el paisaje! Saludos! Clarisa
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